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DELINCUENTES DE CUELLO BLANCO

*Mauricio Vila viola diversas leyes federales del INAH al desarrollar obras de vialidad en el Centro Histórico, sin tener el permiso para realizarlas. La ilícita labor se hace en complicidad con Renán Barrera Concha, quien es el primer filtro para evitar el daño al patrimonio arquitectónico e histórico. Lo peor de todo, la dependencia federal  no interviene

*En la zona Paseo de Montejo entronque Dzibilchaltún, son 32 kilómetros de ciclovía continua, pero hasta el momento no solicitan  licencia ante el Instituto, a pesar que la obra ya está avanzada, con la colocación de boyas y peligrosas isletas

*Fracasó la ciclovía: a la primera lluvia se destintó la pintura y quedaron inundadas, por lo que prácticamente se tiraron a la basura los millones de pesos invertidos

*Antropología e Historia canceló la demolición de los muros de las celdas de la expenitenciaría «Juárez», porque el Gobierno no pidió permiso y tuvo que pagar un millón de pesos

Redacción/Sol Yucatán

Mérida. – A pesar que el buen juez por su casa empieza, el Gobernador Mauricio Vila Dosal se convierte en el principal delincuente de cuello blanco de Yucatán, pues viola diversas leyes federales al desarrollar obras de vialidad en el Centro Histórico de Mérida, como parte de la contingencia por Covid-19, así como de la Agenda Mérida 2050.

La ilícita labor la efectúa en complicidad con el Alcalde Renán Barrera Concha, quien es el primer filtro para evitar el daño al patrimonio arquitectónico e histórico de los yucatecos; lo peor de todo: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)-Yucatán hace caso omiso al respecto.

Así, de esta forma, tanto el Alcalde de Mérida, Renán Barrera, como el Gobernador de Yucatán, Mauricio Vila, violan flagrantemente la ley, pues hacen caso omiso a lo estipulado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y prácticamente están destruyendo gran parte del patrimonio arquitectónico, cultural e histórico de Yucatán.

Y es que Renán Barrera Concha es supuestamente el primer filtro para verificar e impedir este daño patrimonial, pero al parecer esto no le importa y mucho menos a Vila Dosal.

Lo peor del caso, es que el Gobierno Estatal está cometiendo un error garrafal al no enviar en tiempo y hora el proyecto de las obras, para que así pueda ser estudiado y verificado por el INAH, y así se le dé el visto bueno.

Empero, las obras continúan, las autoridades se pasan por alto al INAH y hacen lo que quieren, dañando irremediablemente el patrimonio del pueblo yucateco, que, como siempre, paga las consecuencias de los ineficientes gobernantes.

Desde 2019, Yucatán se convirtió en el principal agresor del patrimonio del Centro Histórico de Mérida, así como violador del «Decreto por el que se declara una Zona de Monumentos Históricos en la Ciudad de Mérida», así como de la Ley Federal sobre Monumentos Históricos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos.

Primeramente, el 11 de septiembre de 2019, el INAH-Yucatán suspendió las obras de demolición de los muros correspondientes a las celdas de la expenitenciaría «Juárez», con las cuales se pretendían ampliar las oficinas de la Secretaría de Administración y Finanzas (SAF) del Gobierno del Estado.

Debido al daño que el Gobierno del Estado causó con la ilegal obra, el Ejecutivo Local pagó poco más de 500 mil pesos para la reconstrucción de los muros derribados de éste histórico inmueble.

El Gobierno Estatal pretendió ampliar, sin licencia alguna, las oficinas del SAF, por lo que el INAH le impuso una multa de dos mil salarios mínimos, es decir, el monto es de 205 mil 360 pesos. Al mismo tiempo, sufragó cerca de 300 mil pesos para restaurar los dos muros derribados en la ilícita obra.

La demolición de los muros originales de la expenitenciaría «Juárez» causó una afectación al patrimonio cultural, que es sancionable como delito, tipificado penalmente en el artículo 52 de la Ley Federal sobre Monumentos Históricos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos.

El Gobierno del Estado pretendió derribar totalmente los muros con tal de poner puertas, labor que en ningún momento fue puesto a consulta de las autoridades federales.

DE CICLOVÍAS Y «RÍOS VERDES»

Cabe señalar que, después que las autoridades municipales presumieron como una obra perfecta las ciclovías de Paseo de Montejo, las ligeras lluvias que han caído sobre Mérida en días recientes dejaron en evidencia la nula calidad de los materiales con las que las construyeron.

Así, pequeños «ríos verdes» se formaron en las ciclovías de la avenida ya mencionada, después de caer la lluvia, ya que el agua lavó la pintura de dichas ciclovías y evidenció que los millones de pesos invertidos en estas obras no sirvieron para nada, ya que a la primera lluvia éstas quedaron prácticamente sin señalamientos en el pavimento e inundadas, por lo que los ciclistas obviamente no podrán circular en éstas.

Varios usuarios denunciaron esta situación a través de las redes sociales y dijeron que de ciclovías pasaron a transformarse a «ríos verdes» que corren por todo Paseo Montejo. Incluso hubo quienes cuestionaron las palabras del Alcalde, al asegurar que estas obras son de primer mundo, pero a la primera lluvia resalta la mala calidad de las mismas.

El Ayuntamiento de Mérida no ha rendido declaración alguna y como si estuviéramos en época para derrochar dinero, se ha mandado a pintar nuevamente los señalamientos para que el Alcalde no quede peor ante la sociedad meridana.

Sin duda alguna, las inclemencias del tiempo sacarán a la luz la calidad de las obras mal hechas y sin sentido en Mérida. Basta con recordar lo que sucedió con el «paso deprimido» de Prolongación Montejo, que por las intensas lluvias del 2020, éste quedó inundado y expertos comentaron que esta obra obviamente estaba hecha al «vapor».

BAJO EL PRETEXTO DEL COVID-19

Ahora bien, la segunda acción ilícita fue cometida a principios de septiembre de 2020, por el director del Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial (IMDUT), Aref Karam Espósitos, quien sin realizar de manera previa los respectivos trámites ante el INAH, puso en marcha el Plan de Mejora a la Movilidad Urbana para el Centro Histórico de Mérida, como parte de la contingencia por Covid-19.

Justo al momento de la clausura de la obra, el Gobierno del Estado acudió a la dependencia federal para la entrega de la respectiva documentación y, con ello, obtener la respectiva licencia.

Sin embargo, el respectivo plan es una «estrategia de escritorio» que se efectuó para supuestamente evitar la propagación del nuevo Coronavirus entre los yucatecos y, a cinco meses de su puesta en funcionamiento, sigue causando el enojo entre los meridanos, al mismo tiempo que provoca una millonaria pérdida económica para el comercio establecido en el Centro Histórico y el Covid-19 no ha dado tregua.

Incluso, resultó ineficaz ante siniestros, pues con el incendio registrado el pasado martes 9, en un comercio ubicado en la calle 58 entre 65 y 67, los maceteros ahí colocados sólo entorpecieron la labor de los cuerpos de seguridad.

Pese las numerosas quejas, hasta el momento Karam Espósitos no da la cara para dar una explicación y, lo peor de todo, Vila Dosal le ha impedido acudir a eventos públicos y evitar todo contacto con los medios de comunicación.

De acuerdo con el boletín del Gobierno del Estado, el Plan del IMDUT fue realizado por expertos en movilidad, con acciones que contemplan ofrecer banquetas más amplias y con arbolado, mejoras en los principales cruceros, espacios con accesibilidad universal, así como la intervención de calles sin ampliación peatonal para mejorar vialidad del transporte público.

El proyecto buscaba mejorar el entorno urbano con la instalación de mobiliario urbano y vegetación a través de maceteros que permitirían que haya menos calor en la vía pública.

«El proyecto se encuentra dentro del Acuerdo de Reapertura Económica Segura de Yucatán y contempla convertir al Centro Histórico de Mérida en un sitio seguro para todos, logrando el equilibrio entre salud y mantener actividad comercial, que es la fuente de ingresos de muchas familias, todo ello sin afectar la vitalidad y el dinamismo de este punto de la ciudad», según el IMDUT.

Dicha estrategia tiene como visión evitar aglomeraciones y proteger la salud de los yucatecos mediante una mejora a la movilidad y funcionalidad de este punto de Mérida, de manera que se convierta en zona comercial, turística y de servicios, 100 por ciento segura para todos ante la pandemia que prevalece.

Lo anterior, al mismo tiempo que buscaba disminuir la contaminación de aire y sonora del Centro Histórico, permitiendo el ahorro de combustible de las unidades de transporte público de pasajeros, pues agilizaría la dinámica peatonal y vehicular, entre otras «ventajas», pero todo fue contraproducente.

Lo peor de todo, fue un millonario derroche de recursos públicos, pero aun así, Vila Dosal se niega a retirar los maceteros.

En el primer cuadro de la ciudad hay más de dos mil macetas en las zonas semipeatonales, «para que las personas que frecuentan esta zona de la ciudad puedan transitar con una sana distancia, reduciendo de esta forma la posibilidad de contagios de Coronavirus, medida contemplada dentro del Plan de Mejora a la Movilidad Urbana».

Según la estrategia, las macetas fueron diseñadas para alojar árboles de diferentes variedades para delimitar la ampliación de espacios semipeatonales en 36 vialidades, incluidas en el polígono delimitado por las calles 66 al poniente, 57 al Norte, 52 al Oriente y 67 al Sur del Centro Histórico, alrededor de las cuales se reubicarán las zonas de ascenso y descenso y donde también se restringirá el acceso a vehículos particulares para permitir el libre flujo de los autobuses de transporte público.

El tamaño de las macetas que albergarían las diversas especies de árboles endémicos es de 40 centímetros de ancho por 60 de largo y 85 altura.

Entre la variedad de árboles que se dispondría para colocar en los maceteros se encuentran Chaksikín, Anacahuita, Maculís, Balché, Pasak, Ciricote, Tulipán africano, Campanita, Flamboyán, Ceiba, Hibiscus, Flor de mayo, Pachira, Caoba, Jabín, Chaká, Pich e X’canlol.

Cabe resaltar que el fracaso inmediato del Plan radicó en que numerosas especies se marchitaron, debido a las precarias condiciones que les brindaban los maceteros.

Ejemplo de ellos fueron las diversas especies de ceibas plantadas, cada una con un costo de tres mil 500 pesos, cuando se trata de árboles silvestres que requieren de gran extensión para su desarrollo.

Todas las ceibas plantadas murieron y lo mismo ocurre con otras especies, tal como actualmente se observa al recorrer el primer cuadro de la ciudad.

¿PROTECTOR DEL PATRIMONIO?

El INAH tiene entre sus objetivos la investigación, protección, conservación, restauración y recuperación de los monumentos paleontológicos, arqueológicos e históricos, y de las zonas de monumentos, en el caso en particular los inmuebles que se encuentran dentro de la Zona de Monumentos Históricos de la Ciudad de Mérida, de conformidad con el decreto por el que se «Declara una Zona de Monumentos de la Ciudad de Mérida», publicado en el Diario Oficial de la Federación de fecha 18 de octubre de 1982, quedando dicha zona protegida por los poderes federales, específicamente por el Instituto.

La intervención de la dependencia federal en la expenitenciaría fue considerada de oportuna y excelente, pero no en el caso de los maceteros y mucho menos en el proyecto conjunto que recientemente presentaron Vila Dosal y Barrera Concha.

El INAH-Yucatán entregó una licencia parcial al Gobierno del Estado, bajo el compromiso de retirar los maceteros, sin especificar fecha alguna para ello.

Así, el Gobierno del Estado viola flagrantemente el Artículo Quinto del Decreto por el que se declara una Zona de Monumentos Históricos en la Ciudad de Mérida, el cual establece que «las construcciones que se hagan en la Zona de Monumentos Históricos de la Ciudad de Mérida, Estado de Yucatán, se sujetarán a las condiciones establecidas en las disposiciones legales aplicables y, en todo caso, cualquier obra de construcción, restauración o conservación en la Zona de Monumentos Históricos, deberá realizarse previa solicitud del participante el INAH».

Mientras, el Artículo Sexto menciona que «corresponde al INAH el vigilar el cumplimiento de lo ordenado por este decreto, en los términos de las disposiciones aplicables».

De igual forma, el Ejecutivo Local hace caso omiso a la Ley Federal sobre Monumentos Históricos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, así como a diversos reglamentos del Ayuntamiento de Mérida.

El Artículo Sexto de dicha ley federal establece que «los propietarios de bienes inmuebles declarados monumentos históricos o artísticos deberán conservarlos y, en su caso, restaurarlos en los términos del artículo siguiente, previa autorización del instituto correspondiente».

Mientras, el Artículo Séptimo indica que «las autoridades de los Estados, Territorios y Municipios, cuando decidan restaurar y conservar los monumentos arqueológicos e históricos, lo harán siempre previo aviso y bajo la dirección del INAH».

El Gobierno del Estado debió contar con una autorización del Ayuntamiento de Mérida, pero ésta fue verbal, ya que no hay documento alguno y mucho menos con el proyecto recientemente presentado.

Por ende, Barrera Concha solapa las arbitrariedades de Vila Dosal, es decir, es cómplice del daño causado al patrimonio histórico y artístico de Mérida.

PRIMERO DESTRUIR, LUEGO PEDIR PERMISO

Vila Dosal y Barrera Concha presentaron el Programa Conjunto de Mejora a la Movilidad y la Infraestructura Vial, proyecto dentro de la Agenda Mérida 2050, que contempla una serie de acciones coordinadas que se traducirán en la generación de más de 11 mil empleos, entre directos e indirectos, y una inversión total de 760 millones de pesos.

El objetivo es «garantizar una movilidad más eficiente, accesible y segura para todos», pero semanas antes de su presentación se empezó a trabajar en la colocación de los semáforos inteligentes, así como de la ciclovía del Paseo de Montejo, entre otras labores que se realizan en la ciudad.

Pero, hasta ni el momento el Ayuntamiento de Mérida y mucho menos el Gobierno del Estado han envíado al INAH Yucatán el respectivo anteproyecto, el cual debe de ser analizado y discutido por parte de los integrantes de la Junta de Monumentos Históricos, para luego desecharlo o darles la respectiva licencia.

Pese a ello, aún no toma cartas en el asunto, a pesar de tener el respaldo de las leyes federales.

Debido a que se trata de un plan de escritorio, los semáforos inteligentes que se instalan en el Centro Histórico se colocan en lugares inadecuados, por lo que una persona en silla de ruedas no puede continuar su trayecto en la acera, es decir, se tiene que exponer a transitar en la cinta asfáltica.

Con la colocación de más maceteros en el Centro Histórico, la calle 41 entre 58 y el Paseo de Montejo se volvió más angosta de lo que es, lo que limitará el tránsito vehicular.

Yucatecos y turistas han reprobado la instalación de la ciclovía del Paseo de Montejo, pues le quita esencia a esta principal vía del Centro Histórico.

A través de su cuenta de Twitter, IMDUT explicó que «estamos mejorando la movilidad en la ciudad de Mérida con el Plan de Infraestructura de Ciclovías, que consiste en la construcción de 71.7 kilómetros de ciclovías para mayor movimiento de personas de forma segura, una alternativa de transporte amigable con el medio ambiente, ahorro en la economía familiar y beneficios a la salud».

El proyecto contempla la construcción de infraestructura, en el caso específico de «Zona Paseo de Montejo-Entronque Dzibilchaltún», que se trata de 15 nuevos kilómetros que conecta con los 17 ya existentes, por lo que son 32 kilómetros de ciclovía continua.

Sin embargo, hasta el momento no solicitan la respectiva licencia ante el INAH-Yucatán, a pesar que la obra en el Paseo de Montejo ya está avanzada, con la colocación de boyas e «isletas».

El pasado miércoles 10, Vila Dosal y Barrera Concha dieron a conocer los pormenores de este plan conjunto, que consiste en el impulso de intersecciones seguras mediante la intervención en 16 cruces y glorietas que registran el mayor tráfico en la ciudad, el establecimiento de semáforos inteligentes, la instalación de puentes peatonales, la pavimentación de 21 kilómetros de calles al interior del Anillo Periférico y la repavimentación de 10 kilómetros del Periférico de Mérida, el cual, aunque es una vía federal, hasta la fecha no se han recibido recursos para su mantenimiento.

A pesar que el Programa fue presentado ese día, las obras empezaron semanas antes, por lo que el proyecto tiene un buen avance.

Al día siguiente, se emitió un comunicado en el cual se dio más detalles del mismo, tal el caso de implementar el uso de tecnología de punta a través de la instalación de 321 controladores que operarán en mil 234 semáforos ya existentes en la capital yucateca, para convertirlos en inteligentes y que estarán sincronizados desde el C5i de la SSP, con un sistema de control de tráfico adaptativo en tiempo real, lo que contribuirá a una movilidad urbana mejor y más segura.

Además, como parte de este esquema, también se instalarán dos mil 646 nuevos semáforos peatonales en cruceros que ya cuentan con semáforos vehiculares, para mejorar la agilización del tránsito, entre otros beneficios a una movilidad más segura tanto para peatones como para ciclistas y conductores.

La movilidad urbana de la ciudad de Mérida será moderna, priorizando la seguridad al contar con semáforos inteligentes en 307 intersecciones de la capital yucateca, a través del empleo de 321 controladores y 212 radares doppler, que traerán diversos beneficios a la movilidad, entre ellos el control inteligente del tráfico (adaptativo), un sistema central de semaforización que se priorizará para vehículos de emergencia, se optimizará el flujo del transporte público y se mejorará la seguridad de peatones y ciclistas. Todo ello mediante recursos por 441 millones de pesos.

El proyecto de semaforización de Mérida, que está incluido dentro del Programa Conjunto de Mejora a la Movilidad y la Infraestructura Vial en Mérida, el cual fue considerado como «el más avanzado en México y está construido con tecnología de vanguardia, que en conjunto conforman un sistema de control de tráfico adaptativo sincronizado desde el C5i de la SSP en tiempo real, que permitirá priorizar vehículos de emergencia, seguridad y transporte público, evitando de esta forma los congestionamientos».

Entre sus beneficios también destaca su contribución al desarrollo sustentable del Estado, ya que con la optimización de tiempos reduce hasta el 30 por ciento de emisiones al minimizar el tiempo de espera y aceleración de los vehículos motorizados, también un 40 por ciento menos de desplazamiento en las avenidas principales, hasta un 30 por ciento de ahorro en tiempo durante la semana y el 38% de desplazamientos más rápidos durante las llamadas horas pico.

FRACASA LA PRUEBA DE FUEGO

El pasado martes 9 se demostró la ineficacia del Plan de Mejora a la Movilidad Urbana para el Centro Histórico de Mérida, con el incendio registrado en la bodega de hilos, estambres y encajes Salomón, ubicada en la calle 58 entre 65 y 67.

Los maceteros impidieron la movilidad de las patrullas, así como de las ambulancias, pero sobre todo, de los carrobombas de la Dirección de Siniestros y Desastres de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).

Los uniformados tuvieron que batallar para remover los maceteros, para permitir el paso de las unidades de bomberos, cuyo arribo fue prolongado, ya que tenían que surfear todos los obstáculos colocados en el Centro Histórico.

A través de las redes sociales se solicitó al Gobierno del Estado del retiro de los maceteros, pues se ha demostrado su ineficacia, y más ante siniestros como el ocurrido a poco menos de 300 metros de Palacio de Gobierno.

Pese a ello, hasta el momento no hay una respuesta por parte de las autoridades estatales y mucho menos por parte del titular del IMDUT, quien lleva más de un año sin dar entrevistas a los medios de comunicación.

NO HAY CUENTAS CLARAS

Cabe señalar que en la Plataforma de Transparencia, ni el Gobierno del Estado ni el Ayuntamiento de Mérida han dado información concreta respecto a las sumas invertidas en estos proyectos, sino que, por el contrario, incluso un usuario ha solicitado cuentas claras a las autoridades, remarcando respecto a los acuerdo del Plan de Mejora a la Movilidad Urbana para el Centro Histórico de Mérida.

Sin embargo, la respuesta de las autoridades a la solicitud prácticamente se podría como interpretar como una burla, pues únicamente reenviaron de manera digital el oficio con el que se dio a conocer el Plan de Mejor a la Movilidad Urbana, haciéndose de la «vista gorda» con respecto a los acuerdos.

Es más, se contestó al usuario que hizo la solicitud que para una consulta directa podría acudir a las oficinas del IMDUT, en un horario específico, y que de ninguna forma podría reproducir los documentos, es decir, no podría tomarle foto alguna o contar con alguna copia de los mismos. ¿Acaso tiene algo que esconder el IMDUT? ¿Por qué es tanto el miedo que se niega a dar copia de los archivos?

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