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“GILBERTO”, EL SUPERHURACÁN QUE TRAGÓ HACE 33 AÑOS LA PENÍNSULA

Redacción/Sol Yucatán

Una generación completa escuchó por primera vez en Yucatán y en toda la Península la palabra “superhuracán” cuando “Gilberto” alcanzó la máxima categoría en la escala Saffir-Simpson, con vientos superiores a los 250 kilómetros por hora.

Hasta entonces, para quienes había nacido después de 1970, el término “huracán” era lo más intenso que había escuchado o enfrentado.

Aquel 14 de septiembre de 1988, Yucatán se preparaba para celebrar el tradicional Grito de Independencia, pero el ciclón, también llamado “Asesino” por los cubanos, tenía otros planes.

Al cumplirse hoy 33 años del huracán más poderoso que atravesó la Península el siglo pasado, miles de personas muchos ya no quisieran recordar a Gilberto.

En su trayectoria acabó con la vida de 318 personas en México (el país con más víctimas: 202) y otras 9 naciones del Caribe, Centro y Norteamérica, a donde llegó a morir, en el lago Michigan.

No en vano, fue bautizado como el huracán del siglo.

El meteoro dejó 26 muertos en Yucatán y Quintana Roo; la peor parte fue para el vecino estado con 20 víctimas mortales. Los daños en la región se calcularon en 245 mil millones de pesos, apenas una parte de los 5,000 millones de pesos que, se cree, sumaron las pérdidas totales.

Más de 30 mil personas se quedaron sin casa y 83 barcos se hundieron.

El poderoso huracán tocó primero Cozumel, Quintana Roo, cerca de las 8:00 horas (8 de la mañana), con vientos sostenidos de 287 kilómetros  por hora y ráfagas de hasta 340; apenas una hora después, entró por Puerto Morelos.

Cerca del mediodía, empezó a azotar con toda su fuerza Yucatán, principalmente en el oriente, aunque su fuerza descomunal era proporcional a su tamaño: 1,250 kilómetros de diámetro. En los mapas satelitales pudo verse que se tragó casi toda la Península.

Era tal su fuerza que, aún dentro de tierra, mantuvo su poder de superhucarán por varios kilómetros de recorrido; cuando llegó a Tizimín, después de las 15:00 horas (3 de la tarde), se debilitó, aunque no mucho; mantenía sus vientos fuertes: 240 kilómetros por hora, pero sus rachas eran menos intensas: 290.

Apenas el Sol se ocultó, aunque ya el Estado carecía de servicio de electricidad, por la destrucción de la red eléctrica y los cortes obligados como medida de seguridad,  Gilberto salió de Yucatán, por un punto cercano a Telchac Puerto, para internarse en el Golfo de México, donde adquirió fuerza y se fue de lleno contra el norte del país.

En las aguas cálidas del Golfo pasó de categoría 2 -la que tenía al salir de Yucatán- a 3 y si bien no recuperó nuevamente el poder con el que recorrió el Caribe, devastó Monterrey, donde Gilberto dejó más muertos: 150. La capital industrial de México quedó en la ruina.

De acuerdo con el informe final del Centro Nacional de Huracanes (cuyas siglas en inglés es NHC), Gilberto se formó como onda tropical el 3 de septiembre, en la costa africana, pero no fue sino hasta el 8 que adquirió la categoría de depresión tropical -la número 12 de la temporada- cerca de las islas Barlovento.

Adquirió rápidamente fuerza, y el 10 de septiembre fue bautizado como Gilberto; ya tocaba la puerta del mar Caribe; 2 días después, pasó sobre Jamaica, una isla que no había tenido huracán desde 1951. La devastó porque el ojo pasó precisamente sobre la ínsula.

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