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“EL AZUL”, EL ASESOR DE LOS NARCOS

*Esparragoza Moreno logró sentar a la mesa de negociones a Ismael Zambada García, Joaquín Guzmán Loera y a Marcos Arturo Beltrán Leyva, entre otros narcotraficantes de importancia

*Estuvo preso en tres ocasiones por delitos contra la salud; dos veces fue absuelto, pero en el tercer proceso tuvo que purgar una pena de siete años de cárcel; Salió libre en 1992 del penal de Almoloya

Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Segunda de tres partes)

Ciudad de México.- “El Azul”, un año menor que “El Mayo” Zambada y ocho años más viejo que “El Chapo” Guzmán ha sido uno de los pocos sobrevivientes durante décadas, de una generación de capos que hoy están muertos o presos.

Como Miguel Ángel Félix Gallardo, “El Jefe de Jefes”; Rafael Caro Quintero, prófugo; Ernesto, “Don Neto” Fonseca Carrillo, también actualmente bajo prisión domiciliaria; Emilio Quintero Payán, Manuel Salcido Unzueta, “El Cochiloco”, ejecutado con más de 250 tiros; el “desaparecido” Amado Carrillo Fuentes y el también asesinado, Pablo Acosta Villarreal, alias “El Pablote” o “El Zorro de Ojinaga”.

La generación de narcos que precedió a la anterior, también fue asesorada por Esparragoza Moreno, entre los que destacan Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy” y “El Mayo” Zambada, el primero también detenido en este sexenio y el segundo, que nunca ha sido detenido y continúa operando.

El desaparecido José Luis Santiago Vasconcelos, cuando era subprocurador en Delincuencia Organizada, dijo de “El Azul”: “Es un gran negociador, quizá el más fino estratega que ha tenido el narcotráfico en México, el único que ha podido sentar a la mesa de negociaciones a todos los capos. Sabe, como pocos, estar siempre en
segundas posiciones, pues su experiencia le ha dictado que sacar la cabeza significa la muerte o la cárcel”.

Según una carta fechada en octubre de 2004 y que fue enviada a la Presidencia de la República, varios capos se reunieron un mes antes en Monterrey, Nuevo León, para discutir la forma en que podrían constituirse como un grupo hegemónico para manejar el narcotráfico en México.

En ese encuentro, Esparragoza Moreno logró sentar a la mesa de negociones a Ismael Zambada García, Joaquín Guzmán Loera y a Marcos Arturo Beltrán Leyva, entre otros narcotraficantes de importancia.

El ex agente de la Policía Judicial Federal estrechó lazos con “El Chapo” Guzmán, al casarse con la cuñada de éste, Gloria Monzón y fue compadre de Amado Carrillo Fuentes al apadrinar a Juan Manuel, uno de los hijos del desaparecido “Señor de los Cielos”. También entabló relación de compadrazgo con “El Mayo” al ser padrino de bautizo de uno de sus hijos.

Esa “alianza de sangre” siguió cuando Juan José Esparragoza Monzón, primogénito de “El Azul”, se casó con una hermana de los Beltrán Leyva y se fortaleció aún más cuando Patricia Guzmán Núñez, “La Patrona”, sobrina del “Chapo”, fue pareja de Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo”, actualmente preso.

El 12 de junio de 2013, “El Azul” acudió a una fiesta de XV años en el estado de Colima, en el exclusivo Fraccionamiento Residencial Victoria. Al término del vals de la Quinceañera, Esparragoza Moreno fue informado de un posible operativo en su contra y antes de la medianoche abandonó el lugar.

Dos horas después, cientos de federales, militares y marinos, a bordo de unidades terrestres y helicópteros Black Hawk, llegaron al lugar en su “operativo sorpresa” más los sorprendidos fueron ellos porque “El Azul” nuevamente  se les había escapado de las manos.

Esparragoza Moreno estuvo preso en tres ocasiones por delitos contra la salud; dos veces fue absuelto, pero en el tercer proceso tuvo que purgar, “de punta a cola”, dicen en el argot carcelario, una pena de siete años de cárcel. Salió libre en 1992 del penal de Almoloya, ahora llamado de El Altiplano y enseguida se reincorporó a sus actividades.

Pero antes fue compañero de presidio con Amado Carrillo Fuentes, en el Reclusorio Sur de la Ciudad de México, cuando todavía no se ganaba el mote de “El Señor de los Cielos”; de esa cárcel fue enviado a la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, en Iztapalapa.

Ahí, como en el Reclusorio Sur se convirtió también en amo absoluto.

PROPINAS DE 50 DÓLARES

Los mismos directivos del penal al referirse a él, decían: “El Señor”. La propina para el custodio que le abriera la reja para pasar de un lado a otro era de 50 dólares, cifra que lógicamente aumentaba considerablemente si el servicio lo hacía algún funcionario, incluido el mismo director.

Investigadores antidrogas de la PGR, dicen que “El Azul” pudo sobrevivir tantos años en el narcotráfico por su habilidad y su excelente conversación. Le gustaba beber y sabía hacerlo, acostumbraba arreglar sus diferencias con dinero y favores, no con balas, no mataba por matar, sólo cuando lo atacaban, por eso entre los narcos no sólo
lo respetaban, sino lo querían.

Al salir compurgado del penal de Almoloya se perdió durante algún tiempo, pero nuevamente volvió a las andadas y se dejó ver en varias entidades de la República, aunque en 2003 escogió el estado de Morelos para residir de manera permanente, gracias al amparo del gobierno panista que encabezaba el gobernador Sergio Estrada Cajigal.

Con dicha entidad su poder no tuvo límites, no compró jefes policíacos, sino a toda la corporación que utilizaba para su uso personal y la protección de sus socios y familiares. Los jefes de la Policía Ministerial, Agustín Montiel y Raúl Cortez, lo protegían de manera personal para que pudiera utilizar el aeropuerto de Cuernavaca y bajar
aviones con cocaína que era transportada en vehículos policíacos.

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