Hoy Escribe Ricardo Ravelo

CASO IGUALA: SEIS AÑOS DE IMPUNIDAD

Ricardo Ravelo/Sol Yucatán

–Tomás Zerón, el autor de la llamada “verdad histórica” y quien utilizó métodos de tortura psicológica y física en la indagación, fue ubicado en Canadá hace varios meses. Ahora la FGR asegura que se esconde en Israel.

Tomás Zerón de Lucio, el principal responsable de las investigaciones sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, desapareció del país tras descubrirse cómo construyó la llamada “verdad histórica”, basada en torturas, inventos y fabricaciones que no condujeron al esclarecimiento de este caso que este mes cumple seis años sumido en la impunidad.

Ligado a Genero García Luna, experto en fabricar expedientes judiciales, amigo Enrique Peña Nieto desde que era gobernador del Estado de México, Tomás Zerón desapareció del país cuando comenzó a conocerse los métodos extrajudiciales a los que recurrió para indagar el caso de los estudiantes desaparecidos.

Lo que más pesa en su contra es la construcción de que los estudiantes de la normal de Ayotzinapa fueron secuestrados por el cártel “Guerreros Unidos” –uno de los más temibles del país –y quemados en el basurero de Cocula, en Guerrero.

Sin embargo, la tesis pronto comenzó a desmoronarse ante la falta de evidencias: en realidad, los restos de los estudiantes no se hallaron en el basurero. En cambio, se han encontrado algunos indicios –que están siendo analizados en Austria –pero a una distancia considerable del basurero.

En tiempos del procurador Jesús Murillo Karam –primer procurador General de la República en el gobierno de Enrique Peña Nieto –se dijo que no había elementos para enderezar líneas de investigación que apuntaran a efectivos del Ejército Mexicano, presentes durante la noche de Iguala, que extrañamente no auxiliaron a los estudiantes secuestrados.

Entre el 26 y 27 de septiembre de 2014, los estudiantes de Ayotzinapa, supuestamente, habían preparado una protesta en contra del alcalde de Iguala, José Luis Abarca y para ello tomaron varios autobuses. Abarca, de acuerdo con las investigaciones, habría ordenado que los estudiantes fueran dispersados, a fin de que no perturbaran su informe de gobierno. Otras versiones indican que lo que ordenó fue que los secuestraran.

Lo curioso es que en este entramado de versiones surge otra más que indica que uno de los camiones de los estudiantes llevaba droga, presuntamente heroína, y que los miembros de “Guerreros Unidos” al ver que los autobuses fueron secuestrados ordenaron la captura de los normalistas.

Pero lo que ocurrió después no se explica. ¿Acaso los miembros del cártel “Guerreros Unidos” asesinaron a los estudiantes para que no hablaran respecto de la droga? ¿Por qué no intervino la Policía Federal? ¿Por qué los estudiantes no fueron auxiliados por el Ejército? ¿Quién ordenó que los secuestraran? Estas y otras preguntas siguen en el aire.

En una entrevista que el general José Francisco Gallardo ofreció a la revista “Variopinto”, en su edición de octubre de 2014, el militar afirmó que para él fueron soldados los probables responsables de la desaparición y muerte de los estudiantes.

–¿En qué basa su afirmación? –se le preguntó

–En que sólo el Ejército tiene capacidad de desaparecer y asesinar sin dejar rastros.

Cuando se le preguntó al entonces procurador Murillo Káram al respecto dijo que la dependencia a su cargo no tenía ningún elemento para investigar a los militares.

Seis años después, sin embargo, la llamada “Verdad histórica” se ha derrumbado y ya se abrió una línea de investigación que apunta a que los soldados pudieron haber participado en la desaparición y muerte de los normalistas. Esta tesis añadiría otro elemento: que los militares habrían estado coludidos con el cártel “Guerreros Unidos.

Después salieron a flote los métodos que plagaron de horror las investigaciones realizadas por Tomás Zerón de Lucio, el policía responsable de las investigaciones. Varios videos dan cuenta de amenazas, tortura psicológica, presiones y otras prácticas horrendas que utilizó durante los interrogatorios a los presuntos responsables. Todo ello, con el objeto de construir la “Verdad histórica”, hoy derrumbada.

De acuerdo con versiones oficiales, Tomás Zerón –quien además trabajó muy cerca de Genaro García Luna, hoy preso en Estados Unidos por brindar protección al cártel de Sinaloa –huyó a Canadá. La Fiscalía General de la República, tras ubicarlo en ese país, procedió a solicitar su extradición.

Sin embargo, los datos de que dispone la FGR indican que el exfuncionario está refugiado en Israel y es probable que, cuando se confirme su estadía en ese o en otro país, el gobierno de México pueda solicitar su extradición formalmente.

Mientras esto ocurre, los deudos de los 43 estudiantes continúan con su periplo para esclarecer este caso que, hasta ahora, se mantiene impune y sin que se conozca la verdad histórica real. Por si fuera poco, existe la posibilidad de que María de los Ángeles Pineda, esposa del exalcalde de Iguala José Luis Abarca, salga libre.

Recientemente, un tribunal de alzada determinó que se repusiera el procedimiento que se había iniciado en su contra por presuntas irregularidades. Ella está vinculada al caso de los 43 estudiantes, pero también se le vincula con posible lavado de dinero y con la organización de los hermanos Beltrán Leyva.

De recuperar ella su libertad es posible que, siguiendo el camino legal, José Luis Abarca también pueda abandonar la cárcel. Esto todavía estaría por verse, pues falta que se agoten las diligencias que están pendientes y el juez de la causa determine si son o no responsables de la desaparición y muerte de los estudiantes normalistas.

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