Portada

DE JUNIO 2012 A FEBRERO 2020, MÁS DE 20 MIL FEMINICIDIOS

*Menos del 20 por ciento es tipificado como feminicidio

*Día Internacional de la Mujer”, no para celebrar, sino para exigir

*Diariamente son victimdas en México entre 7 y 10 mujeres

*Procuradurías y Fiscalías tergiversan y ocultan las cifras

*¿Y los miles de huérfanos de los feinicidios?

*STAFF SOL QUINTANA ROO/SOL YUCATÁN/LA OPINIÓN DE MÉXICO

CDMX.- El pasado domingo cientos de miles de mujeres en México y millones en
el mundo, marcharon en el cuadragésimo quinto aniversario del Día
Internacional de la Mujer, no precisamente para conmemorar, sino para
exigir respeto, seguridad e igualdad; ese día se registraron
feminicidios en nuestro país y al día siguiente, en el que millones de mujeres se sumaron al movimiento #UnDíaSinNosotras para hacer sentir que son indispensables, hubo asesinatos más de mujeres.

Entre los casos registrados ese mismo Día Internacional de la Mujer,
figura el de María “N”, de 16 años, una jopven embarazada que
platicaba afuera de su casa con sus familiares, en Boca del Río,
Veracruz, otro de los estados con mayor número de feminicidios.

Repentinamente llegó un vehículo al lugar, descendió un sujeto y vació
la carga de su pistola a la adolescente que murió en el acto, el bebé
tampoco sobrevivió y la carpeta de investigación fue iniciada no por
feminicidio, sino por homicidio.

Tan sólo de junio de 2012, fecha en que se tipificó el delito de
feminicidio, al último día de este febrero 2020, se han registrado 19
mil 12 asesinatos de mujeres, en los que por los factores descubiertos
deberían de haber sido encuadrados como crímenes de género.

En ocho años, luego de las presiones que grupos sociales y
organizaciones no gubernamentales realizaron a los poderes Legislativo
y Judicial, lograron que el 14 de junio de 2012 se tipifiara el delito
de feminicidio.

De entonces, a febrero de 2020, se han cometido más de 19 mil crímenes
de mujeres en los que fueron encontrados los elementos necesarios para
ser catalogados como feminicidios, sin embargo sólo el 19 por ciento,
menos de 4 mil, ha sido encuadrado dentro de esa figura.

Así lo revelan estadísticas del Observatorio Ciudadano Nacional del
Feminicidio, que detalla en su cifras que durante el régimen de Felipe
de Jesús Calderón Hinojosa, antes de que fuera tipificado el delito de
feminicidio, el 14 de junio de 2012, se registraron 12 mil 308
asesinatos de mujeres, que fueron calificados como homicidios, dolosos
y en muchos de los casos como homicidios simples.

Tan sólo entre los 5 meses del 2012 que restaban al mandato de
Calderón Hinojosa y en el 2013, fueron asesinadas 3 mil 892 mujeres.
Entre los años 2014 y 2017 fueron muertas en el país 8 mil 904 mujeres
y sólo en el 24.57 por ciento de los casos, las autoridades los
consideraron feminicidio, de acuerdo al OCNF.

Por otra parte, conforme a estadísticas de la Organización de las
Naciones Unidas, en el pasado 2019 México encabezó la cifra de
feminididios en Latinoamérica, con 3 mil 57 casos y en todos ellos se
pudieron apreciar elementos suficientess para clasificarlos como
feminicidios y no como homicidios.

Bajo esa perspectiva, señala el OCNF, no solo se sigue ocultando la
violencia hacia la mujer, sino que se siguen desmantelando mecanismos
de centros de justicia para las mujeres, como lo hicieron en Oaxaca,
con las comisiones de víctimas, la coordinación de implementación de
alerta de género, lo mismo que en Morelos y Jalisco, con los
institutos de las mujeres y el Instituto Jalisciense de las Mujeres
que lo desaparecieron.

Esa situación se agrava más aún, en opinión de la ONU, porque no se
vincula el feminicidio con otros delitos como la trata de mujeres y
niñas, la explotación sexual y el secuestro de mujeres menores de
edad, ilícitos relacionados con ese tipo de asesinatos que se ha
incrementado en los últimos años.

Asimismo, de acuerdo a estadísticas de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL), México cuenta con la nada honrosa
octava tasa de feminicidios más alta del continente, al registrar 1.52
muertes violentas por cada 100 mil mujeres.

Las autoridades han señalado que hay declaradas alerta de violencia
de género en 19 estados, sin embargo en 18 de ellos crecieron las
denuncias de acoso, abuso sexual y violencia de 2018 a lo que va de
2020, mientras que en 11 entidades también aumentaron los
feminicidios.

Al respecto, la doctora Alicia Pérez Duarte, investgadora del
Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, precisa que el
problema no es con la alerta de género, “el problema es que no hay
voluntad de las autoridades para diseñar políticas de prevención y
acceso a la justicia y si no hay voluntad para diseñarlas, menos para
aplicarlas”.

“En México existe una misoginia institucional enquistada, ya que no
basta que haya centros de justicia, ni institutos para mujeres, porque
el personal no tiene perspectiva de género y mantiene una cultura
patriarcal que termina victimizando. En el país el 44 por ciento del
personal encargado del sistema de justicia, desconoce los tratados de
derechos humanos”, acotó la doctora Pérez Duarte.

Por otra parte, ONGS señalan que los números difícilmente se conocen
con precisión, porque el mismo Estado se encarga de desvirtuar u
ocultar los feminicidios, calificándolos como “homicidios”, de tal
manera que ni los señalamientos, denuncias y acusaciones de activistas
y organizaciones de al menos 23 entidades, han sido suficientes para
que puedan conocerse con exactitud las estadísticas.

Casi 20 mil mujeres han sido asesinadas en México desde 2012 y menos
de 2 mil, el 20 por ciento, han sido juzgados como feminicidios, el
resto como homicidios, dolosos o simples.

Ello es propiciado por los vacíos legales y la falta de unificación en
el concepto legal de violencia de género, lo que ha originado que
menos del 20 por ciento de los asesinatos violentos contra mujeres
sean reconocidos como feminicidios, concide la asociación Mexicanos
Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

En dicha investigación se solicitó a cada una de las Procuradurías y
Fiscalías de los 32 estados, precisar el número de homicidios dolosos
violentos contra mujeres y que especificaran la causa de la muerte,
así como si los cuerpos presentaran rastros de violencia sexual,
mutilaciones y quemaduras.

De acuerdo a los informes rendidos, al menos 12 mil 694 mujeres que
fueron asesinadas a balazos, descuartizadas, violadas, asfixiadas o
golpeadas hasta morir, no fueran reconocidas como víctimas de
feminicidios.

Pero además, en el análisis de datos se pudo constatar que algunas
Procuradurías o Fiscalías tienen un subregistro de homicidios de
mujeres, es decir que reportaron menos crímenes de los que en realidad
ocurrieron.

Tan sólo entre 2012 y 2015, las procuradurías estatales reportaron al
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 10 mil 203
homicidios de mujeres en todo el país, mientras que en la información
dada a las ONGS, las mismas autoridades reconocieron en el mismo
periodo, sólo 8 mil 555 asesinatos, es decir, reportaron mil 648
homicidios menos, lo que equivale a una diferencia de 19 por ciento.

Uno de los estados con subregistro de crímenes es el Estado de México,
al reportar al INEGI que entre 2014 y 2015 ocurrieron 770 homicidios
de mujeres, en tanto que a MCCI le informaron que hubo sólo 586
mujeres asesinadas, es decir, el 31 por ciento menos.

Pero si eso fuera poco, habría que añadir los recovecos y vaíos
legales de los sistemas judiciales de México, que originan que la
gran mayoría de los responsables de asesinar de manera violenta a la
mujeres, incluso de descuartizarlas o asfixiarlas, no sean procesados
por feminicidio y castigados con la pena mínima que es de 40 años o la
máxima de 65, sino por una menor.

Dentro de esas rendijas legales, figura el hecho de quien asesine a
una mujer a golpes o a cuchilladas, podría obtener una pena menor
–entre 20 y 25 años de cárcel- si argumenta haber sufrido “una emoción
violenta”, por celos o enojo incontrolable, sin importar la saña con
la cual haya perpetrado su crimen.

Según algunos códigos penales de 17 estados, “el homicidio por estado
de emoción violenta no es otra cosa que una reacción motora,
circulatoria y secretoria hacia un sentimiento de gran intensidad, el
cual produce una perturbación psicológica transitoria que se
manifiesta a través de formas violentas de expresión, falta de
razonamiento, de discernimiento y de voluntad y, como consecuencia, se
atenúa la imputabilidad del hecho.

“A quien en estado de emoción violenta cometa el delito de homicidio o
de lesiones, se reducirá hasta la mitad del mínimo y máximo de las
penas que corresponda por su comisión”, señalan algunos códigos
estatales.

De acuerdo a esas apreciaciones, el sujeto que comete el crimen vive
una intensa conmoción del ánimo que provoca un desorden del
comportamiento, la pérdida del dominio de su capacidad reflexiva y la
disminución de sus frenos inhibitorios, lo que desencadena un delito
del que prácticamente él no era responsable.

La abogada Karla Micheel Salas explica que incluso desde antes de que
en los Códigos Penales existiera la palabra feminicidio, muchos
argumentaba el llamado “crmen pasional”, en los que la mujer engañaba
a su pareja, circunstancia que se volvía atenuante para disminuir la
pena en caso de que fueran asesinadas.

Bajo esa óptica, se indica que “las víctimas tienen un grado de
responsabilidad, porque no es que el sujeto que las amara las quisiera
matar, sino que él no aguanto la infidelidad, la deshonra que generó
la mujer y entonces él simplemente no pudo controlarse, así que la
asesinó”.

Eso ante las leyes de diversos estados es una justificación vigente y
sólo en Baja California Sur, Estado de México, Hidalgo, Quintana Roo y
Tabasco, se especifica que la reducción de la pena no es aplicable
cuando se trata de un homicidio cometido contra un cónyuge, concubina,
concubinario o persona que tenga o haya tenido una relación de
noviazgo.

En cambio el artículo 146 del Código Penal Local de Guerrero,
puntualiza incluso que el homicidio por emoción violenta es aplicable
cuando se comete en contra de quien lo provocó y justifica que el
hecho “atenúa en forma considerable y transitoria la capacidad del
sujeto activo para comprender el significado del hecho y conducirse de
acuerdo con esa comprensión”.

Las Procuradurías y Fiscalías en nuestro país sólo han juzgado como
feminicidios uno de cada 5 asesinatos de mujeres.

En Tamaulipas, de enero de 2012 a junio de 2016, fueron encontrados
los cuerpos mutilados de 50 mujeres y ninguno de esos casos fue
juzgado como feminicidio. Para las autoridades tamaulipecas no fue
suficiente evidencia que esas 50 mujeres hayan sido decapitadas,
desmembradas e incluso, en uno de los casos, desollada.

A esa particular manera de procurar e impartir justicia, hay que
añadir que el Código Penal Federal establece siete circunstancias para
que proceda aplicar la tipificación como feminicidio:

Una: que el cadáver presente signos de violencia sexual; dos, lesiones
o mutilaciones; tres, antecedentes de violencia; la existencia de una
relación entre la víctima y victimario; cuatro, amenazas o agresiones
previas al asesinato; cinco, que la víctima haya sido incomunicada;
seis, signos de violencia sexual y mutilaciones, único indicativo
uniforme en todo el país, y finalmente que el cuerpo haya sido
expuesto o exhibido en un lugar público.

Pero si falta alguna de esas siete circunstancias enunciadas, entonces
las procuradurías y fiscalías descartan el feminicidio y lo tipifican
simplemente como homicidio doloso y en algunos casos, hasta como
homicidio simple.

Debe aclararse que México, es uno de los países pertenecientes a la
Asamblea General de las Naciones Unidas que desde hace más de 40 años,
el 18 de diciembre de 1979, acordó adoptar las medidas señaladas en la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer.

Con esta promulgación, publicada el 12 de mayo de 1981 en el Diario
Oficial de la Federación, México se comprometió a adoptar todas las
medidas adecuadas, incluida una legislación, para modificar o abolir
las leyes, reglamentaciones, costumbres y prácticas que constituyen
discriminación contra la mujer.

Pese a ello, en los Códigos Penales de cada entidad, sigue sin ser
uniforme la figura del feminicidio y sin modificarse los apartados que
permitirían que los feminicidas cumplieran con las sentencias
establecidas para esos criímenes.

De acuerdo con cifras recopiladas de manera extraoficial, cada día son
asesinadas entre 7 y 10 mujeres en México, índices mortales de
feminicidios que no ocurren ni siquiera en Honduras, El Salvador y
Guatemala, calificados por la organización norteamericana, Small Arms
Survey, como los países más peligrosos del mundo para ser mujer.

Queda más que claro que asesinar a una mujer en México sale
prácticamente gratis, toda vez que sólo el 10% de los casos ha
recibido una sentencia condenatoria, según informes de ONU Mujeres.

Tan sólo un ejemplo:

Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín Rivera, asesinada en las
instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no
ha dejado de luchar, después de largo tiempo de batallas legales logró
que el crimen de su hija fuera tipificado como feminicidio ya que la
fiscalía, desde un principio concluyó que la joven se había suicidado
al ahorcarse ella misma con el cable de teléfono de una cabina
pública.

Pero Araceli había visto un vídeo donde el novio de su hija la
golpeaba duramente con la cadena metálica del perro, minutos antes de
la hora de su muerte y, conforme a la necropsia, tenía en el pómulo
izquierdo una herida que se había vuelto negra, con escamas; un
profundo surco alrededor de su cuello, además de marcas en los brazos,
en las piernas, hemorragias internas en la cabeza y restos del ADN del
novio en sus uñas, pero aún así la fiscalía capitalina trató desde un
inicio de culpar a la víctima de su propia muerte.

De los 46,5 millones de mujeres mayores de 15 años que hay en México,
más del 66% (30 millones, aproximadamente), han enfrentado violencia
alguna vez en su vida por parte de un agresor y el 40 por ciento de
las mujeres de entre 15 y 17 años, ha sufrido algún tipo de violencia
sexual en su vida, según la última encuesta del INEGI.

Iratxe García, presidenta de los socialdemócratas en el Parlamento
Europeo, puntualizó que México debe alertar el hecho de que son 10
mujeres asesinadas al día, «el gobierno debe hacer más de lo que ya
realiza».

Otro problema de la “invisibilidad” de los feminicidios, es el número
de huérfanos que resultan como consecuencia de los hechos, de los
cuales tampoco hay una un registro oficial.

Las cifras más aproximadas son del Instituto Nacional de las Mujeres
(INMUJERES) y se basan en el número de mujeres asesinadas entre
diciembre de 2018 y junio de 2019.

Estiman que el número de niñas y niños que perdieron a sus madres por
la ola de feminicidios que envuelve al país, alcanzaría los 4 mil 245
casos tan sólo en ese periodo y si esos niños no son atendidos de
forma correcta y sensible, la condición de violencia se perpetuará en
sus vidas, con lo que su vida se llenará de rencor, de venganza y muy
posiblemente desencadenen actitudes negativas, porque es común que la
víctima se convierta después en victimario.

En la jornada histórica de este domingo y lunes, porque ya nada será
igual después de estas fechas, una de las protagonistas subió el
siguiente twitt a sus redes:

“En el día de la mujer tiene que quedarles claro que no somos seres de
luz, no somos algo frágil que hay que cuidar, no somos la más bella
creación de Dios. Simplemente somos seres humanos que tienen que
respetar y punto, sólo pedimos que dejen de matarnos”.

Artículos Relacionados

FUERON DETENIDOS 222 EXTRANJEROS INDOCUMENTADOS EN YUCATÁN

Redaccion

¡FIASCO DE VILA!

Redaccion

HUNUCMÁ, UN POLVORÍN

Redaccion

Deja un Comentario