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EL GRAVE ERROR DE LA COMISIÓN DE WARREN

*Calculó que el disparo de los tres proyectiles se produjo en 5.6 segundos, según el análisis de una filmación del asesinato realizada casualmente por Abraham Zapruder

*La reconstrucción del asesinato establecía el primer momento en que el francotirador pudo disparar, cuando el roble que bloqueaba la línea de mira de los cuadros 180-210 estaba totalmente florecido

Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Séptima y última parte)

Ciudad de México.- La Comisión Warren calculó que el disparo de los tres proyectiles se produjo en 5.6 segundos, según el análisis de una filmación del asesinato realizada casualmente por Abraham Zapruder.

Se vio claramente que el tercer y fatal disparo se produjo en el cuadro 313 de la película; además, la Comisión supuso que el primer disparo no pudo ocurrir antes del cuadro 210 de la película, dado que antes de ese cuadro un roble bloqueaba el coche presidencial de la presunta línea de mira del asesino.

Sin embargo, enfatizó Jay Epstein, la Comisión cometió un grave error al analizar el tiempo transcurrido. La reconstrucción del asesinato mediante la cual se establecía el primer momento en que el francotirador pudo disparar se llevó a cabo en junio de 1964, cuando el roble que bloqueaba la línea de mira de los cuadros 180-210 estaba totalmente florecido.

Pero el crimen tuvo lugar el 22 de noviembre, cuando el árbol, de hoja caduca, carecía de follaje. Probablemente el francotirador habría podido disparar incluso en el cuadro 186 y habría contado con un tiempo de 7 segundos para los tres disparos.

La diferencia es muy importante, entre 5.6 y 7 segundos, pues en este lapso los tres expertos que probaron el fusil lograron disparar tres veces con exactitud.

El doctor Epstein no creía en el empleo de más de un tirador, pues consideraba que “eso aumentaría necesariamente los riesgos de detección, tanto antes como después del acto, sin aumentar necesariamente las probabilidades de éxito”.

También señaló Epstein que después del asesinato de Kennedy, en una camilla del hospital Parkland, se encontró una bala casi en perfecto estado que coincidía con el fusil de Oswald.

Se manifestó la sospecha de que ese proyectil hubiera sido “sembrado”, pero tal acto carecería de sentido a la luz de que otros fragmentos encontrados en el automóvil coincidieron con el fusil Mannlicher Carcano y que, con el fin de “sembrar” el proyectil, los supuestos conspiradores habrían necesitado un control previo del rifle. Y si los conspiradores tuvieron realmente en su poder el fusil y lo utilizaron para disparar la bala que se fragmentó, parecería poco probable que hubiesen “plantado” un proyectil para acusar mediante una estratagema a un arma que ya era “culpable”.

En su condensación del informe Warren, Javier Ortiz Monasterio, de la Editorial Novaro, comentó que todos los asesinatos famosos de la historia han dado lugar a mitos y rumores, (el ejemplo más claro y relativamente reciente en México, es el crimen de Luis Donaldo Colosio, candidato priísta a la Presidencia de la República), la mayoría de los cuales empiezan a correr en su versión original a raíz de los sucesos.

El asesinato del Presidente Kennedy no fue, en ese sentido, una excepción. Poco después de su muerte empezaron a correr los rumores más fantásticos. La Comisión Warren no quiso dejar de investigar esas conjeturas, porque muchas de ellas habían ejercido una profunda influencia sobre la opinión pública mundial.

Se sabe ya que, en cuanto había sido posible determinarlo, ni Lee Harvey Oswald formaba parte de una conspiración para asesinar al Presidente, ni Jack Ruby formaba parte de una conspiración para reducir a Oswald al silencio. Pero esas dos teorías no fueron, ni mucho menos, las únicas que se inventaron para explicar los hechos.

El público se planteó básicamente cuatro preguntas a propósito de los hechos que tuvieron lugar entre el 22 y 24 de noviembre de 1963: ¿Lee Harvey Oswald fue realmente el asesino del Presidente Kennedy? ¿Por qué lo asesinó? ¿Tuvo algún cómplice? ¿Por qué asesinó Jack Ruby a Oswald?

Muchas de las hipótesis que se lanzaron para responder satisfactoriamente a esas preguntas, se basaban sobre los datos falsos o inexactos que empezaron a correr inmediatamente después de los hechos, en un período amarillista en el que resultaba difícil distinguir claramente la verdad de la mentira, la hipótesis de la realidad.

Como es muy natural, los múltiples testigos del asesinato del Presidente y del de Oswald fueron unas de las principales fuentes de noticias. Ahora bien, precisamente a causa de la excitación del momento, no todos vieron ni oyeron la misma cosa y no todos interpretaron en la misma forma lo que vieron y oyeron. Esto sin contar con que muchos de ellos fueron modificando poco a poco su testimonio a medida que lo repetían, y que todos fueron entrevistados repetidas veces por diferentes personas y en circunstancias que hacían muy difícil el reportaje exacto.

Ni siquiera las personas que iban en los automóviles que formaban parte del desfile presidencial por Dallas hicieron las mismas declaraciones, porque también ellas vieron y oyeron desde puntos diferentes. Por otra parte, los que se hallaban más próximos a los puntos importantes sufrieron un choque sicológico violento, que tendía a afectar en la misma proporción sus recuerdos posteriores sobre los hechos.

Nada tiene de extraño que las noticias, tal como se dieron en Dallas, hayan sido en muchos casos inexactas, imprecisas o falsas. A ello contribuyó también la manera como las autoridades locales fueron informando al público sobre las investigaciones, en algunos casos sin verificar previamente la exactitud de los detalles.

Los autores de muchas de las teorías que han seguido corriendo hasta ahora eran personas de buena fe, sus errores provinieron simplemente de falta de información completa.

En esta categoría hay que clasificar las afirmaciones que se atribuyeron a los médicos que atendieron al Presidente en el Parkland Memorial Hospital y describieron después sus heridas. Como sabe el lector, la autopsia del cadáver se llevó a cabo en Washington varias horas más tarde y hasta entonces fue posible tener una idea exacta de las heridas que se hicieron al Presidente.

En todo proceso de acumulación de pruebas, es normal que los datos posteriores corrijan o completen a los anteriores. Pero rara vez se había dado a un proceso de acumulación de pruebas la publicidad que se le dio, en el caso del asesinato del Presidente Kennedy, y ello hizo particularmente difícil corregir con los datos posteriores las primeras informaciones de carácter más sensacional.

Además de las hipótesis que se fundaron sobre datos incompletos, hubo otras que eran simplemente producto de imaginaciones calenturientas. Numerosas personas afirmaron que habían visto a Oswald o a Ruby en los más diferentes puntos del globo terrestre.

Lo que es aún peor, muchas de esas personas “revelaron sus informaciones” al público a través de la prensa o la televisión, aunque generalmente modificaron o retractaron su testimonio frente a los investigadores oficiales. Los rumores pulularon en tal forma que hubo que hacer investigaciones en todos los rincones de los Estados Unidos y en la mayoría de los continentes. Ha quedado claro que es falso que el Presidente Kennedy fue atrapado entre fuego cruzado.

Verdadero, que sólo Oswald disparó en tres ocasiones contra el mandatario, falló un tiro, pero hirió al gobernador Connally, todo en menos de 7 segundos.

1.-Falso: “Un disparo, de frente, lesionó inicialmente a Kennedy”.

1.-Verdadero: El primer tiro, por arriba y atrás, le atravesó el tórax.

2.-Falso: “Imposible disparar tres balazos en menos de 6 segundos”.

2.-Verdadero: Tres agentes del FBI, lograron acertar series de tres disparos, en menos de 6 segundos, con el Mannlicher Carcano homicida.

3.-Falso: “No se encontraron huellas de Lee Harvey Oswald en el Depósito de Libros”.

3.-Verdadero: Se localizaron huellas digitales del exmarine, tanto en el rifle telescópico, como en las cajas que colocó para no ser visto.

4.-Falso: “Nunca se demostró que Lee fuera dueño del fusil y el revólver”.

4.-Verdadero: Al ser arrestado, Lee traía tarjetas a nombre de ”Alek James Hidell” y las solicitudes de compra de esas armas fueron manuscritas y firmadas por el magnicida.

5.-Falso: “La imagen de Oswald con fusil y revólver es un fotomontaje”.

5.-Verdadero: Varios meses antes del magnicidio, Lee Harvey Oswald reveló, copió y firmó varias de esas fotografías, todavía no pensaba en dar muerte al Presidente Kennedy.

6.-Falso: “La bala que mató al Presidente Kennedy, llegó de frente y a la derecha”.

6.-Verdadero: El proyectil homicida llegó de arriba y atrás.

7.-Falso: “Un tirador de superficie abrió fuego desde la derecha, por ello el cráneo es impulsado hacia la izquierda”.

7.-Verdadero: El rostro de John F. Kennedy jamás recibió un tiro, un reflejo neurológico le hizo mover la cabeza hacia el rumbo por donde llegó la bala mortal.

8.-Falso: “El Presidente Kennedy presentaba un orificio de entrada, de proyectil de arma de fuego, en el pecho”.

8.-Verdadero: Se comprobó que fue de salida, las fibras de la ropa estaban hacia fuera, no así las fibras de la parte posterior del saco, por donde entró un proyectil del Mannlicher-Carcano.

9.-Falso: “La autopsia fue controlada para evitar que se supiera la verdad”.

9.-Verdadero: La señora Jacqueline Kennedy guardó durante varios años las pruebas de autopsia y las entregó a legistas expertos, que comprobaron que la bala mortal llegó de arriba y atrás.

10.-Falso: “Lee Harvey Oswald no sabía disparar”.

10.-Verdadero: Tenía inteligencia superior a la media, en mes y medio superó las pruebas militares de puntería.

11.-Falso: “Hubo testigos de disparos desde una valla de madera”.

11.-Verdadero: Nunca se ha comprobado la versión, si el cuerpo de Kennedy no tenía más orificios de entrada, de bala, que el de la cabeza y la espalda… ¿Cómo creer en un tiro de frente, que hubiera tenido una desviación de 45 grados para lesionar el pecho y luego salir por el cráneo?

12.- Falso: “La Comisión Warren reconstruyó el atentado y calculó en 5.6 segundos el tiempo que tuvo Oswald para disparar”.

12.-Verdadero: Se cometió un grave error, al filmar la escena donde un roble impide la visión, con su follaje; durante el magnicidio, el árbol había perdido las hojas, lo que dio hasta 7 segundos a Lee para acertar dos de los tres disparos que realizó con el Mannlicher-Carcano, de mira telescópica.

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