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EMPLEOS, EN CAÍDA LIBRE

Ricardo Ravelo/Sol Yucatán

 

*En 15 días se perdieron 370 mil fuentes de trabajo. El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que hasta el mes entrante liberará créditos para las Pymes. Y mientras en todo el mundo los gobiernos evitan con apoyos económicos que el drama del desempleo se agudice, en México siguen las confrontaciones entre los empresarios y el gobierno. El colapso mexicano generará más pobres. La quiebra del país parece inevitable.

El sector empresarial y el gobierno federal entraron en una etapa de tensiones, incluso se dijo que había ruptura, pero el presidente desmintió que haya roto relaciones con los empresarios, a pesar de que éstos le recriminan al mandatario Andrés Manuel López Obrador su falta de sensibilidad para apoyarlos en esta etapa de crisis originada por la pandemia del coronavirus.

El tema más dramático es que en tan sólo quince días hábiles se perdieron 370 mil empleos. Esto porque las empresas ya no pueden soportar las cargas por concepto de nóminas e impuestos, lo que los orilló a despedir a sus empleados.

Estos 370 mil personas que ahora no tienen trabajo tampoco disponen de seguridad social, lo que los deja en la más absoluta vulnerabilidad en los momentos en que el sector salud avizora que para México viene lo peor en las próximas tres semanas y durante el mes de mayo, lo que podría alargarse la cuarentena.

El presidente López Obrador, en una reacción tardía –lo cual puede lamentarse –dijo que el próximo mes se empezarán a liberar los créditos para la Pequeña y Mediana Empresa, lo cual fue severamente cuestionado porque falta mucho tiempo y las empresas no podrán soportar ese plazo con sus cargas financieras.

Por otra parte, el presidente pidió al Consejo Coordinador Empresarial que le apoyen para que varios contribuyentes de los más grandes de México le paguen al fisco 50 mil millones de pesos de impuestos que adeudan y que no han pagado.

El Sistema de Administración Tributaria (SAT) anunció que tomará medidas, incluso legales, para poder cobrar esos impuestos que en estos momentos están haciendo falta para hacer frente a la crisis económica que azota al país.

Ricardo Monreal, coordinador parlamentario de MORENA en el Senado de la República dijo que el presidente es escéptico en cuanto a contraer deuda, vía los préstamos internacionales, para enfrentar la sacudida financiera, como lo está haciendo Estados Unidos, cuyo gobierno liberó dos billones de dólares –el presupuesto de ocho años de México –para evitar que las empresas quiebren.

La misma medida se ha tomado en Europa, donde se liberaron dos billones de euros para evitar el quebradero de empresas y así evitar una anarquía debido al desempleo que ya es grave en el viejo continente, pues varias empresas han despedido a empleados y trabajadores debido a la falta de liquidez.

La postura del presidente López Obrador no es compartida con la clase empresarial, pues sienten que el gobierno los está dejando solos. El mandatario asegura que no va a inyectarle dinero a las empresas grandes, sino a las pequeñas y que reforzará la economía de la gente fortaleciendo los programas sociales, es decir, el reparto de dinero entre la gente pobre, la más vulnerable de México.

Según el presidente, esta medida la avalaron varios empresarios importantes de México, entre ellos Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo.

López Obrador ha dicho que no rescatará a empresas, pues dice que no generará otro FOBAPROA, como en el pasado, pero pierde de vista que en estos momentos críticos los empresarios necesitan el apoyo oficial. Le recriminan al mandatario que diga que su gobierno va a generar a finales de año unos 2 millones de empleos.

Los empresarios aseguran que el gobierno no crea empleo, los crea la Iniciativa Privada y, para reforzar su postura, sostienen que de cada diez pesos que se invierten para crear empleados los empresarios ponen nueve y el gobierno sólo uno.

Y es que la situación está más que crítica en esta etapa dos derivada por la Pandemia. En vísperas de entrar a la fase tres, la mayoría de los negocios del país están cerrados. Algunos restaurantes permanecen abiertos pero sólo ofrecen servicios para llevar a casa, no permiten que los comensales se sienten a comer. Evidentemente, las ventas se han desplomado dramáticamente.

La Ciudad de México, una de las más dinámicas del mundo, luce vacía. Las calles están desoladas, muy pocos vehículos circulan por las grandes avenidas y todos los sitios públicos están cerrados, salvo los supermercados y las farmacias.

La recomendación insistente por parte de la Secretaría de Salud es que la gente permanezca en casa, pues aseguran que “si la gente se mueve, el virus se mueve”, lo cual aumenta el riesgo de contraer más contagios.

De acuerdo con el sector salud, es posible que entre finales de abril, mayo y junio haya en México poco más de diez mil contagiados, lo cual colapsará al sector salud, pues sólo disponen de seis mil camas a nivel nacional, de ahí la necesidad de habilitar más hospitales con área de terapia intensiva para atender a la población afectada.

Para ello, el gobierno dispone del respaldo del Ejército y de la Secretaría de la Defensa Nacional, cuyos programas, como el DN3, se aplicarán en las fases más críticas para evitar contagios y atender a la población afectada.

Por lo pronto, a pesar de que la situación empeora a pasos acelerados, las diferencias entre la clase empresarial y el gobierno continúan. Siguen sin diseñar un plan emergente para evitar la caída de los empleos, los cuales se van desplomando dramáticamente en todo el país, lo que podría generar y, muy pronto, una crisis de proporciones insospechadas.

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