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LENGUAJE MATEMÁTICO Y CULTURAL DE LA PINTURA

*Es la clave de las obras del pintor yucateco Manuel Jesús May Tilán, quien al utilizar «la divina proporción» sigue el paso que han legado Leonardo da Vinci, Diego Velázquez, Clemente Orozco y Fernando Castro Pacheco, entre otros artistas

Redacción /Sol Yucatán

Mérida. – La conjugación de las matemáticas y el arte para lograr la armonía visual lo más cercano posible a la perfección es la clave de las obras del pintor yucateco Manuel Jesús May Tilán, quien al utilizar «la divina proporción» sigue el paso que han legado Leonardo da Vinci, Diego Velázquez, Clemente Orozco y Fernando Castro Pacheco, entre otros artistas.

Al mismo tiempo que en sus obras utiliza las ventajas que proporciona el número áureo, en ellas también conjuga los símbolos y signos de diversas culturas mesoamericanas e, incluso, la mesopotámica.

Con el empleo de los conceptos de los matemáticos Leonardo Pisano, mejor conocido como «Fibonacci» y Lucas Pacioli, así como las técnicas de grandes artistas, desde los mayas precolombinos, los aztecas, los mesopotámicos, los griegos y los renacentistas, en sus obras está el número dorado, la razón matemática 1,6180339887…

La proporción áurea es el lenguaje matemático de la belleza y de la naturaliza, ya que permite la armonía de las formas que nos rodean, aseveró el astrónomo yucateco Eddie Ariel Salazar Gamboa, al destacar que su empleo en el arte permite acercarnos a la perfección.

De acuerdo con especialistas, en la línea o tendencia artística principal de la obra de May Tilán se exploran y profundizan temas que abarcan la teoría del color, la sección aurea, la representación de la figura humana, la fauna y la flora, desde la inquietud de lo visceral y la pasión por la textura.

Asimismo, comprende grandes contrastes de color puro, basados en diversas corrientes pictóricas y/o matices de los murales prehispánicos.

Las obras están plasmadas desde el lenguaje del abstracto informal y expresionismo abstracto.

May Tilán es un artista visual y promotor cultural, egresado de la Licenciatura en Pintura de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado «La Esmeralda», del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Asimismo, su formación aborda cursos relacionados con las artes en Mérida, Yucatán, y el diplomado Inclusión de niños con discapacidad a través de los lenguajes artísticos de la Coordinación Nacional de Alas y Raíces de la Conaculta.

Como artista plástico, desde 1989 ha participado en exposiciones individuales y colectivas, destacando la realizada en el Encuentro Nacional de Arte Joven de Aguascalientes, en el Museo Universitario del Chopo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De igual forma, en las bienales estatales de Yucatán y en museos, centros culturales y galerías institucionales, privadas y alternativas de Mérida.

Entre sus exposiciones individuales sobresalen, de las más recientes, El espíritu del agua (2017); Agua Traslúcida en el número de Oro (2018); Vital Líquido (2019); Códice Maya (2020).

Actualmente se desempeña como coordinador de Artes Visuales de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y también lo fue del Festival Internacional de Música y Danza Tradicional Telchac, Yucatán, en 2015.

Incluso fue director del área de artes visuales del extinto Instituto de Cultura de Yucatán, actual Secretaría de Desarrollo de la Cultura y las Artes (Sedeculta), de 2007 a 2013.

También ha fungido como instructor de talleres teóricos y prácticos de artes visuales en la UADY, centros culturales, escuelas, academias y en el programa Fortalecimiento de actividades artísticas para niños, jóvenes y adultos con y sin discapacidad de Alas y Raíces de la Sedeculta, en 2013.

El altruismo forma parte de su currículum, ya que ha contribuido con la donación de su obra para subastas a diversas causas sociales en instituciones de apoyo de becas para estudiantes de escasos recursos, lucha contra el VIH/SIDA, cáncer y niños con quemaduras.

El pequeño artista

El entrevistado comentó que a la edad de 14 años de edad acudía a los talleres de la escuela secundaria, luego a los del Centro Estatal de Bellas Artes, donde aprendió artes plásticas.

Al concluir la preparatoria se fue a estudiar a «La Esmeralda», donde se avocó a la pintura y permaneció en la Ciudad de México durante 15 años, para insertarse en el mercado del arte de la capital del país.

Expresó que es uno de los pocos representantes del arte abstracto informal, buscando mucho el color para darle un mayor valor en sus obras.

«Las inquietudes de una persona se da en el arte y una forma de comunicación es la pintura», aseveró.

Proporción áurea

La proporción aurea es una razón matemática utilizada por diversas culturas, en su arquitectura, pintura y música, entre otras ramas de las bellas artes, armonía que también está plasmada en la naturaleza y que coincide con la famosa correlación de Fibonacci.

Salazar Gamboa consideró que phi o número dorado (1,6180339887…) «es el número que da la armonía de las formas y permite la armonía en la naturaleza».

«El phi permite la simetría perfecta de las formas y las dimensiones que tiene», tal el caso de las conchas de los caracoles, los girasoles, los pétalos de las rosas, las ramas de los árboles, la reproducción de diversas especies de animales, la forma espiral de las galaxias e, incluso, hasta en los agujeros negros.

Todo ello coincide con la sucesión de Fibonacci, cuya serie numérica la describió en el siglo XIII, la cual arranca con los valores 1 y 1, a partir de los cuales cada término se genera con la suma de los dos anteriores, por lo que los primeros 15 primeros números de esta serie infinita son 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377 y 610.

Desde la pintura, con la proporción aurea o divina proporción, se describe como los elementos de una obra de arte se pueden colocar de la manera más estéticamente agradable.

Incluso, durante el Renacimiento, muchos artistas han compuesto sus trabajos de acuerdo con la proporción áurea, ya que estaban seguros de que esta relación les daba a sus obras un carácter estético especial.

May Tilán aseveró que al emplear al número dorado «se evita la monotonía con la distribución adecuada de los elementos y ello permite que el espectador concentre su atención en la obra de arte».

De ahí la importancia de investigar antes de pintar, pues de esta manera uno se acerca más a la realidad.

«Hay que investigar para reflejar todo lo posible, hay que captar todos los elementos posibles. Una obra de arte, nada te responde cuando se hace por oficio», subrayó.

Resaltó que las bellas artes no se escapan de las matemáticas, pues están muy ligadas, son complementarias.

«Hay que plasmar las matemáticas en el arte, pues cuando no hay una composición en un cuadro, el que lo vea la parecerá monótono, y hasta cansado», sentenció.

Expresó que fue en «La Esmeralda» cuando se topó con el número dorado y luego de varios años retomó los conceptos para aplicarlos de manera conjunta, y el resultado más evidente es con la obra «Los colores de la piel», en la cual representa el resurgimiento de la discriminación racial.

El abcd artístico

El artista consideró a la proporción áurea, así como el uso de los símbolos y signos de antiguas culturas como «el abcd de su obra».

Comentó que en «Los colores de la piel», así como en la gran mayoría de sus obras, reúne conceptos de diversas culturas, que van desde la escritura cuneiforme de los mesopotámicos hasta los jeroglíficos mayas y aztecas, entre otros.

«Hay que abrir la imaginación para plasmar diferentes formas, al mismo tiempo hay que incluir nuestro legado cultural».

Enunció también el caso del «Códice Maya», una colección de 60 piezas de diferentes formatos, que van desde los 20 por 30 centímetros, hasta de una dimensión de 1.6 por 3 metros.

En las obras «hay grafismos con referencia de complejo, que es el pensamiento maya, desde el conceptualizar el astro hasta sus conocimientos astronómicos».

Los mayas precolombinos plasmaron su conocimiento en códices, de los cuales sólo se conservan tres, todos ellos resguardados en bibliotecas de Europa, cuyos nombres corresponden a las ciudades donde actualmente se encuentran, tal el caso de Madrid, España; Paris, Francia, y Dresde, Alemania.

En el caso específico del códice de Dresde, es un documento astronómico, pues ahí se contempla el conocimiento que tenían en torno a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, e, incluso, la tabla de eclipses aún se puede utilizar para predecir la aparición de estos fenómenos naturales.

No manches…

Destacó que cuando fue funcionario del Gobierno del Estado, su objetivo fue crear nuevos talentos, así como fomentar al punto, y uno de ellos fue con el desarrollo del programa «No manches…, mancha», por lo que durante 2010 y 2011 se recorrieron numerosos municipios.

Remarcó que se trataba de talleres dirigidos a niños de escasos recursos, cuyo interés era notable, pues en cada poblado atendían a numerosos menores de edad y cuya cifra aumentan de un día para otro.

Dado que eran pequeños de escasos recursos, se les acercó a la investigación para obtener pigmentos orgánicos de su localidad, con los cuales pueden crear sus propias obras de arte.

Por ende, del kancab, tierra roja, se obtenía el ocre, y así con los colores característicos del carbón y la ceniza, al mismo tiempo que utilizaron el achiote y otros frutos.

Incluso, de manera ingeniosa utilizaron el jabón azul, de lavado de ropa, para la obtención del correspondiente color.

Al mismo tiempo, utilizaban las hojas recicladas de sus libretas para sus obras de arte, comentó.

De igual forma, a los niños se les enseñó a dibujar con respecto a las letras, por lo que se busca que tengan proyección.

Desafortunadamente, al concluir la administración gubernamental, el programa desapareció y no se ha vuelto a realizar acción alguna a favor de los niños yucatecos del interior del Estado.

Perspectiva Paccelli

El escultor Reynaldo Bolio Suárez, mejor conocido como Paccelli, aseveró que las obras de May Tilán siempre sorprenden, dada la diversidad de trabajos que presenta en cada exposición.

«Sus obras nos lleva a una aventura, permite que seamos parte de la historia que describe, por lo que el espectador disfruta lo que admira», acotó.

Comentó que, como funcionario, abrió las puertas a todos los artistas yucatecos, impulsó la cultura en todo el Estado y promovió a Yucatán como nido del arte.

«La comunidad artística de Yucatán vivió un gran momento, de 2007 a 2013, y hasta ahora no se ha vuelto a repetir esa gran experiencia colectiva».

Comentó que la obra de May Tilán se ha publicado en diferentes libros de arte; en revistas del Fondo Editorial Tierra Adentro, Conaculta-INBA, 1990.

De igual forma, en «Luz y color en la abstracción, Arte en Yucatán», del Festival Internacional de las Artes, que organizó el Ayuntamiento de Mérida en 2006, y «Panorámica plástica Yucatanense 1916-2007», obra del Gobierno del Estado de Yucatán, en 2010.

Asimismo, desde 1989 ha diseñado instalaciones, vestuario, performances y campañas corporativas para agrupaciones de danza y teatro de Yucatán.

También realizó el diseño de vestuario y escenografía para el Programa Nacional de Teatro Escolar SC, en 2016, y de vestuario para danza en el programa Mérida es cultura, en 2017.

 

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