Locales

LUIS FELIPE SAIDÉN OJEDA, SALDRÁ POR LA PUERTA TRASERA

*Su nebuloso y polémico historial como policía.

*Vinculado al narco y al lavado de dinero.

*Señalado como protector de contrabandistas de pepino de mar.

*Sus sobrinos controlan la pesca y el contrabando del producto.

*Protege y abriga a borgistas prófugos.

STAFF SOL YUCATÁN

MÉRIDA.-Tras una sombría y polémica trayectoria de casi un cuarto de siglo, finalmente llega a su fin la carrera de un jefe policíaco que, a su paso por diferentes corporaciones a lo ‪largo de 25‬ años, fue señalado lo mismo como protector de narcotraficantes, de contrabandistas, como lavador de dinero, cómplice de capos y extorsionador.

Hasta ahora sigue desempeñándose como secretario de Seguridad Pública del estado de Yucatán, bajo las órdenes del gobernador Mauricio Vila Dosal, pero es un secreto a voces que ya presentó su renuncia y le fue aceptada. Su dimisión, se argumenta, sería por su estado de salud, aunque trascendió que realmente es por amenazas del crimen organizado.

Pese a los supuestos desmentidos oficiales, Saidén Ojeda tiene ya dispuesta su salida de la corporación estatal. Es cuestión de días para que deje el cargo, incluso ya se menciona en corrillos gubernamentales el nombre de su sucesor: el médico zootecnista Javier Medina Torre, quien ocupó el mismo cargo durante el primer gobierno panista, con Patricio Patrón Laviada.

Se sabe que Saidén Ojeda ya había presentado su renuncia en dos anteriores ocasiones, pero no le fue aceptada por negociaciones entre los grupos de poder en Yucatán, quienes manejan los dineros y los negocios en la entidad, que decidieron mantenerlo como jefe policiaco porque resultaba afín a sus intereses.

La carrera policíaca de Saidén Ojeda, licenciado en Administración Pública y Técnico Superior Universitario en Seguridad Pública por el IPESAD (Instituto Panameriano de Estudios Abiertos y a Distancia), comenzó en 1995 con el entonces gobernador de Yucatán, Víctor Cervera Pacheco, quien lo nombró secretario de Protección y Vialidad del estado, puesto que ocupó hasta el 2001.

Posteriormente, de 2002 a 2003, fue director de Seguridad Pública, Tránsito y Bomberos del municipio de Benito Juárez (Cancún), en Quintana Roo, siendo presidente municipal Juan Ignacio García Zalvidea, “El Chacho” y Joaquín Hendricks Díaz gobernador.

En el 2007, regresó al estado de Yucatán nuevamente como secretario de Seguridad Pública, al ser nombrado en el cargo por la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del extinto Víctor Cervera Pacheco, que también gobernara la entidad.

Al concluir el mandato de Ortega Pacheco, llegó Rolando Zapata Bello que lo ratificó en el cargo y después hizo lo mismo el actual gobernador, Mauricio Vila Dosal. Se decía que permanecería en el puesto hasta el final del sexenio de Vila, es decir hasta el 2024, pero todo indica que Saidén Ojeda dejará el cargo en menos de un año.

Por los cargos que ha ocupado Saidén Ojeda, que han sido referidos de manera sucinta, podría suponerse que cumplió con los estándares requeridos y que si bien no fue un funcionario brillante, si cumplió con su encomienda, pero al entrar en detalles surgen una serie de hechos que lo ligan con personajes del crimen organizado y lo ubican en situaciones ilegales, principalmente vinculado al narcotráfico.

Desde su primera incursión en el ámbito policíaco, Luis Felipe siempre ha sido un personaje polémico y se ha visto relacionado en diversos hechos delictivos.

En el expediente PGR/SIEDO/UEICDCS/329/ iniciado en el año 2004, su nombre destacó tras el denominado “Caso Cancún”, en el que se registraron 13 narcoejecuciones; tres de las víctimas resultaron elementos de la desaparecida Agencia Federal de Investigaciones (AFI).

Saydén Ojeda era entonces director general de Seguridad Pública, Tránsito y Bomberos de Cancún, Quintana Roo, y conforme a las pesquisas se consideró que el móvil de la matanza se debió a un ajuste de cuentas por la doble venta de dicha plaza, considerada como uno de los principales puntos turísticos, a los cárteles de Sinaloa y del Golfo.

Por ese caso fueron detenidos y procesados policías estatales y municipales, así como funcionarios de la desaparecida Procuraduría General de la República, entre ellos Saidé Ojeda.

El entonces jefe policíaco fue procesado por delitos contra la salud y delincuencia organizada, como presunto responsable de brindar protección a narcotraficantes de ambos cárteles, lo que originaría la masacre.

La orden de aprehensión fue librada por el Juzgado Tercero de Distrito, con sede en Mérida, en base a las imputaciones hechas por Felipe de Jesús Argüelles Mandujano, alias «El Rayo», también ex director de la policía de Benito Juárez, implicado y sujeto a proceso por los mismos asesinatos.

Tres años después, en mayo de 2007, Saidén fue absuelto por el Juzgado Colegiado de Circuito en Cancún. A su salida aseguró que su inocencia había quedado plenamente demostrada, mientras que su coacusado,
Arguëllez Mandujano y miembros de la misma corporación, comenta que “el jefe se había arreglado”.

Ese mismo año arribó como secretario de Seguridad Pública de Yucatán, merced a la designación de la entonces gobernadora, Ivonne Aracelly Ortega Pacheco y al siguiente año, en agosto de 2008, fueron halladas
las cabezas de varios narcomenudistas en la Subcomisaría de Chichí Suárez, municipio de Mérida y en el municipio de Buctzotz.

En las redes sociales circuló en Internet un video con un mensaje dirigido a Saidén Ojeda.

«Esto y todo lo que tu ocasiones (sic) de aquí en adelante va a ser únicamente tu responsabilidad por no respetar los tratos que haces con nosotros Luis Felipe Saidén Ojeda”.

El texto aparecía en una cartulina con la que iniciaba la videograbación de 90 segundos en los que se mostraban las cabezas de los siete hombres, todos con huellas de tortura y con el tiro de
gracia.

Se llevaron a cabo las investigaciones del caso, pero no fue resuelto y Saidén Ojeda no fue requerido en las indagatorias,

Otro de los casos en que se vio involucrado, fue cuando quedó al descubierto toda una red de contrabandistas de pepino de mar, cuyas multimillonarias ganancias beneficiaban lo mismo a delincuentes que a servidores públicos protectores.

De acuerdo a investigaciones federales, la mafia china-mexicana, que controla el mercado negro de pepino de mar en el país, no podría actuar sin la complicidad de funcionarios y empresarios mexicanos que permiten la captura de esa especie, su procesamiento y su transporte hasta las aduanas, puertos y aeropuertos para finalmente sacarla del país.

La pesca del producto de mar, que no está permitida pero tampoco prohibida, luego que la Comisión Nacional Pesquera (CONAPESC), otorgara algunos permisos en puertos costeros, como: Dzilam de Bravo, Telchac Puerto, El Cuyo, Celestún, Sisal y San Felipe, lejos de beneficiar al pescador resulta un gran negocio para empresarios pesqueros y autoridades del estado, a grado tal que le llaman “pepino de oro”.

Versiones de algunos de los mismos hombres que trabajan en la pesca y tráfico ilegal del holothuroide (pepino de mar), señalaron en su momento a los hermanos Armando Antonio y Rodrigo Ortega Saidén, sobrinos de Saidén Ojeda, como los principales líderes que controlan la pesca y venta ilegal del producto, gracias a la protección que reciben en los retenes que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, bajo el mando de su tío, implementa en las carreteras Yucatecas.

En puntos como Dzilam de Bravo y Celestún, se han descubierto los llamados “sancochaderos”, que son los sitios donde se lleva a cabo el proceso de empaque y el traslado de toneladas del producto sin mayores
problemas por las carreteras yucatecas, gracias al respaldo del titular de la SSPY.

Se dice que los policías que se encuentran en los retenes, al identificar el cargamento y saber que pertenece a los hermanos Ortega Saidén, les permiten el paso sin mayores problemas.

Cuando no sólo se encuentran elementos policíacos estatales, sino federales, tienen que pagar una cuota de 10 mil pesos para dejar que pasen, aunque se habla de otras implicaciones federales de mayor nivel, ya que el pepino de mar, en muchos de los casos, llega hasta los aeropuertos del estado desde donde se envía al extranjero, principalmente al continente asiático.

En abril de 2014, Armando Antonio Ortega Saiden, fue capturado al ser sorprendido con un millón de pesos en su poder, cuya propiedad legal no pudo acreditar. Cuando se le detuvo no se identificó con su nombre,
sino con el de su hermano Rodrigo y se ostentó como sobrino del jefe de la policía de Yucatán, Luis Felipe Saidén Ojeda.

Su actitud fue soez y amenazante, a grado tal que advirtió que su tío correría a los elementos que se habían atrevido a detenerlo, ya que “tenía influencias no sólo en la Secretaria de Seguridad Pública del
estado, sino en el mismo gobierno estatal”.

Y al parecer si era cierto, pues al menos así lo demostró el hecho de que estuviera detenido menos de 20 horas y fuera puesto en libertad, para continuar, junto con su hermano, con el contrabando del pepino de
mar.

Entre los empresarios que, se dice, promueven y se benefician con la mafia del producto marino, estarían: Daniel Alcocer, Andrés Magaña, alias “El Pijijí” y su hijo Olsen Magaña; Mario Ismael Ventura Chay,
Heberth Jesús Torres Pérez, Giner Castillo Alférez, “El Chinto Castillo”, Rigoberto García Soto, Karim Mena Abud, Vladimir Suárez y al menos media docena más de individuos.

Las indagatorias revelan que en torno a la captura y comercialización ilegal del pepino de mar, hay una mafia muy bien organizada, que cuenta con la protección de funcionarios de alto nivel.

De esa mafia, podría ser parte la propia Secretaría de Seguridad Pública del estado, cuyos elementos estarían blindando las rutas por donde pasan las toneladas de pepino de mar, pues aun cuando hay instalados retenes no se intercepta ningún cargamento y el producto pasa.

Otra versión señala que el penal de Mérida, está lleno de gente que no quiso participar en el contrabando, a los que el mismo Saidén Ojeda les sembró el pepino y si se atreven a denunciarlo, entonces la siembra es de mariguana, cocaína y otras drogas, para que permanezcan varios años en la cárcel.

La disputa por el control de la pesca y el contrabando del pepino de mar, ha provocado ya enfrentamientos a balazos, como en los casos de La Caleta, en el puerto de abrigo Yucalpetén y en Chicxulub e inclusive se han dado intentos de asesinatos entre los mismos pescadores que han llegado a cortar la manguera a los buzos cuando se encuentran en el fondo del mar.

TAMBIÉN INVOLUCRADIO EN LA MATANZA DEL BAR HEAVEN

El caso del Heaven After Bar de la Zona Rosa de la Ciudad de México, de donde el 26 de mayo de 2013 secuestraron a 13 jóvenes a los que asesinaron, sigue abierto y las investigaciones de la Fiscalía General
de la República se extienden hasta Yucatán, toda vez que en las indagatorias es mencionado el nombre de Luis Felipe Saidén Ojeda, actual secretario de Seguridad Pública de dicho estado.

Tanto la FGR como la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México, continúan las indagatorias ya que si bien hay 18 detenidos, algunos sentenciados a más de 500 años de cárcel, todavía hay seis personas en calidad de fugitivas, entre ellas Edwin Agustín Jiménez Cabrera, “El Antoine” e Ismael García Polo, “El Polo”, gerente del bar, quien invitó a los jóvenes al lugar, avisó a los asesinos, les brindó las facilidades para cometer el multihomicidio y para que huyeran

La línea de investigación que no había sido considerada por la procuraduría capitalina ni por la PGR y que se extendió hasta la península de Yucatán, son las investigaciones realizadas por un empresario textilero, originario de Morelos, que tras un secuestro que sufrió a manos de los propietarios del bar Heaven, decidió averiguar por su cuenta.

En su denuncia, que forma parte del expediente de la averiguación del Bar Heaven, dijo que en diciembre del 2012 vino a la Ciudad de México por un asunto de negocios, pero su cita se pospuso dos días. Esa noche acudió al bar Black, en la Condesa, y luego fue invitado al Bar Heaven, de donde salió acompañado por personal del antro rumbo a su hotel porque se quedó sin dinero para pagar la cuenta.

Una vez que liquidó su cuenta, lo llevaron a otro hotel, adonde lo acompañaron dos mujeres, una brasileña y otra argentina, que le hicieron compañía.

Dijo que seguramente le pusieron algo en su bebida, porque se quedó profundamente dormido y cuando despertó hasta el otro día se dio cuenta que estaba amarrado. Regresó al hotel en el que se hospedaba y descubrió que le habían robado 12 millones de pesos.

Tras esos hechos, realizó investigaciones por cuenta propia y descubrió que los dueños del Heaven, los hermanos Mario Alberto y Dax Rodríguez Ledezma, se dedicaban al lavado de dinero.

En las investigaciones salió a relucir que Cancún, Quintana Roo, era uno de sus puntos clave para el “blanqueo” de dinero sucio, además de que relacionó a Oswaldo Iván Cañas Jiménez, mesero del bar Heaven y a Luis Felipe Saudén Ojeda, entonces secretario de Seguridad Pública de Cancún.

En sus declaraciones Cañas Jiménez dijo que viajó a Cancún donde conoció al mando policíaco, al que convenció de invertir en la compra de inmuebles en Cancún y el Distrito Federal, para utilizarlos como antros, como el bar Heaven de la Zona Rosa.

La investigación del empresario, permitió a la procuraduría capitalina conocer nombres, apodos, lugares de reunión y formas de operar de esos individuos, lo que derivó en las primeras detenciones y ahora, retomando esos mismos elementos, la FGR continúa con las pesquisas y las amplía hasta el Caribe Mexicano para establecer que de cierto hay respecto a la “conexión yucateca”, en la que se dice que Saidén Ojeda, actual secretario de Seguridad Pública de Yucatán, lavaba dinero producto de la venta de droga y que sus prestanombres eran los dueños del bar Heaven.

PROTECTOR DE NARCOMENUDISTAS

El 13 de octubre de 2013, Herbert Armando Bautista Epitacio, (a) “La

Hamburguesa”, “El Rey” o “El Licenciado Alejandro”, fue detenido por por presunto narcomenudeo cerca de la Central de Abastos, en Mérida. Al momento de su detención llevaba consigo diversas cantidades de droga.

Se dijo que intervino el jefe de la policía (Saidén Ojeda) y sin mayores explicaciones fue puesto en libertad.

Cinco años después, el sábado 29 de diciembre de 2018 circuló la fotografía de una narcomanta que había sido descolgada de los arcos que se encuentran a la entrada de la localidad de Muna, a poco más de 60 kilómetros de Mérida.

La manta señalaba: “Saidén Ojeda y sus perros comandantes dan protección a Armando y Wílbert Epitacio”.

Antes, la Secretaría de Seguridad Estatal había negado, a través de un comunicado, el contenido de un vídeo que circuló en redes sociales, en el que un individuo, al frente de varios más, armados con rifles de asalto, manifestaba que policías de Yucatán encubrían a “Los Epitacio”, un grupo de oaxaqueños dedicados a la distribución de droga.

Ya en este año, ‪el 18 de enero‬, Herbert Armando Bautista Epitacio volvió a ser detenido, en exclusiva zona residencial del norte de Mérida, tras un intercambio de disparos con sus perseguidores. Portaba un arma exclusiva de las Fuerzas Armadas y se le encontraron varias dosis de droga.

Tras su captura, fue consignado y el expediente fue radicalizado en Juzgado Primero de Control del Primer Distrito, cuya juez Elsy Villanueva lo vinculó a proceso por los delitos de homicidio en grado de tentativa, daño en propiedad ajena, ambos contra un servidor público, daños a las vías de comunicación y narcomenudeo en su modalidad de suministro y como medida cautelar le impuso prisión oficiosa.

“Los Epitacio” son oriundos de Oaxaca, mantienen nexos con el Cártel del Istmo y sus actividades se extienden al sur de Mérida y zonas aledañas, como Kanasín, así como hasta Cancún y Playa del Carmen, en Quintana Roo.

BRINDA REFUGIO A BORGISTAS PRÓFUGOS

Dentro de la gama de hechos ilícitos que se le atribuyen, figura también la protección y abrigo que diera a cómplices del ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, durante la gestión de anterior gobernante de Yucatán, Rolando Zapata Bello, que huyeron a dicha entidad para evitar ser detenidos.

Entre esos personajes figuran Elíezer Villanueva Lanz, de quien se dice que primero huyó al Líbano, junto con su esposa Violette Eljure, oriunda de dicho país, para después regresar a Mérida, donde sigue recibiendo protección por parte de las autoridades del estado, así como Juan Pablo Guillermo Molina, que también está refugiado en dicha entidad.

Ambos fungieron como operadores financieros y prestanombres de Borge Angulo, para saquear a Quintana Roo

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