Música, espectáculos y cine

EL AMOR DE SU VIDA LO MATÓ DE TRES BALAZOS MIENTRAS DORMÍA

Redacción/ Sol Yucatán

Los Ángeles.- Durante los años noventa resaltaba el nombre de Phil Hartman, quien hacía reír a millones de familias estadounidenses en el programa Saturday Night Live y con los doblajes de voz que interpretaba en la serie Los Simpson.

Todo parecía felicidad en la vida de Phil, al menos en lo profesional porque en la amorosa iba de manera desequilibrada sin que él se diera cuenta.

Phil Hartman, la estrella de la televisión americana, tuvo una trágica muerte, mientras dormía en su gran casa, con su gran familia, una mano amada lo mató con tres disparos.

A manos de su esposa Brynn Ohmdal el comediante perdió la vida. Mientras su público lo miraba encandilado, él se encandiló con la belleza de su pareja que jugaba a ser modelo de trajes de baño, pero que en realidad moría por ser actriz.

El primer encuentro con Phil fue cuando se conocieron en una cita a ciegas,  cuando él se empezó a descollar en el mundo del espectáculo. Brynn deseaba con toda su alma ser famosa, como lo era él.

En algunos artículos de la época, puede leerse que en la tercera cita quedó embarazada. No podemos confirmarlo, pero lo cierto es que Phil, según sus amigos, cayó rendido. Brynn era alta, simpática y una auténtica belleza.

Phil y Brynn, ella era nueve años menor que él, se casaron el 25 de noviembre de 1987. Poco tiempo después, nació el primer hijo de la pareja: Sean Edward Hartman. Luego del nacimiento, Lisa.

En 1992, nació Birgen Anika Hartman. En esa época vivían en un pequeño departamento en Manhattan. Mientras él grababa, Brynn tomaba clases de teatro y seguía insuflando sus sueños de convertirse en actriz mientras se ocupaba de los chicos.

Phil hacía todo lo posible porque su matrimonio con Brynn funcionara, pero su carrera le consumía demasiada energía. No prestaba atención a las frecuentes protestas de Brynn sobre su propio futuro laboral.

Enojada con la falta de oportunidades le confesó a su amiga Suzan Stadner, que se sentía muy frustrada. Y mencionó el hecho de que, en el show Saturday Night Live, Phil aparecía al principio con Brynn sentado en un bar, pero el director no quería que ella estuviese en la zona más iluminada.

Estar en segundo plano, a la sombra de su marido, la inundó de celos. Sería injusto decir que Phil no intentó que Brynn creciera laboralmente. ¡Hasta escribió una serie para poder hacer juntos! Pero la cadena televisiva no estuvo interesada en ese proyecto. En una palabra, no les interesaba Brynn.

Su sentimiento de inseguridad era inversamente proporcional al éxito de Phil. Brynn empezó a beber cada vez más y a consumir cocaína. Sus amigos empezaron a temerle porque tenía serios problemas para manejar su temperamento, perdía el control con facilidad.

Extraviada entre sus deseos no materializados, empezó a creer que para cambiar su futuro laboral tenía que modificar su exterior… su cuerpo. Así comenzaron las cirugías estéticas.

El alcohol y las drogas fueron el refugio que encontró Brynn, pero también lo que terminó de profundizar la grieta que se había abierto entre los dos.

Las peleas de la pareja solían desatarse por la noche. Cuando la cosa se ponía fiera, él optaba por retirarse de la escena y se iba a dormir. Por la mañana, todo parecía haber vuelto a la normalidad. Esos pensamientos mágicos suelen rodear a la peligrosa calma chicha.

La noche del miércoles 27 de mayo de 1998, Brynn salió a cenar con su amiga Christine Zander, productora de Cosas de marcianos. Fueron al resto italiano Buca di Beppo. Brynn bebió dos Cosmopolitan (tragos con vodka, triple sec y jugo de arándanos rojos). Eso y algo más… antidepresivos.

Al volver a su casa de Encino Avenue 5054, en la ciudad de Los Ángeles, ya estaba ebria. La pelea habría comenzado cuando él le recriminó haber vuelto a las andadas con la bebida y las drogas y la habría amenazado con pedir el divorcio.

Según Steven Small, la pareja tenía un patrón de conducta y pelea repetitivo: “Ella quería conseguir su atención y sobreactuaba las discusiones y él simplemente se retiraba y se iba a acostar”.

Esa noche la discusión fue escuchada por todos los vecinos, Phil harto de todo, a las dos de la mañana se fue a dormir, pero aquella noche, no fue como siempre. Luego de deambular furiosa por la casa Brynn tomó varios antidepresivos más.

La pareja había comprado varias armas y las había escondido por la casa, pero esa noche había sido mala idea la compra de esas pistolas, ya que cerca de las 3 de la mañana, Brynn agarró un revólver calibre 38 y entró al cuarto sacada. Fue hasta la cama donde descansaba Phil y le pegó tres tiros..

Una vez descargada la rabia, Brynn se subió a su auto y manejó hasta la casa de un amigo, Ron Douglas. Le contó lo que había hecho. Douglas la vio tan borracha que no le creyó y le dijo que se acostara, pero Brynn perdió la conciencia. Douglas intranquilo revisó su cartera. Se llevó una sorpresa: ahí había un revólver. Asustado la zamarreó un poco para despertarla y le dijo de volver juntos a la mansión Hartman. Regresaron cada uno en su auto.

La risa que envolvía la vida de los Hartman, resultó como una de esas máscaras de carnaval de mueca siniestra… y explotó en mil pedazos. Phil murió cuando tenía 49 años y Brynn 40.

 

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