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IDEY, EN LA MIRA DE LA FISCALÍA

*Nueva denuncia penal en contra de los entrenadores cubanos del Instituto del Deporte de Yucatán, Carlos Soto Pérez y Alexander González Varona, quienes desde hace una década fomentan el bullying, el maltrato, la discriminación y el agravio en contra de menores de edad que acuden al Complejo Acuático de Kukulkán

*La entrenadora Ivette Bacallao y Alexander González Varona, de clavados, con antecedentes por acoso sexual y abusos deshonestos con las niñas, fueron denunciados ante la FGE y los destituyeron, pero  Landy Marrufo, la mamá del olímpico Rommel Pacheco, volvió a meter al cubano

*Se presentó denuncia ante la Codhey en febrero de 2019, han transcurrido dos años y tres meses, y hasta el momento todavía no emite la respectiva recomendación hacia el IDEY. Degradan de categoría a los deportistas si se quejan los padres de familia

Redacción/Sol Yucatán

Mérida. – Nueva denuncia penal fue interpuesta en contra de los entrenadores cubanos del Instituto del Deporte de Yucatán (IDEY), Carlos Soto Pérez y Alexander González Varona, quienes desde hace un lustro fomentan el bullying, el maltrato, la discriminación y el agravio en contra de menores de edad que acuden al Complejo Acuático «Rommel Pacheco Marrufo».

Lo peor de todo es que prevalece el desinterés del Director de la dependencia, Carlos Sáenz Castillo, pues se niega a dar una pronta solución al problema y, por ende, nuevamente el IDEY ingresa al «ojo del huracán», pues la Fiscalía General del Estado (FGE) abrió una carpeta de investigación en contra de ambos entrenadores, quienes durante los encuentros deportivos organizan «borracheras» en coordinación con representantes de padres de familia.

La situación del IDEY va de mal a peor, pues «Calín» Sáenz hace caso omiso a las recomendaciones de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey), en específico a la querella interpuesta por B. M. P., ante las arbitrariedades que ambos entrenadores cometen en contra de sus hijas, una de las cuales sufrió un accidente cuando entrenaba.

Cansada de la desidia de Sáenz Castillo, así como de la actitud de los entrenadores originarios de Cuba, optó por interponer la denuncia penal 29/000141/2021, esperando la aplicación de la ley en contra de ambos individuos, los cuales sólo provocan enfrentamiento entre los menores de edad, así como entre los padres de los mismos.

La entrevistada reprobó la actitud del titular del IDEY, pues en 2015 se interpuso ante la Codhey la denuncia número 70, por las anomalías cometidas por los entrenadores, y el 28 de octubre de 2016 la dependencia acató la recomendación.

Sin embargo, en su caso, emitió una denuncia ante la Codhey en febrero de 2019 y han transcurrido dos años y tres meses, y hasta el momento todavía no emite la respectiva recomendación hacia el IDEY.

«Hay una flagrante violación de la Codhey al Artículo 8 de la Constitución, ya que no dan una contestación a una denuncia», acotó.

El artículo octavo constitucional establece que «los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio del derecho de petición, siempre que ésta se formule por escrito, de manera pacífica y respetuosa; pero en materia política sólo podrán hacer uso de ese derecho los ciudadanos de la República. A toda petición deberá recaer un acuerdo escrito de la autoridad a quien se haya dirigido, la cual tiene obligación de hacerlo conocer en breve término al peticionario».

«La Codhey está violando su propia ley, hay dos sentencias ganadas a favor de las menores de edad y no ha podido emitir una recomendación», abundó.

Incluso, comentó que «tanto la Codhey como el IDEY violan la Constitución, ya que se niegan a responder las solicitudes que he realizado en ambas instancias».

Remarcó que ambos entrenadores cubanos «se consideraban intocables», motivo por el cual agreden a los deportistas yucatecos, de manera física y verbal, e, incluso, promueven tales conductas entre los menores de edad.

Durante la administración de Rolando Zapata Bello, la entrenadora de natación artística Ivette Bacallao, así como Alexander González Varona, de clavados, quien tiene antecedentes con acoso sexual y abusos deshonestos con las niñas, fueron denunciados ante la FGE, además que fueron destituidos.

Sin embargo, Landy Marrufo, la mamá del olímpico Rommel Pacheco, lo volvió a meter, para que él le haga el trabajo mientras ella está en eventos sociales con su vástago.

La situación empeoró a partir de 2016, cuando los entrenadores Carlos Soto y Alexander González Varona se enfocaron a afectar a numerosas menores de edad, en especial a A. P. y S. V. B. M., durante el entrenamiento en el Complejo Acuático «Rommel Pacheco Marrufo».

A una de ellas, uno de sus compañeros, quien es «consentido» de ambos entrenadores, le dio una patada por la espalda, desde el trampolín de tres metros, y en otra ocasión con un tubo de unicel o nieve seca.

La progenitora de las afectadas, B. M. P., denunció las arbitrariedades cometidas por ambos individuos, quienes se burlan de las leyes mexicanas.

«A pesar que hay una segunda sentencia por parte de un juez, aún no hay sanción en contra de ambos entrenadores», y por tal motivo, nuevamente acudió a la FGE.

Durante la entrevista recordó que en 2019, por la noche, una de sus hijas entrenaba en la cama elástica, cuando de pronto, con dolo, el entrenador Carlos Soto apagó la luz del lugar, motivo por el cual la menor de edad perdió el control y, al final, terminó con contusiones en diversas partes del cuerpo.

«Bien le pudo ocurrir algo peor a mi hija y, en lugar de estar acusado de lesiones, sería enjuiciado por homicidio», expresó.

Debido a que interpuso una queja ante la Codhey las bajó en la categoría de entrenamiento, pues a pesar que llevaban siete años con sus prácticas, pasaron de alto rendimiento a iniciación, por lo que nuevamente interpuso una querella.

En tanto se resolvía la problemática, los entrenadores impidieron que las menores de edad participaran en un campeonato de clavados.

Remarcó que en todo momento impedía que la menor hiciera su entrenamiento, negó que tuviera la atención psicológica, mientras ponía toda su atención a otros niños, los cuales son denominados como «los privilegiados».

En noviembre de 2020 se dictó sentencia a su favor, pero la información se la dieron a conocer a finales de diciembre del mismo año, y hasta el momento no respetan la disposición legal.

Las hermanas son de nivel avanzado o de alto rendimiento en la disciplina de clavados, cuya progenitora afirmó que, a pesar que el titular del IDEY sabe de la problemática que causan los entrenadores cubanos, nada hace al respecto, motivo por el cual denunció los hechos ante el tribunal de Justicia Administrativa.

Reprobó el proceder de los entrenadores cubanos y lamentó la actitud de malinchismo de las autoridades yucatecas, pues en el Estado hay personal capacitado que, de manera profesional, puede dar el respectivo entrenamiento a los menores de edad.

Indicó que Sáenz Castillo nunca le ha dado una audiencia, a pesar que ya las solicitó, por lo que optó por «cazarlo» en los eventos, pero contesta con evasivas.

En el caso de Astrid Novelo, jefa de Alto Rendimiento del IDEY, tampoco la recibe, incluso, a muchos que quieren hablar con ella les hace pedir citas, pero luego las cancela.

En una ocasión la vio caminando en el inmueble y cuando la habló la ignoró y caminó con más prisa, pese a ello, la alcanzó, «pero fue muy grosera y prepotente».

Borracheras y otras anomalías

De acuerdo con la información proporcionada, cuando hay torneos en otros estados, los integrantes de la Asociación de Padres de Familia forman un grupo de madres de familia que se encargarán del cuidado de los infantes.

Sin embargo, «durante las noches, en el hotel, hay una borrachera entre los entrenadores y padres de familia, por lo que muchas veces termina en pleito».

Por ende, los niños no duermen lo suficiente, o no llegan a tiempo en la competencia, entre otras anomalías.

Otra de las irregularidades es que los entrenadores exigían su desayuno a los padres de familias, y muchos no toleraron tal comportamiento.

En el estadio acude la esposa del entrenador Carlos Soto, quien se junta con otras madres de familia, y sólo se avocan a chismear, así como atacar a los menores de edad, a quienes les gritan consignas y constantemente los ofenden.

También se exigió el pago de 712 pesos por alumno, para «apoyar a la Federación Mexicana de Natación», pero nunca entregaba comprobante y, para el colmo, el dinero nunca llegó a dicha asociación.

Asimismo, Carlos Soto se volvió vicepresidente de la Asociación Yucateca de Natación, por lo que era juez y parte de las actividades relacionadas en el IDEY.

La peor crisis

Actualmente, el deporte yucateco vive el peor momento de su historia, situación que ha empeorado en los últimos dos años, en la administración de Vila Dosal, pues en el IDEY predomina la corrupción, la desidia, la prepotencia, el influyentismo, el nepotismo, el amiguismo y el compadrazgo, entre otras anomalías.

Debido a ello, numerosas asociaciones se han alejado del IDEY, los deportistas han dejado de acudir ante la carencia de oportunidades para su desarrollo, entre otras irregularidades cometidas que Vila Dosal solapa, pues nada hace para dar una pronta solución.

Notable es el desinterés político de Sáenz Castillo, pues ordenó el cierre del Departamento de Medicina Deportiva y despidió a médicos, fisioterapeutas, nutriólogos y psicólogos que laboraban en la dependencia.

«Es evidente que a Carlos Sáenz no le importa el deporte ni la salud y mucho menos la seguridad integral de los atletas», coincidieron los padres inconformes, quienes omitieron sus nombres para evitar represalias en contra de sus hijos.

 

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