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CASO CIENFUEGOS: LA IMPUNIDAD

Ricardo Ravelo/ Sol Quintana Roo/ Sol Yucatán/ La Opinión de México

 

Ciudad de México.- En un hecho inédito, el gobierno de Estados Unidos retiró los cargos de delincuencia organizada, lavado de dinero y tráfico de drogas en contra del General Salvador Cienfuegos Zepeda, detenido en Los Ángeles, California, el pasado 15 de octubre. El caso desató un verdadero escándalo: primero por su captura, y ahora por el retiro de los delitos que pesaban en su contra y su liberación. Según las autoridades norteamericanas, la liberación ocurrió para que sea investigado y juzgado en México por delincuencia organizada. Sin embargo, el caso huele a impunidad, ya que el miércoles 18, tras arribar al aeropuerto de Toluca, Estado de México, la FGR notificó a Cienfuegos Zepeda que será investigado, pero lo dejaron ir. El Exsecretario de la Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se fue a su casa sin mayores problemas.

En un hecho inédito, autoridades de Estados Unidos retiraron los cargos de delincuencia organizada en contra del General Salvador Cienfuegos Zepeda y lo regresaron a México para que sea investigado y juzgado.

Pero tan pronto pisó suelo mexicano, al militar lo retuvieron poco tiempo en las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) del aeropuerto de Toluca, le dijeron que sería investigado y lo dejaron ir sin mayores problemas. El exsecretario de la Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto cenó y durmió en su casa.

El General fue capturado en Estados Unidos a mediados de octubre cuando arribó al aeropuerto de Los Ángeles. Se conocía que era investigado por la DEA desde hacía por lo menos un año debido a sus presuntos nexos con el narcotráfico.

Se le acusó de tráfico de varios kilos de cocaína, lavado de dinero y de brindar protección al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, en particular, a la organización «H2», encabezada hasta 2015 por Francisco Patrón Sánchez, quien murió durante un enfrentamiento a tiros con la Marina en 2017.

La DEA investigaba a Salvador Cienfuegos desde hacía más de un año. Para ahondar en los nexos del militar con el narcotráfico la agencia antidrogas norteamericana puso en marcha la llamada “Operación Padrino”, a través de la cual los agentes accedieron a mensajes del teléfono del exsecretario de la Defensa en la que descubrieron charlas con sus presuntos socios y protegidos suyos.

También hallaron datos y evidencias de que el militar traficó varios kilos de droga hacia Estados Unidos y que mediante la protección al narcotráfico amasó una inmensa fortuna, la cual procedió a blanquear mediante varias operaciones.

El 15 de octubre de este año, Cienfuegos Zepeda viajó a Estados Unidos con su familia. Iban de vacaciones. Al arribar al aeropuerto de Los Ángeles, California, fue detenido y encarcelado. Luego fue trasladado a una Corte en Nueva York –la misma donde fue juzgado y sentenciado Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” –y quedó sujeto a proceso por los cargos ya citados. Sólo hubo una audiencia en la que le notificaron los delitos por los cuales había sido detenido.

Mediante una acción diplomática, el gobierno de México empezó negociaciones con el de Estados Unidos para que le retiraran los cargos a Cienfuegos Zepeda. En el fondo de este caso existe un evidente intercambio de intereses. Y en un hecho inédito, las autoridades norteamericanas determinaron retirar los cargos en contra de Salvador Cienfuegos y enviarlo a México para que la FGR lo investigue, lo procese y lo encarcele.

Sin embargo, esto no ocurrió. La noche del miércoles 18, el General Cienfuegos Zepeda arribó a México procedente de Nueva York. En la terminal aérea de Toluca, Estado de México, al militar lo retuvieron un momento en las instalaciones de la Fiscalía, le dijeron que sería investigado pero se fue muy tranquilo a su casa.

En México el militar no es perseguido por ningún delito ni investigado. Lo que el martes 17 quedó en claro es que, con base en las investigaciones de la DEA, la FGR debe investigar al militar y llevarlo a juicio. Pero tras su arribo a México ni siquiera fue sometido a una detención ni llevado a ninguna cárcel. Tampoco se sabe si el militar será testigo protegido para declarar sobre algún caso en particular que le interese investigar o esclarecer al gobierno mexicano.
Sin embargo, si el gobierno de México intervino para que fuera liberado –actualmente está libre porque no tiene cargos, todas las acusaciones le fueron retiradas –tiene varias lecturas: Es posible que el Ejército Mexicano haya solicitado al presidente Andrés Manuel López Obrador su intervención directa para la liberación de Cienfuegos, dada la afrenta que experimentó la institución con la captura del militar. Este golpe fue contundente y puso en evidencia quien opera el narcotráfico en México y de qué tamaño son los intereses entre el Ejército Mexicano y el crimen organizado.

La segunda hipótesis es que la negociación se haya llevado a cabo entre la FGR y Cienfuegos Zepeda para que coopere con la investigación del caso Ayotzinapa y hable respecto de la desaparición y muerte de los 43 estudiantes, sobre todo ahora que hay líneas de investigación que apuntan hacia mandos militares presuntamente implicados en esa tragedia ocurrida en septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. El caso Tlatlaya –el fusilamiento de civiles a manos de militares –es otro caso del que Cienfuegos sabe y mucho.

Durante su conferencia mañanera del miércoles 18, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que hay que confiar en la FGR y en los jueces. ¿Confiar en los jueces? Sí, esto llamó la atención porque desde que tomó posesión como presidente de México López Obrador exhibió su desconfianza en el Poder Judicial porque, según ha dicho, hay demasiada corrupción. Pero tratándose del caso de Cienfuegos Zepeda, el mandatario pide que se confié. ¡Qué contradicción¡

Hasta ahora la FGR no ha dicho qué ocurrirá con el militar. Es muy probable que la información que contiene el expediente armado por la DEA sea desestimado y, de esa forma, no haya delito que perseguir en México, con lo que el militar quedaría totalmente libre de cualquier investigación, pues en este momento, como se sabe, ya no tiene cargos porque le fueron retirados por parte de las autoridades norteamericanas.

Si, en cambio, la FGR decide ahondar en la investigación, tendrá que basarse en los datos contenidos en el expediente integrado por la DEA, en el cual se comprueba que el General Cienfuegos tuvo nexos y brindó protección a la célula Beltrán Leyva, concretamente al cártel “H2”, el cual sí existe y forma parte de las 16 organizaciones criminales que operan en el país.

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