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¡IRRESPONSABLE!

*Prefiere sus proyectos… que la salud de los mexicanos


*A pesar de reconocer que México enfrentará una crisis económica derivada de la caída de los precios del petróleo y de la pandemia del Covid-19, el presidente López Obrador se niega a cancelar sus proyectos emblemáticos como el Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía, el proyecto Transístmico y la refinería Dos Bocas, argumentando que servirán para generar empleos sin importarle que la infraestructura hospitalaria requiera de más recursos para atender la creciente demanda provocada por los infectados del nuevo coronavirus.


AMLO descartó recurrir al financiamiento del FMI porque –aseguró- México cuenta con suficientes reservas y ahorros para financiar su propio desarrollo sin necesidad de endeudarse. Lo que el Presidente oculta a los mexicanos es que las reservas internacionales no pueden ser utilizadas por el gobierno y los ahorros a que hace referencia (habla de 400 mil millones de pesos en “caja” de Hacienda, aunque es impreciso al relacionarlos con los programas de Bienestar) en realidad no existen como tal, es decir, líquidos, ya que si bien la captación fiscal creció 17.3 por ciento en enero pasado, dichos recursos pertenecen al presupuesto de egresos de este año para ser destinados a otros rubros.


En medio de la alerta por la pandemia, la ONU lanzó un plan de respuesta mundial que se extenderá hasta diciembre con la meta de recaudar donaciones por hasta dos mil millones de dólares. El objetivo del “Plan Mundial de Respuesta Humanitaria a la Covid-19” es combatir el virus en los países más pobres del mundo y responder a las necesidades de las personas más vulnerables.


STAFF SOL QUINTANA ROO


Ciudad de México.- Ninguno de los proyectos estratégicos del gobierno de la Cuarta Transformación será cancelado o pospuesto a pesar de la crisis económica que se ve venir por la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19. El escenario de una depresión económica en el país se ha generalizado entre los analistas, quienes prevén una baja en la economía de 3.0 por ciento para este 2020, según una encuesta de Citibanamex.


La estimación más pesimista corresponde a Scotiabank, con una reducción de 5.8 por ciento; le siguen BBVA, Bank of America y Evercore ISI México, con una contracción de 4.5 por ciento. La estimación más optimista es de Monex, con 0.8 por ciento de baja de la actividad económica.


En este escenario nada prometedor, el presidente López Obrador reconoció finalmente que México se encuentra en la antesala de una recesión económica.
“Si no nos pega mucho la crisis económica que se está avizorando y sintiendo ya por el coronavirus, por la caída en el precio del petróleo, si atemperamos esa crisis, pues nos quedaría pendiente la ampliación de la carretera”, dijo en su gira por Oaxaca en la que supervisó el tramo carretero Larga-Ventanilla.


Pese a las estimaciones que hablan de una crisis económica, el Presidente sostiene que el plan de su gobierno es diferente a los que se aplicaban en épocas de crisis cuando se recurría a créditos del Fondo Monetario Internacional (FMI), pues asegura que México no tiene necesidad de recurrir a financiamiento externo porque cuenta con reservas y ahorros para financiar su desarrollo.


El plan de recuperación económica de AMLO se basa en los mismos conceptos de todas las políticas públicas de su administración: combate a la corrupción y austeridad republicana, estrategia en la que no están de acuerdo los economistas, quienes aseguran que se requiere de un programa económico definido.


Lo que si queda muy claro es que sus obras insignia como el Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el Proyecto Transístmico y el aeropuerto de Santa Lucía, son intocables a pesar de la escases de recursos públicos y la contracción de la actividad económica derivada de la pandemia.


«Vamos a mantener también los proyectos económicos estratégicos del gobierno porque pensamos que seguir construyendo el aeropuerto son empleos, es reactivar la economía; seguir reactivando el istmo, igual es reactivar la economía; la refinería Dos Bocas la necesitamos, no sólo la nueva, estamos rehabilitando las seis refinerías», dice López Obrador para salvar sus proyectos, aunque por otro lado ahuyenta la inversión extranjera al cancelar mediante una “consulta” la obra de la empresa Constellation Brands en Mexicali, Baja California, que ya tenía invertidos nada menos que mil 400 millones de dólares en infraestructura.


Según AMLO, su gobierno cuenta con 400 mil millones de pesos en fondos extras para enfrentar la emergencia por la pandemia causada por el coronavirus Covid-19, aunque la información es bastante confusa, pues nunca aclara con exactitud de dónde sacará tal cantidad de recursos.


“Tenemos fondos extras para usar de alrededor de 400 mil millones de pesos, ¿por qué mencionó esta cantidad? Porque esto nos va a permitir mantener los programas de Bienestar, además del presupuesto, porque la recaudación ha sido buena”.
“Tenemos recursos para que continúe la construcción del aeropuerto, de caminos, de carreteras, el plan del Istmo, para Dos Bocas, para financiar el Tren Maya, porque todo esto va a permitir crear empleos que se van a necesitar”.


El secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, dijo que se adelantará presupuesto a los gobiernos estatales para operar el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), pues a la fecha se han entregado 15 mil 300 millones de pesos y ahora se sumarán 10 mil millones adicionales.
A las secretarías de la Defensa y Mariana, que también apoyarán con el Plan DN-III las acciones para mitigar la propagación del coronavirus, se les aumentará 4 mil 500 millones de pesos y 500 millones, respectivamente.


Especialistas en finanzas públicas refieren que cuando el Presidente habla de 400 mil millones de pesos, tal vez se refiera al hecho de que durante enero pasado los ingresos presupuestarios del gobierno mostraron una recuperación respecto de lo que venían registrando durante 2019.


En el referido mes los ingresos presentaron un crecimiento de 17.3 por ciento respecto de enero del 2019, con lo que el gobierno dispone de 540 mil 77.5 millones de pesos, “pero tales recursos forman parte de los recursos contemplados dentro del presupuesto de ingresos de este año y por lo tanto ya están destinados a otros rubros”, señalan los expertos.


Gobierno no puede usar reservas


Respecto a las reservas a que hace referencia el Presidente, hay que precisar que el gobierno federal no puede disponer de estos activos. Las reservas internacionales, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), son los recursos monetarios externos que se pueden disponer de forma inmediata, pero que están bajo el control de la autoridad monetaria.

Dichas reservas deben estar en moneda extranjera convertible, en este caso, en dólares, para que puedan ser utilizadas sin restricciones para liquidar transacciones internacionales.


El Banco de México (Banxico) puede comprar las divisas que entran al país por diversos conceptos, como las ventas de petróleo al exterior, bienes y servicios, gastos de turistas extranjeros en el país y remesas, y las paga al tipo de cambio vigente.


El objetivo de contar con una reserva internacional es coadyuvar a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, mediante la compensación de la balanza de pagos, es decir, las diferencias entre los ingresos y egresos de divisas del país.


La estrategia del Banxico es precisamente acumular reservas para proteger al mercado cambiario de la volatilidad. De este modo, las reservas internacionales sirven como un seguro para enfrentar desequilibrios macroeconómicos y financieros, sean de origen interno o externo.


Estas reservas pueden estar disponibles para el banco central, pero no pertenecen ni representan un ahorro del gobierno, por lo que no puede hacer uso de ellas libremente, aclara el Centro de Estudios de Finanzas Públicas (CEFP), órgano de investigación de la Cámara de Diputados.


Las reservas internacionales se pueden utilizar para financiar directamente desequilibrios en la balanza de pagos, regular indirectamente desequilibrios interviniendo en el mercado cambiario, mantener la confianza en la moneda y pago de la deuda externa. Para lo que no pueden utilizarse es para inversión en activos fijos (infraestructura), inversión en activos intangibles (salud, educación, combate a la pobreza), precisa el CEFP de la Cámara baja.


Otro aspecto que preocupa a los economistas es el hecho de que al existir una sobreestimación del crecimiento económico, el gobierno federal tendrá faltantes de ingresos en 2020, con el riesgo de que nuevamente utilice mecanismos poco sanos para lograr compensarlos.


En opinión del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), durante 2019 se combinaron el uso de recursos no recurrentes y una reducción del gasto no programable para cubrir el faltante de ingresos, consecuencia de la sobrestimación al preverse un crecimiento de dos por ciento, pero que en realidad fue una contracción de la economía de 0.1 por ciento.


Los economistas del CEESP dijeron que el gran problema es que se utilizaron recursos que no son recurrentes, como el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP).
Aunque el FEIP se creó para riesgos inesperados, el presidente López Obrador lo utilizó en 2019 para cubrir faltantes de ingresos, pero lo podría hacer de nuevo en 2020, ya que el fondo contaba hasta febrero pasado con recursos por 158 mil millones de pesos.


Mientras este mecanismo sea válido legalmente, representa una práctica poco sana desde el punto de vista económico, ya que el fondo de estabilización se utilizará para cubrir un faltante deliberado, más que un riesgo inesperado, que es lo que normalmente y correctamente buscan estos fondos, destacó el CEESP.


El presidente López Obrador podría recurrir nuevamente a recursos del FEIP para financiar sus proyectos insignia y con ello dejar al país al borde del colapso financiero y sin fondos para atender contingencias inesperadas.


En medio de la alerta por la pandemia del Covid-19, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió que el coronavirus detendrá a la economía global durante un largo periodo, fenómeno al que México por desgracia no escapará.
En noviembre, antes de que surgiera el Covid-19, la OCDE estimaba que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial crecería este año un 2.9 por ciento y a principios de marzo calculó que se reducirá a 1.4 por ciento.


Pero a estas alturas de la pandemia del Covid-19, la OCDE avizora un panorama nada alentador: “Incluso si no tenemos una recesión mundial, vamos a tener un crecimiento cero o negativo en muchas economías, incluidas las más grandes, por lo que tardaremos más en recuperarnos».


En opinión del organismo, la incertidumbre asociada a la pandemia, que ha paralizado la actividad en todo el mundo cuando muchos países están optando por el confinamiento o endureciendo del distanciamiento social, hacen que la conmoción económica sea ya más grave que tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 o la crisis financiera de 2008.
En este sentido pidió un esfuerzo internacionalmente coordinado para tratar de mitigar el impacto masivo de la pandemia.


«Este es el tercer y mayor choque económico, financiero y social del siglo XXI y requiere un esfuerzo global moderno similar al Plan Marshall y al New Deal, combinados, para evitar una recesión prolongada», precisó la OCDE.


Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó un plan de respuesta mundial que se extenderá hasta diciembre con la meta de recaudar donaciones por hasta dos mil millones de dólares.


El objetivo del “Plan Mundial de Respuesta Humanitaria a la Covid-19” es combatir el virus en los países más pobres del mundo y responder a las necesidades de las personas más vulnerables, dijo Antonio Guterres, secretario general de la ONU.


“No basta con la respuesta individual de cada país”, afirmó el ex primer ministro portugués, que ya había advertido de la perspectiva de millones de muertos si no se coordinaba una respuesta global para contener la “catástrofe sanitaria” producto de la pandemia.


En este escenario, el presidente López Obrador asegura tener resuelto el problema financiero para responder a la contingencia sanitaria, proteger sus proyectos emblemáticos y además cumplir con sus programas de bienestar social, aunque no ha aclarado con exactitud de dónde saldrán los recursos para dar cumplimiento a tales compromisos.

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