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LÓPEZ OBRADOR Y TRUMP: VENTAJISTAS Y OLVIDADIZOS

*Su primera reunión, muestra de hipocresía y conveniencia

STAFF SOL QUINTANA ROO/SOL YUCATÁN/LA OPINIÓN DE MÉXICO

Andrés Manuel López Obrador y Donald Jhon Trump, presidentes de México y Estados Unidos, respectivamente, pareciera que están hechos el uno para el otro; sacrifican todo rasgo de dignidad en aras de lograr su objetivo.

El fin justifica los medios.

En su primera reunión los dos fueron claro ejemplo de ventajistas y olvidadizos.

La agenda que debería de haber sido planteada por López Obrador exigía que fueran puestos sobre la mesa problemas tan graves como la migración, el racismo, el tráfico de armas hacia nuestro país, la pandemia, pésimamente manejada por ambos mandatarios; el cacareado muro, pero para el presidente mexicano sólo importó celebrar el USMCA (United Estates, México, Canadá Agreement), que dará toda clase de ventajas a México, a Canadá y a Estados Unidos y agradecer, agradecer y agradecer las “muestras de respeto y amistad del presidente Trump”.

En contraposición y en un acto que dejó mal parado a López “Onrador”; el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, con una visión totalmente diferente, optó por declinar la invitación a servir como comparsa de los intereses electorales de Trump.

¿Qué por qué López y Trump forman una relación de simbiosis?Simple.

López Obrador padece amnesia cuando se trata de recordar insultos, humillaciones, amenazas y advertencias hacia su pueblo, al que tanto dice amar y defender, y Trump tampoco se acuerda de cuando “su amigo”

López escribió un panfleto titulado “Oye Trump”, en el que lo comparó con Hitler.

Ahora viven una luna de miel en la que el tabasqueño defiende una política de “respeto y buena vecindad”, que sólo existe en la afectada mentalidad de ambos.

En diciembre de 2016, ya con Trump como presidente electo, López Obrador, en un acto celebrado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el entonces líder de Morena advirtió: “Sin balandronadas, sin amenazas, vamos a defender la soberanía de México y defender a nuestro pueblo. No se resuelven los problemas sociales con muros, con redadas, con la militarización de la frontera, con deportaciones”.

Y fue más allá.

“Si se necesita, vamos a venirnos a instalar a la frontera para defender a los migrantes, para defender a los mexicanos, no hay que tener miedo, no olvidar que por nuestros antepasados, aquí en la frontera, México es un país libre, independiente, soberano, no somos colonia de ningún país extranjero”.

El 20 de enero de 2017, en una crítica al entonces presidente Enrique Peña Nieto, dijo que éste debertía exigir explicaciones a Donald Trump por su política exterior: “Nada de irse a tomar la foto, porque eso no ayuda, y que siga avanzando el clima de incertidumbre o de amenaza contra México. Que de una vez se defina qué es lo que queremos los mexicanos en cuanto a la relación con Estados Unidos, una agenda muy clara, que se ponga esa agenda, repito, sobre la mesa”.

Cuando López Obrador era candidato a la presidencia, fue muy crítico con su ahora amigo, promovió demandas ante la ONU y la CIDH en su contra e incluso en su panfleto intitulado, “Oye Trump”, en el que lanzaba duras acusaciones contra el presidente estadounidense.

En su primera intervención en Estados Unidos, López Obrador comparó el estado de opinión que generó el ascenso de Trump, con el ambiente que propició el voto a Adolf Hitler en Alemania, durante los años 30 del siglo XX.

Cuando en 2017 Trump anunció la construcción del muro, López Obrador

sugirió presentar una demanda ante la ONU, “ante la majadería y el agravio que significó el acuerdo firmado, por la violación de derechos humanos y por discriminación racial”, afirmó.

“Presidente Trump: Su muro nos agrede y deja la Estatua de la Libertad como leyenda. Iremos a tribunales internacionales. Viva la fraternidad”, advirtió.

Ya como candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, López Obrador advirtió a Trump que si desplegaba tropas en la frontera, su futuro gobierno respondería con una cadena humana.

“En son de paz nosotros, los mexicanos, nos manifestaríamos en toda la frontera vestidos de blanco”.

El 1 de julio del 2018, López Obrador se hizo con el triunfo en las elecciones y suavizó su discurso. Pasó de las denuncias continuas de la xenofobia de Trump, a celebrar la colaboración con la Casa Blanca.

Entonces, el presidente norteamericano dijo: “Me gusta México, me agrada su nuevo líder. Creo que podría ser estupendo. Un poco diferente a nosotros, claro, pero creo que me va mejor con él que con el capitalista, él sabe que México necesita a Estados Unidos”.

Dos años después, en junio de 2019, ya como presidente de México, en una de sus mañaneras, López anunció que 6 mil elementos de la Guardia Nacional patrullarían la frontera con los Estados Unidos, “tenemos por ley que hacerlo y hacemos lo que nos corresponde, pero atendiendo el problema de fondo y el respeto a los derechos humanos”, argumentó.

No explicó que en realidad México empezaba a pagar el muro al evitar el paso de migrantes con tropas mexicanas y tan sólo un mes después, el número de guardianes al servicio de Trump aumentó a 21 mil.

Ahora, en tierra estadounidense, López Obrador olvidó todo y al ser cuestionado por los periodistas sobre las ofensas de Trump, se erigió como “dueño de su silencio”.

Trump parece que también olvidó agravios y diatribas de López y ahora su juego, en medio de una recesión económica brutal, es utilizarlo como una señal de que no es xenófobo ni racista, aunque sus acciones demuestren lo contrario con sus comentarios insultantes, pese a que la xenofobia, el racismo y el insulto a los mexicanos fueron las líneas centrales de su discurso para alcanzar el poder.

Sabe que el voto hispano es de suma importancia para que puede lograr su reelección.

Inexplicablemente, la insistencia de López Obrador para asistir a la Casa Blanca, a postrarse ante el hombre que constantemente acosa a su país, humilla a migrantes e insulta a su gente, es incomprensible.

México, al igual que Estados Unidos, se tambalea por el covid-19, se enfrenta a una grave recesión económica, a una crisis de inseguridad, además de que ambos gobernantes han caído a su nivel más bajo de aceptación desde que asumieron sus cargos.

Ahora, ante Trump, ávido del voto hispano, López Obrador dijo que en su presidencia Donald Trump ha sido más respetuoso con México y los mexicanos y agradeció las muestras de amistad y apoyo que, según él,ha mostrado durante su mandato.

En aduladora perorata, López Obrador dijo:

«Durante mi mandato como presidente de México, en vez de agravios hacia mi persona y hacia mi país, hemos recibido de usted, comprensión y respeto, algunos pensaban que nuestras diferencias ideológicas habrían de llevarnos de manera inevitable al enfrentamiento, afortunadamente ese mal augurio no se cumplió y considero que hacia el futuro, no habrá motivos ni necesidad de romper nuestras buenas relaciones políticas».

Allá, igual que aquí, también hubo acarreados que vitorearon a López Obrador, aunque también hubo grupos de opositores que le gritaron corrupto y le exigieron su renuncia como presidente de México.

En Twitter, los usuarios se encargaron de recordar las palabras de Trump hacia los mexicanos como candidato a la presidencia en 2016, cuando atacó y denigró a los inmigrantes de ese país.

“Traen drogas, crimen, son violadores y, supongo que algunos, son buenas personas”.

Para suavizar esos cuestionamientos, Ivanka Trump, hija del presidente de Estados Unidos, publicó una imagen junto al mandatario mexicano.

“Nuestras naciones están unidas por valores comunes, amor compartido por la libertad y profunda devoción por la fe y la familia. Esta visita profundizará aún más nuestra fuerte amistad”, escribió en twitter.

Por su parte, Donald Trump señaló que fue un «honor» que la primera visita al extranjero de López Obrador, como presidente, haya sido a la Casa Blanca.

«Estamos conmovidos de que su primera visita al extranjero sea a Estados Unidos, es un honor que haya sido a la Casa Blanca, nuestra relación nunca había sido tan estrecha y cercana. Nuestras relaciones se basan en la confianza y en el respeto mutuo.Tenemos una relación de respeto entre los dos países; junto al presidente López Obrador estamos fortaleciendo nuestra relación en temas que debieron ser resueltos antes; vamos a firmar una declaración para compartir la armonía, con esta nos comprometemos a una amistad continua, por un mejor mañana».

Esa fue la versión pública de ambos mandatarios.

Pero…¿Qué temas se tocaron en privado? ¿De qué hablaron? ¿Hasta dónde nos va a llevar esa política amigable de López Obrador y la política hipócrita del hombre que más ha insultado a México?

Si los dos son capaces de “olvidar” toda clase de ofensas a fin de lograr sus objetivos ¿A qué no estarán dispuestos por mantenerse en el poder?

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