Hoy Escribe Rafael Loret de Mola

DESAFÍO

RAFAEL LORET DE MOLA/SOL YUCATÁN

*Intenciones Ocultas

*¡Basta con el Verde!

Alguna vez me confió el abogado Antonio Lozano Gracia, luego de dejar la titularidad de la Procuraduría General apenas dos años después de hacerse cargo de ella durante el malhadado y simulador régimen zedillista, que se había atrevido a presentar una denuncia contra su jefe, el presidente, por haber incurrido en actos inconstitucionales en sus correlaciones con las entidades federales. El mandatario lo mandó a llamar y le pidió su renuncia a cambio de una embajada. Lozano se negó a irse de México y su salida fue vista como consecuencia de sus errores –el caso de los huesos supuestamente de Manuel Muñoz Rocha y de la utilización de una bruja, “La Paca”, para encontrar los que eran del suegro de ésta en los lindes de una de las más grandes propiedades de Raúl Salinas, la finca “El Encanto”, ahora recuperadas para él y su familia-, y no del acecho judicial a su patrón.

En este punto y hora, sin duda, se nulificó toda posibilidad de que las instituciones prevalecieran sobre quienes, de manera perentoria ocupan los cargos públicos. El presidencialismo privó sobre el Estado de Derecho y la querella iniciada por el llamado “abogado de la nación” ni siquiera fue nombrada más; se apagó como el destino político del panista Lozano con quien Zedillo pretendió iluminar el falso sendero de la pluralidad para después caer rendido ante la derecha en la fase terminal de su periodo.

Por esta misma razón, no debió ser válida la protesta presidencial de Enrique Peña Nieto porque al alzar la mano y declamar el texto constitucional se olvidó de mencionar la denominación completa de la “Constitución” –que pudiera ser cualquiera y no la Política de los Estados Unidos Mexicanos, brincándose una línea clave-, por lo cual, en estricto derecho, podría considerarse que se dio fuera de contexto y sin legitimidad su presencia en Los Pinos e incluso nulas sus acciones como titular del Ejecutivo a través de su sexenio ominoso… si tuviéramos, claro, un Estado de Derecho. Y aunque las comparaciones son odiosas, vale la pena recordar que Barack Obama, en su protesta ante el Capitolio, omitió algunas palabras ordenadas en el cuerpo de la carta superior, lo que obligó al presidente de la Corte a tomarle nuevo juramento en la Oficina Oval de la Casa Blanca para que pudiera comenzar su gestión al amparo de la normativa ineludible e indispensable.

En nuestro país, por desgracia, el derecho se alinea a los intereses de cada quien; y no hablo solo del presidente Peña en quien recaen un gran número de faltas pero no todas como algunos pretenden sino, igualmente, de las directivas partidistas atrofiadas que se creen impolutas dentro de sus mismos gallineros. No digamos el icono de la izquierda quien ha sido capaz de sobrevivir, sin sueldo fijo, por toda una eternidad –dos periodos constitucionales- y, además, sin Registro Federal de Causantes –lo que corroboré con quienes editaron sus libros porque no podía cobrar regalías sin RFC-. Hay cuestiones que no sólo están mal vistas sino además resultan desilusionantes, y lo entiendo, para sus partidarios.

Pero pocos son comparables al antiguo rector del PAN, Gustavo Madero Muñoz, moderno Antonio López de Santa Anna por cuanto éste iba y venía desde Veracruz hasta la Presidencia cuando le daba la gana y con la misma ligereza tomaba las largas licencias para descansar en su hacienda de “El Lancero”. Sin respetar plazos, sin someterse a los designios de la militancia –lo que haría un demócrata serio-, como si tomara por asalto el liderazgo nacional de su partido que dejó en las jóvenes manos del queretano Ricardo Anaya Cortés la presidencia “provisional”, Madero retornó a su elevado encargo cuando quiso sorprendiendo a sus simpatizantes y a cuantos se han deslindando. Sólo nos falta que empezamos a analizar si el calderonista Ernesto Cordero Arroyo era una mejor opción. ¡Qué desastre! Luego, Anaya le cortó el paso y se quedó con la presidencia panista, acaso demasiado tarde para sus pretensiones fallidas de elevarse a la Presidencia de la República.

       Por las Alcobas

En paralelo, los traspiés de los “verdes” quienes se dicen “ecologistas” son de tambores batientes. Han llegado al límite al arrebatarle a los niños algunas de las partes más bonitas de su infancia, el circo con animales, logrando con ello mantenernos como rehenes de los juegos cibernéticos sin opciones, por ejemplo, como el magnífico espectáculo “Cavalia”, internacionalmente reconocido, en donde los equinos son exhibidos en toda su belleza y pureza. ¿A dónde vamos a llegar con las cursilerías para cooptar a electores igualmente desquiciados por el “amor”, dicen, a sus mascotas a las que encierran, maltratándolas con la asfixia tal y como hacen las tiendas en donde se venden cachorros finos –un chitzu tibetano se valora en veinticuatro mil pesos en Polanco-, encerrándolos en una urna transparente, bastante más que las electorales, durante varios días; una crueldad sin remilgos a la que nadie osa siquiera mencionar.

Lo anterior revela que, cuando menos, en dos ocasiones Peña Nieto se colocó en posición contraria a la pobre dirigencia priista, incapaz de maniobrar:

1.- Al apoyar a Ángel Aguirre Rivero, su compadre y amigo, luego de ser segregado de la candidatura priista al gobierno de Guerrero para incorporarse al recogedor de basura en el que se ha convertido el PRD. La justicia divina opera y ahora sufre por la muerte de su hijo. A nadie le deseamos tal mal.

2.- Y también al avalar a su efebo Alejandrito Murat Hinojosa, en Oaxaca –una entidad en conflicto aunque no sean muy aparatosos los subversivos conocidos-, como “su” candidato y luego gobernador. ¿Cuál era la intención del mandatario en funciones? ¿Mostrarse atingente para luego concentrar a las distintas fuerzas políticas en una sola? Lo que ahora busca AMLO siguiendo la misma ruta paralela.

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