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LA COLUMNA MÉDICA DEL SOL

DR. KISKESABE / SOL YUCATÁN

Propios y extraños se preguntan porqué, si hay pruebas para confirmar la enfermedad COVID, no se realizan sistemáticamente, como por ejemplo, medir el azúcar a personas sanas para saber si son diabéticas o no. Las variables diferentes de cada enfermedad, o cada grupo de enfermedades, nos obliga a tomar decisiones en relación a esas diferencias.

Mucha polémica y miedo provoca la controversia de hacer o no, pruebas para detectar el COVID-19.

Bien decía Aristóteles: no basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad. Demostrar la mentira puede ser necesaria para que nos crean.

Conviene entender en que consisten los dos tipos de pruebas, cual es su significado y si el resultado ya negativo o positivo, realmente modifica sustancialmente las decisiones terapéuticas. Hay dos tipos de pruebas:

1. La prueba molecular o PCR-RT es la más confiable; detecta con bastante certeza el ARN del virus en una muestra de la secreción de la garganta de un paciente con fiebre y tos sugestivos clínicamente de COVID. La positividad de esta prueba confirma la presencia de COVID. Además, si es negativa, aún en presencia de tos y fiebre, con bastante certeza certifica que esos síntomas NO se deben a COVID, sino a cualquiera de las otras causas de tos y fiebre provocadas por otros virus y bacterias. La posibilidad de falsas positivas o negativas en esta prueba, son mínimas, pero las hay, aún realizadas en laboratorios profesionales, porque el proceso técnico no deja de ser complejo.

Ahora bien, puesto que NO HAY tratamiento especifico, en el contexto actual: si una persona tiene fiebre y tos y otros síntomas sospechosos, con PCR-RT positiva, hay que actuar con el protocolo de acuerdo a la gravedad de los síntomas: la conducta recomendable es la sana distancia y el aislamiento más estricto. Si la prueba es negativa, con síntomas sugestivos, se recomienda la misma conducta, aunque menos estricta.

Más claro: el resultado positivo o negativo de esta prueba en un caso sospecho con fiebre y tos, NO cambia la conducta a seguir: sana distancia y vigilancia de la evolución de los síntomas, supuesto que de cada 10 sospechosos, en unos ocho, los síntomas remiten con las defensas naturales, por lo que no es recomendable hospitalizar a todos los sospechosos o confirmados.

Por lo anterior, si no se cuenta  con tratamiento específico, las autoridades sanitarias internacionales (OMS) y nacionales consideran poco técnico y práctico solicitar estudios indiscriminadamente a personas sanas, pruebas de muy alto costo económico. Y, si existiese un tratamiento específico probado, probablemente valdría la pena realizar esa prueba a todos los sospechosos u ofrecer el supuesto tratamiento específico, sin la prueba, aunque tomando en cuenta el costo y sus efectos nocivos.

2. Otra es la prueba de anticuerpos, busca anticuerpos producidos por el sistema inmune en respuesta a una amenaza, como un virus específico.Los anticuerpos pueden ayudar a combatir infecciones. Los anticuerpos pueden tardar varios días o semanas en desarrollarse después de iniciarse una infección y pueden permanecer en la sangre por varias semanas después de la recuperación.

Debido a esto, las pruebas de anticuerpos no deben usarse para diagnosticar una infección activa, solo sugieren, que la persona pudo haberla padecido en el pasado. Por lo tanto, si la prueba de anticuerpos es positiva y no tiene síntomas típicos,no se preocupe. Médicos y pacientes podemos caer en el error de certificar COVID, con fiebre, tos y anticuerpos positivos: otra fuente de pánico injustificado.

Recordemos que: más, no siempre es mejor. A veces, menos es más.

 

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