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DIABETES VERDADERA VI

Doctor Kiskesabe/ Sol Yucatán

Saber hacer una cosa es fácil. Hacerla es difícil. Decía el escritor de comedias como La Suegra, Publio Terencio Afro (El Africano), de origen bereber, del norte de Africa, durante la república romana, unos 160 años antes de la era cristiana. En esa comedia, Terencio aborda el papel de la suegra en las relaciones conflictivas de pareja. Hombre soy, decía Terencio, nada humano me es ajeno. Ni la suegra, añado yo.

Alejémonos de la suegra y acerquémonos al método ideal y a los requisitos establecidos para decirle a una persona si es o no diabética.

Cuando una persona tiene los síntomas clásicos o típicos de diabetes: poliuria (mucha orina), polidipsia (mucha sed) y polifagia (mucha hambre) y al medir el azúcar en sangre se encuentra 200 miligramos o más, indudablemente se trata de diabetes sacarina (mellitus). La conducta a seguir con el objetivo de revertir el proceso es: controlar el azúcar iniciando con medicamentos en tabletas si los síntomas son leves (lo más frecuente), o insulina si son muy graves (lo menos común), y con ello eliminar los síntomas y signos a la brevedad, para rehabilitar a la persona a una vida plena de bienestar físico y emocional. Ya logrado el control del azúcar, recomendar ejercicio regular y bajar de peso si hay exceso o mantener el peso ideal y en caso de normalizar el azúcar, disminuir la dosis con el objeto de verificar si es necesario el medicamento, tomando en cuenta que a las personas obesas, cuando les empieza la enfermedad, LA MAYORIA se logran controlar muy bien sin medicamento, por meses o años si normalizan su peso y hacen ejercicio y algunos casos SE CURAN durante toda su vida. Me consta lo anterior.

Tal como está escrito, es fácil aprender de memoria y repetir el texto anterior hasta con puntos y coma. Puede ser que sea complicado hacerlo, aplicar estos conceptos a cada paciente, ya es otra cosa. En realidad lo que hacemos es interpretar el lenguaje corporal, mucha sed, mucha orina mucha hambre y baja de peso, es el idioma de nuestro cuerpo enfermo, los médicos debemos traducir el significado de esos síntomas.

La orina abundante se debe a que al disminuir la insulina el azúcar no entra a las células se eleva en la sangre y por encima de 180 miligramos “se derrama a la orina” porque los filtros renales ya no pueden retener cifras por encima de 180 miligramos en sangre. La glucosa tiene efecto diurético y arrastra agua, he aquí la orina abundante con deshidratación lo que explica la boca seca. La orina abundante contiene sodio, potasio y otros electrolitos esenciales para el funcionamiento de todo el cuerpo tanto la conducción eléctrica del sistema nervioso así como la fuerza de contracción muscular. La pérdida de agua y electrolitos debilita las funciones de todos nuestros órganos. He aquí la debilidad. Pero recordemos que la deficiencia de insulina altera, no solo el azúcar sino también el metabolismo de grasas y proteínas y repercute en otras funciones de homeostasis o de equilibrio en todas las funciones y órganos de nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo siempre necesita energía, la energía proviene de la glucosa, la deficiencia de insulina impide la entrada de glucosa (energía) a las células, éstas para mantener el equilibrio empiezan a disponer de las reservas de energía almacenada en la grasa que se transforma (se metaboliza) en glucosa (energía), y el cuerpo baja de peso. Esta destrucción de la grasa libera colesterol y triglicéridos que explica que en los diabéticos descontrolados se les encuentren elevados. Si no se corrige la deficiencia de insulina el proceso sigue, se agotan las reservas de grasa y el cuerpo empieza a destruir (metabolizar) las proteínas de los músculos para fabricar azúcar (la gasolina energética del cuerpo) lo que explica la baja de peso y la extrema debilidad y hasta desnutrición corporal.

Es posible que algún lector se confunda con el rollo anterior, por lo que concretando: un diabético descontrolado se caracteriza por mucha sed, mucha orina, mucha hambre, mucha debilidad, muchas veces mucho colesterol y muchos triglicéridos en la sangre y mucha azúcar en la orina y demás puede alterar la presión arterial elevándola o bajándola, el funcionamiento renal, cardiaco, renal, respiratorio y nosotros los médicos debemos tener conciencia de estas alteraciones en diversos órganos que se normalizan TAN SOLO con el control del azúcar por medio de fármacos que aumentan la producción de insulina.

Y OJO, también se normaliza el colesterol y los triglicéridos, la presión arterial, y todas las alteraciones de otros órganos sin necesidad de fármacos para la presión o para el colesterol, por cierto muy costosos. Se indican medicamentos para el colesterol y los triglicéridos o para la presión si estos permanecen elevados después de algún tiempo de mantener bien controlada el azúcar. Esta estrategia permite mejorar la relación costo beneficio, relacionado con la calidad de la atención médica que ofrecemos los médicos.

Donde la puerca tuerce el rabo, es cuando por primera vez a una persona sana le encuentran azúcar por encima de 110, pero con menos de 180 miligramos, en estos casos, podemos equivocarnos en etiquetar como diabético a una persona que no es diabético.

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