Policiaca

AUTORIDADES CONOCÍAN SU PELIGROSIDAD 

*El misterioso ex diplomático George De Mohrenschildt supo que Lee Harvey Oswald era un peligroso enfermo mental,  pero nunca lo delató ante el FBI

*Se enteró que era propietario de un fusil con mira telescópica y que había disparado contra el general Edwin A. Walker

Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Tercera de siete partes)

Ciudad de México.- El misterioso ex diplomático George De Mohrenschildt supo que Lee Harvey Oswald era un peligroso enfermo mental,  pero nunca lo delató ante el FBI.

Se enteró que Lee era propietario de un fusil con mira telescópica y que había disparado contra el general Edwin A. Walker,  no sólo porque lo suponía tan nefasto como Hitler,  sino porque quizá le recordaba a su padrastro Edwin A. Ekdhal,  quien había sido infiel a Marguerite Oswald, madre del joven exmarine.  Y George De Mohrenschildt guardó silencio al respecto,  siempre,  aunque se rumoraba que el remordimiento lo llevó a su violento suicidio,  registrado en 1977.

¿Lee Harvey Oswald era un insano mental? Cada quien deberá llegar a sus propias conclusiones.  Los autores Alfonso Quiroz Cuarón y Samuel Maynez Puente,  en su obra “Psicoanálisis del Magnicidio” -Editorial Jurídica Mexicana- indicaron que la atención universal,  intensamente conmovida,  se concentró en ese punto geográfico, (Dallas, Texas), que el crimen y la insania mental han inmortalizado con su nimbo siniestro…John F. Kennedy y su convicción profunda por la libertad y sus recios ideales por los derechos del hombre,  que configuraron la brillante carrera política que lo convirtió en uno de los más grandes y sinceros estadistas del mundo,  “fue abatido por las fuerzas oscuras que armaron la mano de un fanático”.

Dallas era un foco de oposición a las ideas políticas del Presidente mártir y era testimonio el letrero que ese día un hombre del pueblo ostentaba sobre un automóvil:  “A causa de sus ideas socialistas siento completo desprecio por usted”.

Apenas el día 24 de octubre de 1963,  en la misma ciudad,  el  político Adlai E. Stevenson fue escupido por un individuo y golpeado por otro después de pronunciar un discurso en el día de las Naciones Unidas.

Pero,  aquel día,  22 de noviembre de 1963,  durante el recorrido presidencial,  Kennedy fue aclamado y su esposa le dijo en algún instante: “No te has de quejar,  el pueblo de Dallas te recibe con cordialidad”.

Poco después del atentado comenzaron a publicarse datos sobre Lee Harvey Oswald,  quien se había significado por faltar a clases y haberse comportado como “muchacho problema”,  algunos psiquiatras en cuyas manos estuvo le diagnosticaron demencia precoz o hebefrenia y su recomendación fue internarlo por ser potencialmente peligroso.

A los 17 años de edad,  plena adolescencia,  el 24 de octubre de 1956, (Lee nació el 18 de octubre de 1939), se alistó en la Marina y en cuatro años de servicio compareció dos veces ante una Corte Marcial,  cuando estaba en Japón.

Y se le expulsó de la Marina el 13 de septiembre de 1960.  Inadaptado en el hogar,  en la escuela,  en el Ejército o en el trabajo,  inadaptado aun en su país,  Lee Harvey Oswald decidió renunciar a su nacionalidad para conseguir la soviética y se casó en Rusia con Marina,  joven rusa que le da dos hijas,  la segunda nacida el 15 de octubre de 1963…cuando Lee consigue empleo en el Departamento de Textos para Escuelas Públicas.

Tras intrascendente peregrinar entre empleo y empleo,  “con rigor prohíbe a su esposa que se pinte los labios,  que aprenda el idioma del país y sólo hable en ruso,  la riñe furiosamente y ella en confidencia a una amiga le dice que sólo tienen relaciones cada dos meses,  que todo mundo lo odiaba en Rusia y era enemigo del tabaco y la bebida”,  señalan Alfonso Quiroz Cuarón y Samuel Maynez Puente.

Los seres neuróticos nada hacen como los demás,  como los hombres normales,  todo lo complican porque justamente lo que en ellos está profundamente perturbado es el afecto,  el amor,  lo que en su desvío sigue los más extraños caminos,  que ya desde la infancia pueden identificarse y “el magnicidio de Dallas fue de los llamados crípticos,  laberínticos o paranoídicos,   cuyos móviles quedan ocultos al razonamiento y que siempre han apasionado el interés,  porque son los más terribles y dramáticos hechos de la Criminología”,  expresaron los autores de “Psicoanálisis del Magnicidio”.

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