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ISEGORÍA

Sergio Gómez Montero/ Sol Yucatán

¿Qué se disputa hoy?

Soñar y levantarnos, qué más nos queda Soñar, a lo mejor Alejandro es el jinete que llega el hombre que salta la alambrada

E. Chihuailaf: “Mapuche”

Para muchos de los candidatos de la próxima contienda electoral no se tiene idea de lo mucho que un sector muy significativo del país está disputando en las elecciones que se van a celebrar el próximo 6 de junio. Para ellos será, sólo, disputar un puesto de elección popular a nombre de un membrete que, en el mejor de los casos, saben acaso lo que sus siglas significan y nada más. Les vale gorro principios, estatutos, objetivos.

Pero hay un fondo oculto, sumamente importante, que realmente está en disputa en las elecciones antes mencionadas y en el que poca atención, por no decir ninguna, se ha puesto, porque eso no cabe en la mentecita (de Mario Delgado, por ejemplo) de los que hoy disputan políticamente. Me refiero, claro, el espacio que se abrió en 2018 y que permitió al país avanzar por una brecha diferente al neoliberalismo que desde 1988 nos tenía amarrados a una ruta de pobreza y polarización del ingreso brutales. Cortar, pues, las ligas con el neoliberalismo –así sea de manera tibia y con seda– fue una tarea en cuyas raíces confluyen esfuerzos múltiples (desde la época de Rubén Jaramillo a la fecha) de mexicanos que han buscado pacíficamente o con las armas en la mano de que el capitalismo como forma de organización social sea el esquema que predomine en nuestro país.

En 2018 quienes votamos masivamente para que se concretara el triunfo de López Obrador, teníamos en nuestra conciencia un ápice de lo que habían hecho, antes, indistintamente, José Revueltas, el Cocodrilo Efraín Huerta, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Genaro Vázquez, Lucio Cabañas, el ERPI, el EZLN y tantos patriotas mexicanos empeñados en que el capitalismo en México cesara de una u otra manera y el voto de 30 millones de nosotros lo logró, que no fue poco, así hubiera sido apenas el inicio del camino a andar para darle fin al ave maligna del capitalismo para volver a instalar en el nopal al águila que nos caracteriza como pueblo. No fue poco, pues, lo que se logró en el 2018 y que en las elecciones intermedias de este 2021 está en juego: o consolidamos lo que se logró en el 2018 para seguir caminando por la ruta de ponerle un alto al neoliberalismo, haciendo que

el gobierno actual mantenga abierta la brecha que nos permita actuar a todos quienes no queremos que el neoliberalismo retorne, o retrocedemos, se pierde la mayoría de la Cámara de Diputados y muchos de los caminos que se comenzaban a vislumbrar para derrotar tajantemente al capitalismo se vuelven a cerrar y entonces se hará necesario volverlos a abrir para seguir avanzando en el proceso de liberación en que desde tiempo atrás estamos empeñados: no más capitalismo en el país.

Hay quienes, en efecto, sienten que las próximas elecciones no tienen sentido, que es sólo la repetición de un juego que ya se jugó. Pero no, las próximas elecciones tienen un carácter estratégico, aquí apenas esbozado, que es muy importante tomar en consideración.

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