Hoy Escribe

EL 9 NINGUNA SE MUEVE

Fernanda Martín/Sol Yucatán

*Este es un texto que escribí en el 2015 y me parece pertinente aún hoy en día.

 Hoy es 19 de Marzo 2015.

El dolor es la fuente de la fuerza. Cuando hay una herida, la piel se regenera y forma una capa gruesa. Cuando te ejercitas, te duelen los músculos pero sólo así los haces más fuertes. Pues así fue. 

Hace un año, sin poder elegirlo. La vida me hizo más fuerte de lo que jamás planeaba ser.

Entendí que ser lastimado en maneras inimaginables es inevitable y que el sufrimiento es solo una alternativa cobarde de aquellos quienes rigen sus decisiones por el miedo.

Hace un año fui víctima del miedo de unos cuantos cobardes que confundieron el sometimiento con el poder. Y es que el poder parte del conocimiento y el sometimiento nace de un complejo.  En este caso del complejo de unos 3…

Hoy hace un año me violaron.

Y aquí estoy, recordando la fecha como el aniversario de la muerte de un familiar cercano; O quizás más como el cumpleaños de un ser querido, tal vez mi cumpleaños. Hace un año volví a nacer.

Esta vez no nací porque mis papás buscaron tenerme ni porque el doctor anotó en una forma mi hora de llegada. Esta vez nací porque yo decidí hacerlo.

Decidí levantarme, ignorar la alternativa del sufrimiento y caminar. Es más, para ser honesta… en ese momento levantarme y caminar era la única opción.

Busque mucho tiempo el motivo y cuestione las leyes metafísicas del decreto, de acción y reacción… ¿Que había hecho yo para merecerlo? ¿Lo merecía? ¿Porque yo?

Si… fui ese cliché confundido y lastimado que decidió lidiar con un torbellino de emociones en el otro lado del mundo, completamente sola. 

¡Pero qué arrogante suenan mis palabras!

Si yo se que no estuve sola. Ni un solo segundo. Mientras entre silencio y llanto me transporte fuera de mi cuerpo y fui espectador de aquella escena de una versión barata de una mala película de Tarantino, mi atención se centró en una cosa solamente, el frío de la medalla de San Benito que colgaba de mi cuello.

Era un frío insoportable y no podía entender como me estaba lastimando tanto la temperatura de un pequeño pedazo de plata. Ahí estaba Dios conmigo…Aasegurándose que la sensación más fuerte que yo sintiera en todo momento fuera Él; Porque no estaba sola.

Y de pronto, fueron cayendo a mi lado las personas indicadas en el momento más perfecto para ayudarme a comprender que no estaba haciendo las preguntas correctas.

No importa ¿porque yo?” El motivo no cambia el dolor.

La pregunta correcta; ¿Para que yo?”

Tengo que encontrarle una finalidad, buscarle un sentido a todo esto. No solo puede haber sido mala suerte. ¿Qué caso tendría haberme levantado entonces?

Y tal ves suene con más resignación que aceptación y certeza, pero es muy difícil mantenerse cuerdo cuando hay una parte de tú que prefiere mantenerse en modo automático.

Te prohíbo sentir lastima. Solo puedes sentir compasión por los más débiles y yo no soy nada que se le parezca a eso.

Escribo esto desde la necesidad profunda de transformar esta llama de fortaleza en algo grande, porque tanto fuego y tanta vida no caben en mi pecho y no pertenecen ahí.

Escribo esto porque 365 días después entendí el sentido, encontré el ¿para qué?

Escribo esto porque no me siento un caso especial y estoy consciente que soy parte de las estadísticas que crecen por segundo.

Escribo esto porque estoy segura que hay muchas mujeres sufriendo por esto que necesitan saber que se puede salir de eso; Que sobrevivir y vivir es la única alternativa.

Escribo esto para todas esas niñas o mujeres que no sepan a donde voltear y estén experimentando ese dolor, para que sepan que las nubes solo ocultan la luz, pero el sol siempre está ahí. 

Y es que si crees que nadie entiende lo que estás pasando y nadie sabe lo que sientes… Acepta la irrefutable verdad de que te equivocas. El dolor es una condición humana que todos hemos experimentado en distintas expresiones. No estamos hechos para cargarlo por siempre ni para mantenerlo tan cerca. El dolor es síntoma y no causante.

Estaba en el otro lado del mundo, mi mama no podría abrazarme y saciar mi necesidad de reafirmar que todo iba a estar bien.

Claro que todo iba a estar bien! Yo ya lo sabía! Pero necesitaba escucharlo.

Escribo esto por si necesitas leerlo… TODO VA A ESTAR BIEN.

Busque con quien hablarlo, poder poner en orden mis ideas… escribir y borrar mis sentimientos del alma y que alguien revisará la ortografía… siempre he tenido mala ortografía…

Mi mamá una vez me dijo que Dios te enseña lo peor de las personas justo antes de mostrarte lo mejor; Y así fue. En un país extraño me sentí en casa con el completo cobijo del entendimiento y apoyo de tantas personas.

Se que volví a nacer porque me enamoré de la vida; ¡De toda ella!

De como suena, de cómo se siente, de cómo canta y como sabe… Y también me enamoré de como duele. 

Me enamore de la vida porque comencé a vivirla y a entenderla.

Apagando el piloto automático de una vez por todas, tome la decisión de nunca más dejar de decidir. Nunca más dejarle nada a la suerte ni al destino.

A la mierda los miedos y que se chinguen las inseguridades. Aviéntame al toro porque PUEDO.

Me costó mucho trabajo entender que podía; Que no había perdido nada, que no era un estigma y no era una condición permanente sino una situación aislada.

Que me violaron, pero no soy una niña violada. Nunca voy a serlo. Soy mucho más.

No somos lo que nos pasa. Somos lo que decidimos hacer con eso. 

Somos lo que elegimos. Y yo elegí levantarme. Yo elegí crecer y elegí seguir. Yo elegí tomar el dolor y transformarlo en fuerza. 

Yo soy fuerza y nada más.

Cuando de regreso en mi país y en la realidad, pensé que había logrado dejar todo el asunto del otro lado del mundo. Vengo a encontrarme en una sociedad de relaciones falsas.

Entre noviazgos sin confianza en donde el miedo a la soledad y la costumbre mantienen a personas juntas más por compañía que por otra cosa… Relaciones que con premio y castigo van buscando educarse el uno al otro con el concepto distorsionado de “amor”.

Parejas que eligen la alternativa del sufrimiento propio y ajeno antes que enfrentar la ruptura erróneamente vinculada con el fracaso personal; Cuando en realidad muchas veces habla más del crecimiento que de las debilidades.

Amistades en donde es más importante la competencia y el control que el respeto y la admiración… Y se comparten más historias falsas que sentimientos reales… En donde la humillación ajena es una broma permitida por la amistad y la humillación propia es una muy evolucionada forma de defensa. 

Relaciones laborales en donde el poder jerárquico de un puesto, fecunda un sentimiento falso de superioridad alimentado por el rechazo personal. Y la constante búsqueda de aceptación y pertenencia convierte al subordinado en un perro que prefiere ir por la pelota antes que quedarse sin correa… “Porque la vida es así, la vida es muy difícil…”

No… La vida no es difícil… La vida es vida… solo eso… llena de opciones y de vida.

También me enfrente a la necesidad de autocontrol y reafirmación de existencia de un gobierno que solo cumple con la necesidad propuesta en la estructura social, pero que no responde a un pueblo quien resignado ya no exige justicia… porque no la conoce… Porque lo normal es la corrupción, lo normal es el miedo, lo normal es caminar con la cabeza agachada para no pisar el orgullo de alguien y no hacerse notar demasiado…

Cuando llegó a México y me enfrento a todo esto me doy cuenta que mucho antes ya habían abusado de mi… y es que nadie nos enseña que es el abuso.

El abuso se refiere usar mal, excesiva, injusta impropia o indebidamente algo o alguien… Y todos somos víctimas de eso.

Desde chicos suponemos que es normal el maltrato por nuestros compañeros… los niños son así… crueles…

Y tal vez nunca se le va a olvidar que lo llamaste “imbécil, feo, inadaptado”… pero no importa… -son cosas de niños-…

Y no es así… Acabas de sembrar en él la necesidad absoluta de probarse a sí mismo el resto de su vida que no es nada de esas cosas.

Nos enseñan que las relaciones son complicadas… que hay que comprometer mucho, transformarse y aceptar “unas por otras”… Cuando hay cosas que no son negociables… Pero es que en tramites tan rápidos como nos hemos acostumbrado a enfrentar el amor, no caben negociaciones… no da tiempo…

En periodos cortos, subimos y bajamos de lo que pensamos que es el amor a una velocidad que el corazón no puede registrar, que esperamos que se llene la barra de “descargando…” como si enamorarse fuera recibir un correo o dar un like…

Eso es abuso… porque el miedo a estar solos en un mundo tecnológico en donde ya estamos aislados nos ha hecho doblar nuestras manos en formas inconcebibles… ya no somos nosotros… somos un conjunto de tanta información… Y ya no somos…

Es tan fugaz la información como nuestra estabilidad… la inmediatez de los sentimientos que pensamos experimentar rige nuestras decisiones…

¿Y cómo podemos esperar que nadie sepa lo que sentimos si a nuestra identidad la dejamos en “visto” porque no hay tiempo?…

Tenemos que cumplir con el rol social que nos otorgaron de pequeños… tenemos que probar que no somos “ imbéciles, feos o inadaptados…”

La gente cree que estoy loca, me tachan de irreverente y muy pocos entienden mi sentido del humor… Pero soy feliz…

Y soy porque decido serlo… la felicidad es un acto voluntario porque solamente se necesita una cosa… quererlo.

Y yo ya no voy a dejarle mi felicidad al destino o a las circunstancias externas… No voy a esperar a que las cosas mejoren… yo voy a ser feliz yo porque quiero.

Es un acto voluntario y también obligatorio… porque la desdicha se contagia y es responsabilidad de todos el ser parte de la solución y no del problema.

Me siento completamente orgullosa de levantar la voz ante una sociedad que en lugar de reconocer la fortaleza la avergüenza.

No tengas miedo… DENUNCIALOS…

Sin pena y sin vergüenza, que nadie tiene el derecho a juzgarte y aunque lo hicieran…¿Qué valor le vas a dar a eso?… Si no fueron capaces de destruirte cuando estabas más vulnerable, como lo lograrían hoy que estas más fuerte que nunca… Porque PUEDES.

Tu sabes quien eres… no dejes que nadie ni nada te haga renunciar a la capacidad de elegir quién eres…

El dolor es la fuente de la fuerza… y como me lo dijo mi madre… todos los días me levanto mas lejos del dolor y más cerca de la fuerza… más cerca de mí… de quien soy yo…

Soy Fernanda Martin tengo 24 años, hace un año me violaron y ya no voy a callarlo.

Ya no tengo miedo

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