Hoy Escribe

LA CUARTA TRANSFORMACIÓN: DOS AÑOS DE FRACASOS

RICARDO RAVELO / SOL YUCATÁN

Han transcurrido dos años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ningún problema del país ha sido resuelto. El presidente y su llamada “Cuarta Transformación” ha resultado un verdadero fracaso.

La corrupción sigue galopante y los casos del pasado, particularmente los escándalos suscitados durante el gobierno de Enrique Peña Nieto –saque en Pemex, desvío de dinero para las campañas del PRI, negocios al amparo del poder –siguen impunes.

Los expresidentes siguen sin ser llamados a cuenta. Ahí permanecen, impunes, Carlos Salinas de Gortari con sus negocios; Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto. De este último se afirma que vive rodeado de lujos en España y sin mayores preocupaciones.

Por lo que respecta a la economía, ésta está en picada y muy mal apuntalada ahora que se agudiza la pandemia causada por el Coronavirus, otra tragedia nacional, muy mal manejada, de acuerdo con lo que indican las cifras oficiales: más de cien mil muertos han ocurrido en el país y se estima que un millón de contagios se han presentado desde el mes de marzo a la fecha. Y, por lo que se ve, no hay fin para este problema no sólo en México sino en el mundo.

Lo que sí ha llamado la atención es que México se coloca a nivel mundial como uno de los países que peor ha manejado la pandemia. La ciudad de México, por ejemplo, está en semáforo rojo, pero la jefa de gobierno Claudia Scheimbaum se niega a declarar de manera oficial esa realidad. Les preocupa más la imagen exterior que afrontar una verdad que ya es insoslayable.

Hace un año el presidente Andrés Manuel López Obrador, poco después de rendir su informe de gobierno, pidió al pueblo de México un año más de tolerancia para terminar se sentar las bases de lo que él llamó “el cambio”. Se lo concedieron.

Pero después de que ya pasó ese año solicitado, las cosas han empeorado. Contra su propio discurso, López Obrador echó a las calles a las Fuerzas Armadas para que se hicieran cargo de la seguridad en las aduanas y puertos; además, regresaron a realizar tareas de seguridad en el país, algo que, según lo planteado por el presidente, no iba a ocurrir. Pero ocurrió obligado por las circunstancias nacionales o por la presión del gobierno de Estados Unidos.

Lo que también preocupa y mucho es el fracaso rotundo frente a la inseguridad causada por el crimen organizado. A dos años de gobierno, no existe una política antidrogas clara y definida; no hay combate frontal a los cárteles ni se persigue a los líderes hegemónicos del narcotráfico, quienes se mantienen libres e impunes, como lo demuestran los casos de Ismael “El Mayo” Zambada, Los hijos de Joaquín Guzmán Loera –Iván Archivaldo, Alfredo y Ovidio Guzmán –, lo mismo ocurre con “El Chapo” Isidro, Aureliano Guzmán Loera, Nemesio Oseguera Cervantes y otros más que encabezan a los cárteles de “Los Rojos” y “Guerreros Unidos”.

La violencia no se detiene, continúa porque de igual forma sigue muy boyante el negocio del tráfico de drogas en todo el país; la zona de la Península de Yucatán y el estado de Quintana Roo, por ejemplo, son las entidades más socorridas de los capos. Ahí aterrizan decenas de aviones y avionetas repletos de drogas que, en la mayoría de los casos, no son incautadas.

Las avionetas aterrizan lo mismo en el aeropuerto internacional de Chetumal que en las carreteras federales. Ahí descargan una o dos toneladas de cocaína y vuelven a levantar el vuelo para regresar a Colombia o Venezuela, de donde proviene la droga.

Sin embargo, el presidente López Obrador no ve –o no quiere ver su fracaso –, por ello insiste en que la transformación del país va y en serio y que esto enoja mucho a los llamados conservadores. El mismo mandatario tampoco reconoce que él es uno de los conservadores más radicales con su forma de hacer política, concentrando el poder, lo cual ya ha generado serias críticas incluso dentro del propio gobierno, por lo que observan que es necesario, por salud de todos, que el poder se equilibre. Quizá por ello existe tanto empeño de los partidos de oposición en quitarle el control del Congreso a MORENA, debido a que los representantes de ese partido en San Lázaro se comportan como verdaderos empleados del presidente. Esto es muy peligroso.

Y como dice Porfirio Muñoz Ledo en una amplia entrevista publicada esta semana en la revista Proceso: han transcurrido dos años del llamado gobierno del cambio y la Cuarta Transformación no se ve por ningún lado. Una declaración contundente de Muñoz Ledo, el más crítico del presidente López Obrador.

Artículos Relacionados

CIRCUITO CERRADO

Redaccion

DESAFÍO

Redaccion

LA COLUMNA MÉDICA DEL SOL

Redaccion

Deja un Comentario