Narcotráfico

LA SEGUNDA FUGA DE “EL CHAPO”

*La fuga de El Altiplano Número Uno, también de máxima seguridad, despertó suspicacias por lo inverosímil de la manera como logró evadirse el narcotraficante más poderoso y peligroso del mundo, según autoridades de varios países 

José Sánchez/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Cuarta de siete partes)

Ciudad de México.- Al igual que en la primera escapatoria de Joaquín Archibaldo “El Chapo” Guzmán Loera, del penal de alta seguridad de Puente Grande Jalisco, el 19 de enero del 2001; la fuga del sábado 11 de la cárcel de El Altiplano Número Uno ésta también de máxima seguridad, despertó suspicacias por lo inverosímil de la manera como logró evadirse el narcotraficante más poderoso y peligroso del mundo, según autoridades de varios países.  

En esa ocasión, de acuerdo a lo declarado por Monte Alejandro Rubido García, que era el titular de la Comisión Nacional de Seguridad, el capo de capos se fugó de la prisión a las 20,52 horas, por un túnel de más de mil 500 metros de longitud que desembocó del baño de su celda a una casa en construcción, a kilómetro y medio, aproximadamente del penal. 

El comisionado nacional de seguridad, informó que “El Chapo” estaba en la zona de tratamientos especiales, pasillo dos, estancia número 20, una de las de mayor seguridad, que el sistema de video vigilancia del Penal Federal del Altiplano I, mostró que Guzmán Loera se aproximó al área de regadera de la estancia 20 del pasillo 2, a las 20:52 horas e incluso que antes se le habían suministrados sus medicamentos (tranquilizantes) para mantenerlo quieto. 

Además, su expediente señala que “El Chapo” sufre padecimientos graves: Diabetes, cardiopatía y problemas cardiovasculares que le exigen atención médica inmediata.  

Al prolongarse su ausencia, el personal de seguridad notó que el líder del Cártel de Sinaloa no se encontraba en su celda. Al revisarla, encontraron un orificio rectangular de 50 por 50 centímetros dentro de la regadera.  

Al recorrer el pasadizo, vieron que desembocaba en un túnel de 1.70 metros de altura y 80 centímetros de ancho, con una longitud aproximada de kilómetro y medio. 

El pasaje subterráneo, que contaba con ventilación e iluminación, terminaba en una construcción en obra negra en la colonia San Juanita del municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México. 

A lo largo del túnel, obra maestra de arquitectura e ingeniería, se encontró tubería de PVC, para la ventilación, estaba bien iluminado, había herramientas de construcción, tanques de oxígeno, recipientes con combustible, madera de cimbra y una motocicleta adaptada sobre rieles y mecanismo de tracción, con la que, presumiblemente, extrajeron la tierra de la excavación y transportaron las herramientas para la misma. 

El túnel por donde escapó Guzmán Loera, finalizaba en una construcción en obra negra al suroeste del penal del Altiplano, ubicada en la colonia San Juanita del municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, a menos de 300 metros de la zona militar.  

Al respecto, surgieron varias interrogantes que hasta el momento no tienen explicación: ¿Por qué los militares, cuyo cuartel se sitúa a unos 300 metros, no se percataron de nada?  

¿En qué tiempo las autoridades carcelarias decidieron averiguar por qué “El Chapo” no regresaba del baño? ¿Fue en una hora, en varias o hasta la madrugada del domingo, dándole el tiempo necesario para escapar?  

Un túnel de esa dimensión y con esas características, no se construye en un día, ni en semanas, se requieren meses ¿nadie se percató de lo que ocurría? 

Si la penúltima ocasión que “El Chapo” se les escapó de las manos a sus captores, en Sinaloa, se descubrió toda una red de pasadizos subterráneos interconectados a sus siete casas que le permitieron escapar ¿No era obvio que el “narco-topo” recurriera a la misma práctica para tratar de evadirse del penal de supuesta “máxima seguridad? 

Si la celda de “El Chapo”, de 3 por 3 metros, aproximadamente, era monitoreada las 24 horas, a través de las cuatro cámaras de vigilancia instaladas en las esquinas de su estancia ¿Por qué no pudo ser visto cuándo se ponía a excavar el túnel de cuando menos 10 metros que él mismo tuvo que hacer, para llegar a la conexión con el otro subterráneo que ya habían hecho sus cómplices desde el exterior para llegar a ese punto?  

Supuestamente, no había ningún punto ciego que obstaculizara observar a “El Chapo”. 

Si diariamente se les suministran a los reos no menos de 10 pastillas para mantenerlos tranquilos, quietos, lo que se traduciría en una población penal dopada, aletargada por medio de medicamentos para que no de problemas ¿De qué manera “El Chapo” las evitaba, porque es un hecho que para escapar tuvo que estar con sus sentidos al 100 por ciento? 

Antes de su llegada a dicho penal, no se había registrado ningún movimiento de los reclusos; sin embargo, en febrero de ese año, se dio el lujo de encabezar un movimiento de protesta, junto con otros importantes narcos, como Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”; Miguel Ángel Félix Gallardo, “El Jefe de Jefes”; Daniel Arizmendi, “El Mochaorejas”; Andrés Caletri  y otros reos, por supuestos malos tratos. 

Comenzaba a controlar la prisión federal, luego se conocería la visita de una mujer que utilizó documentos falsos para ingresar al penal y poder estar en la visita íntima con el capo.  

Trascendería que se trató de la diputada sinaloense y panista, Lucero Guadalupe Sánchez López, quien al ser exhibida negó tener vínculos con el capo e incluso el PAN negó que la mujer fuera panista y que fuera postulada como candidata de coalición en 2013 por el Partido Sinaloense (PAS) junto con el PRD y el PT. 

Esas voces de alerta no fueron tomadas en cuenta y la noche del sábado, finalmente Guzmán Loera, luego de 18 meses de prisión, había sido recapturado el 22 de febrero de 2014, en Mazatlán, Sinaloa, se evadió espectacularmente.  

En cuanto a su primera escapatoria, tampoco fueron aclaradas muchas dudas; Se dijo, oficialmente, que se había escapado en un carrito de lavandería, versión descabellada que nunca fue aceptada; que salió vestido de policía, rodeado de funcionarios de primer nivel durante una visita al penal de Puente Grande, conjeturas que también fueron rechazadas. 

La hipótesis más creíble es que la fuga no fue el 19 de enero del 2001, cono informaran las autoridades, sino que Guzmán Loera simplemente ya no quiso regresar al penal desde el 14 de enero, es decir cinco días antes.  

Testimonios de la población carcelaria, señalaron que “El Chapo” era el dueño del penal, que salía y entraba cuando quería y que al conocerse la aprobación de un decreto presidencial que permitiría al mandatario en turno, en este caso Vicente Fox, extraditar sin ningún trámite, a cualquier reo, Guzmán Loera simplemente ya no quiso regresar “a su cárcel”. 

Su fama, aunque negativa, le valió ser objeto de no menos de media docena de corridos, en los que hicieron toda una apología del mítico narcotraficante. 

Uno de esos cánticos populares cuya letra podría haber sido aplicada tras su última evasión, decía:  

Yo soy Joaquín “El Chapo” Guzmán  

Al que busca el gobierno y lo quiere encerrar  

Ya me les pelé y más de una vez lo volveré a hacer  

Que les quede claro que no volveré  

A ese penal a pasar soledad  

Bonita es la vida y la libertad  

  Otro de los múltiples corridos que ensalzaban las andanzas de “El Chapo”, compuesto por el cantante de banda, Triguillo Palma, decía.  

De los pies a la cabeza 

es bajito de estatura,  

de la cabeza hasta el cielo 

yo le calculo su altura  

porque es grande entre los grandes  

a ver quién tiene la duda  

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