Hoy Escribe

VENENO PURO

Quince Preguntas

Por Rafael Loret de Mola

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       A siete días de la jornada electoral en cinco entidades federales que renovarán a sus autoridades locales incluyendo gobernadores no se confía en un órgano electoral, el federal, cuyo consejero presidente ha exhibido un racismo inaceptable para una nación común. Este, desde luego, no regirá los comicios estatales pero sí puede conocer de los excesos de los partidos. En fin, en cualquier región civilizada y democrático hubiese bastado con cuanto dijo hace un año sobre los indígenas, grabado ilegal o legalmente –dado que no para los hombres públicos no existen refugios privados; salvo los íntimos-, para ser removido ipso facto. No se hizo y las cargas generadas podrán apreciarse, una vez más, llegado el momento.

        Con este precedente, sin soslayar que el debate medular sigue siendo en si debe o no anularse el voto, abstenerse o votar, aunque no se quiera, con tal de actuar responsablemente en el camino de la democracia, esto es como si ésta empezara y terminara ante las mesas electorales, me permito sugerirles un juego que pueden desarrollar de hoy, domingo alegre, hasta el sábado que dista mucho de ser gratificante ante el acecho de los perversos, criminales y bandas políticas cuyas estrategias no se detienen en las matazones de seres humanos. El sexenio avanza.

       Voy a formularles quince preguntas concretas y a cada una de ellas le daremos un punto para luego sopesar si su conciencia les impulsa o no a acudir a votar con paso decidido y sin pausa. Comencemos. Tienen un minuto para contestar cada pregunta y no se vale interrumpir el cuestionario para ir a atender a los niños, barrer la casa, cocinar o lavar la ropa, actividades más propias del marido en el mundo contemporáneo. Quizá por ello opté por una nueva soltería. No me lo tomen a mal pero luego de dos matrimonios tomo mis precauciones. Veamos:

        1.- ¿Conoce al candidato que usted va a elegir? No se trata de observarlo en los cartelones o en algunos mensajes de televisión ni en las cercanías de un mitin. Conocerlo de verdad, esto es saber cómo es en su vida particular, cómo se comparta con sus amigos, cuál es su concepto de fidelidad, cuáles son sus atributos y defectos. No es fácil responder pero deben tomarse todos estos elementos en cuenta.

        2.- ¿Cree usted en el partido que lo postula? En esta pregunta no caben las interpretaciones históricas sino el usufructo del presente en cuanto a lo hecho y guiado por las dirigencias; el fondo de la cuestión es saber si son capaces de identificarse con cuanto pretendemos.

        3.- ¿Encontramos líneas ideológicas cercanas a las nuestras en los postulantes? Ello significa y revela si existe verdadera empatía con los postulantes.

        4.- ¿Estamos decididos a votar por “el menos malo” con tal de tranquilizar nuestra conciencia? Si es así no iríamos hacia un escenario favorable sino, más bien, recaeríamos en viejos errores.

       5.- ¿Creemos en la limpieza de las elecciones? Ello considerando, sobre todo, las justas de los últimos tres lustros porque si nos vamos para atrás los promedios resultarían fatalmente negativos. Luego del 2000, con la primera alternancia, se nos prometió que todo cambiaría al respecto. ¿Ha sido cierto?

       6.- ¿Confiamos en el órgano electoral federal aun cuando el presidente consejero ha dado muestras evidentes de racismo al burlarse de la etnia chichimeca y su modo de expresarse? Este asunto es vital por cuanto entraña, sin duda, el imperativo de descartar preferencias soterradas y considerando que el sufragio del presidente vale igual que el del más humilde de los indígenas mexicanos, mucho más mexicanos que cuantos habitan la residencia oficial de Los Pinos.

        7.- ¿Existe congruencia en el candidato por el cual pretendemos sufragar? Esto es, ¿ha optado siempre por su conciencia y no por las líneas de su partido y se ha mantenido fiel a sus doctrinas a través de los años?

       8.- ¿Estamos prestos a elegir a una figura mediática, surgida de la farándula o de la pantalla chica en aprovechamiento tramposo de su popularidad? Varios de los aspirantes tienen este sello y, en ocasiones, impera sobre el análisis justo.

       9.- En la misma línea, ¿nos vamos a inclinar por el más guapo o la más bonita, sin conocer sus verdaderos sentimientos e intereses? Lo hemos visto a lo largo de la campaña, desde aspirantes que usan a las esposas resentidas de su adversario para, cursimente, limpiarles los rostros de sus lágrimas hasta sujetos que se plantean como “bombones” en fotografías de cama –cuando son todo lo contrario, por Dios-, para llamar la atención y parecer simpáticos. Cuidado, estos son los más peligrosos.

         10.- ¿Votaremos por temor a las represalias de un gobierno al que consideramos represor? Sepan todos ustedes que, hasta la fecha, en ninguna ocasión, antes o después del 2000, a través de la historia, se ha sancionado a quien no vota de forma alguna, aun cuando, en estricto derecho, el artículo 38 de la Carta Magna aduce que la sanción sería suspender los derechos ciudadanos… como el de votar. Esto es: a quien no vota se le castiga… prohibiéndole votar. El absurdo es monumental.

        11.- ¿Creemos en los partidos que requieren de alianzas para aventajar unos puntos y ganarle así a sus adversarios aunque no sean confiables para la mayor parte de los electores? Muchas veces, estos acuerdos soterrados ocultan la incapacidad notoria para aglutinar a la sociedad sin necesidad de negar principios, moral y perspectiva.

        12.- ¿Ignoramos que el narcotráfico, en gran parte del territorio nacional, ha influido de manera decisiva en la selección de candidatos y en la manipulación colectiva a favor de tal o cual, incluyendo varios de los llamados “independientes” en las regiones más convulsas? No se necesita agregar más.

        13.- ¿Confiamos en la partidocracia, que unida al presidencialismo autoritario, conforma la moderna aristocracia mexicana con revolturas partidistas frecuentes y una inclinación por defender, no los principios sino los acuerdos de los dirigentes? En este punto debemos asumir que todos son seres humanos susceptibles en caer en los enredos de corrupción.

        14.- ¿Votaremos por quien asegura no tener defectos y se presenta como inmaculado (a) ante los ojos de sus presuntos electores, sin admitir la crítica y con el propósito de concentrar en él, siempre, todas las miradas y apoyos? Cuando alguien se considera redentor y oculta sus errores y defectos no podrá construir nunca el edificio de la credibilidad. Tengámoslo en cuenta.

         15.- ¿Están seguros de que ese candidato, cualquiera de cualquier partido, no cambiará su forma de ser en cuanto sea electo por ti ni su firma en los tantos compromisos de campaña seguirá valiendo lo mismo dentro de ocho días? Bien sabemos que la demagogia ramplona se ha sacado este as de la manga desde la magra propaganda de enrique peña nieto cuando aspiraba al gobierno mexiquense en 2005 y comenzó a presentársele, aun cuando nadie le conocía, como “carta fuerte”. Los antecedentes cuentan mucho.

        Resultados: si sus respuestas se ubican entre diez y quince respuestas positivas, no lo piense y acuda a formarse en la cola, por la mañana de preferencia para posibilitar la fotografía que enmarquen quienes presumirán de la gran afluencia de los mexicanos “responsables”.

        Si sus números van de los cinco a los diez puntos negativos, su debate está entre quedarse en casa o asistir a las urnas a hacer valer su derecho a anular su sufragio.

        Y, finalmente, si sus respuestas son sólo positivas del uno al cinco… sencillamente no pierda el tiempo y absténgase que también es una forma de manifestación política válida.

        Como ven es un sencillo jueguito preelectoral que puede eliminar las dudas de los indecisos y de cuantos deshojan la margarita por no querer simular. Espero les sea útil.

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