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CORRUPCIÓN EN PROGRAMA DE AMLO


EL DE LOS “NINIS”


*El programa estrella del gobierno de la Cuarta Transformación, Jóvenes Construyendo el Futuro debe ser objeto de cambios estructurales, entre éstos que cuente con reglas claras de operación y mecanismos de control y evaluación para evitar su uso electoral, así como que en realidad sea enfocado a los sectores más vulnerables. Y es que a los vicios detectados en el programa como son corrupción, subejercicio presupuestal y uso de empresas fantasma, se le debe agregar que tiene una visión de corto plazo, dado que la capacitación es de un año como máximo y no está vinculada con el giro de habilidades de los becarios. Además, para becar a 2.3 millones de jóvenes (número del programa) por 12 meses son necesarios 99 mil 360 millones de pesos. No obstante, cuenta solo con un presupuesto de 40 mil mdp, monto que permite becar solamente a 925 mil 926 jóvenes por ese período. Esto representa sólo 40 por ciento de la población objetivo del programa. Sin embargo, la población potencial del programa podría ser mayor que la que se tiene prevista, ya que para este año el Conapo calcula un total de 25.8 millones de personas de 18 a 29 años, de los cuales el 22 por ciento (5.7 millones), sería potencialmente la cifra de aquellos que no estudian ni trabajan, o sea los llamados “ninis”. El programa debe articularse con otras políticas y acciones, sobre todo, con capacidad técnica, servicios de mediación laboral, de cuidado de niños y niñas, para atender problemáticas que requieren atención especializada y que garanticen la transparencia y se eviten sobre todo el clientelismo electoral.

STAFF SOL YUCATÁN

Ciudad de México.- Muchos mexicanos se preguntan si entregar un apoyo de tres mil 600 pesos mensuales y una capacitación laboral durante un año, serán suficientes para que la situación que atraviesan millones de jóvenes que no tienen posibilidades ni de estudiar ni de trabajar comience a cambiar.

Millones de jóvenes mexicanos se enfrentan a un panorama desalentador en el que prevalecen escasas posibilidades de contar con estudios universitarios, de acceder a un trabajo bien remunerado, de capacitarse o contar con el apoyo económico para emprender algún proyecto propio.

Pensar que con el programa Jóvenes Construyendo el Futuro va a mejorar la situación de los jóvenes, es tanta demagogia como decir que con el programa Sembrando Vida se va a combatir el desempleo en México.

Entre los cambios a corto plazo que se requieren hacer al programa estrella del gobierno de la Cuarta Transformación, se encuentran el que cuente con reglas claras de operación y mecanismos de control y de evaluación, así como que se enfoque directamente a las poblaciones más vulnerables.

De la misma forma se debe mejorar al enfoque de inclusión hacia las mujeres, porque representan el porcentaje mayor objetivo y quienes enfrentan grandes barreras.
Los indicadores de resultados deben estar alineados a objetivos y finalidad del programa y sujetos a evaluación de diseño.

Igualmente, que al menos el 70 por ciento de los participantes sea en empresas privadas y al menos el 10 por ciento en organizaciones de la sociedad civil.

El programa debe garantizar que los y las participantes reciban capacitación técnica en habilidades blandas con metodologías apropiadas.

También se deben impulsar formas de involucramiento de organizaciones internacionales en mecanismos de monitoreo, segmento y evaluación.
El colectivo Jóvenes con Trabajo Digno, que agrupa a más de 30 organizaciones de la sociedad civil, puso el índice en algunas fallas que tiene el programa del presidente López Obrador.

De acuerdo con el organismo, el 80 por ciento de los más de 15 millones de jóvenes entre 15 y 29 años que trabajan carecen de ingreso suficiente para comprar la canasta básica para dos personas.

Para mejorar el programa el colectivo tiene programado impulsar algunas medidas, como el acudir a la Secretaría del Trabajo y a la Cámara de Diputados para que el Presupuesto de Egresos del año entrante incluya disposiciones para que Jóvenes Construyendo el Futuro cuente con reglas de operación claras y en ellas se defina que el programa llegue a jóvenes con mayores condiciones de vulnerabilidad y rezago.

De la misma forma, propone que el programa lopezobradorista llegue a quienes tienen mayores obstáculos para conseguir trabajo, que logre que cada joven desarrolle “habilidades blandas” indispensables para su inserción laboral, presente y futura.
De acuerdo con el organismo, el programa debe articularse con otras políticas y acciones, sobre todo, con capacidad técnica, servicios de mediación laboral, servicios de cuidado de niños y niñas, servicios para atender problemáticas que requieren atención especializada y que garantice la transparencia eliminando hechos de corrupción y que sobre todo se evite el clientelismo electoral.

Y es que en varios estados se detectaron hechos de corrupción como uso de empresas fantasma, robos de identidad, cobros de cuotas (moches) y hackeo en el sistema.
En Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Guerrero, Nayarit, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco y Yucatán, se detectó que los jóvenes dan “moches” a las empresas o instituciones inscritas en el programa, que van desde los 500 hasta mil 600 pesos, con tal de NO asistir a la capacitación laboral, mientras que en otros casos los mismos empleadores retienen sus tarjetas a los beneficiarios para quedarse con toda la beca o con cierto porcentaje.

En la Cámara de Diputados, la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad demandó la comparecencia de la secretaria de Trabajo y Previsión Social (STPS), María Luisa Alcalde Luján, a fin de responder por los casos de corrupción, subejercicio presupuestal y fracaso del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Los casos de corrupción se suman al anuncio de que el programa tiene un subejercicio de 10 mil millones de pesos, además de incumplir su meta de tener este año a un millón de jóvenes registrados.

En la citada comisión se señaló que todo esto es una muestra de que el programa carece de un diseño claro y metas definidas; que no fue pensado y se echó a andar sin medir todas sus implicaciones.

Visión de corto plazo

De acuerdo al Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el programa tiene una visión de corto plazo, dado que la capacitación puede ser máximo de un año y no está necesariamente vinculada con el giro de habilidades laborales de los becarios.

Además, señala el CIEP, los lineamientos del programa no plantean una estrategia de seguimiento. “Esta desarticulación podría provocar que al término de la capacitación vuelvan a la inactividad”.

En su opinión, el programa está sesgado al ámbito urbano. “El perfil de los centros de trabajo que solicita empata más con los disponibles en las urbes, dificultando el acceso de la población rural a los beneficios del programa”.

Los lineamientos del programa no incluyen los plazos de operación que lo rigen. Por ejemplo, el período de inscripciones no cuenta con fecha límite y no se hace explícito algún mecanismo para acotar el número de beneficiarios a 2.3 millones.

Considera que rebasar el número de becarios estimado representaría también una carga extra para el IMSS, ya que los beneficiarios contarán con cobertura médica durante su capacitación, la cual puede durar hasta un año.

El estudio del referido Centro sostiene que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro tiene como objetivo becar a 2.3 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan durante 12 meses con un monto de tres mil 600 pesos mensuales, para lo que serían necesarios 99 mil 360 millones de pesos.

Sin embargo, agregó, solo se le asignó como presupuesto 40 mil millones de pesos, monto que permite becar únicamente a 925 mil 926 jóvenes por ese periodo.
El presupuesto asignado representa sólo 40 por ciento de la población objetivo del programa, por lo que se requieren 60 mil millones de pesos adicionales.
Otro de los datos que aporta es que la población potencial del programa, podría ser mayor que la que se tiene prevista.

Explicó que en 2016, un total de 5.2 millones de personas de 18 a 29 años declararon no haber trabajado en el mes previo a la encuesta ni estar estudiando en el momento del levantamiento, 22 por ciento de la población total de 18 a 29 años.

Para este año, el Consejo Nacional de Población calcula un total de 25.8 millones de personas de 18 a 29 años. El 22 por ciento de esa cifra es 5.7 millones de jóvenes, que potencialmente sería la cifra de aquellos que no estudian ni trabajan.

En otro punto, el CIEP sostiene que dada la predominancia de mujeres en la población que no estudia y no trabaja (83 por ciento en 2016), omitir una estrategia de género para el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, podría generar que la población que demande la beca sea menor que la estimada.

“Motivar la inserción al mercado laboral de las mujeres que no estudian ni trabajan, dedicadas en su mayoría a quehaceres del hogar, podría requerir de otro tipo de incentivos, como servicios de guardería y la alternativa de combinar su capacitación con los quehaceres del hogar”, indicó el Centro.

Las cifras oficiales refieren que a ocho meses de su implementación, el programa está presente en el 96 por ciento de los dos mil 457 municipios del país con un total de 905 mil 647 jóvenes, de los cuales el 58 por ciento son mujeres (524 mil 128) y 42 por ciento (381 mil 539) son hombres.

Del total, tres mil 808 tienen alguna discapacidad y se encuentran en proceso de inscripción jóvenes indígenas.

El 25 por ciento de los participantes en el programa tienen escolaridad de nivel secundaria, 15 por ciento en nivel primaria, 40 por ciento tiene bachillerato concluido, 3.5 por ciento ha estudiado carreras técnicas, 16 por ciento son egresados de las universidades y 2 mil 208 son jóvenes con posgrado.

En la iniciativa participan un total de 157 mil 321 centros de trabajo que comprenden actividades administrativas, agropecuarias; de cultura y deporte; de ventas y comercio; oficios y servicios; industrial, operativa y tecnológica; electricidad; profesionista, ciencia y tecnología. Alrededor de 181 mil 43 tutores forman parte de la iniciativa brindando capacitación.

Chiapas, Tabasco, Veracruz, México y Guerrero, son los estados con mayor vinculación a Jóvenes Construyendo el Futuro, mientras que los de menor registro son Sonora, Aguascalientes, Nuevo León, Baja California Sur y Baja California.

Pero hay otras cifras, las que reflejan la realidad que enfrentan los jóvenes en México, las que refieren que en algunas entidades del país la probabilidad de ser asesinado es hasta cuatro veces mayor que el promedio nacional.
El grupo de 20 a 24 años de edad es uno de los más golpeados en todo el país, pues del total de asesinatos cometidos durante 2018, 40 por ciento se concentró en ese rango.

Al igual que las leyes, normas y reglamentos, todo programa de gobierno es perfectible. Tal es el caso del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que en su arranque muestra ya diferentes hechos de corrupción.

Si bien la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, dijo que se trata de 50 casos aislados, habrá que recordar que el presidente López Obrador echó abajo el programa de Estancias Infantiles por la existencia de supuestos actos corruptos que, por cierto, nunca demostró y que en realidad se trataba de irregularidades de tipo administrativo.

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