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NADA QUE INFORMAR

*No ha cumplido una sola de sus promesas de campaña, de sus faraónicas obras emblemáticas que hoy por hoy están empañadas con errores que sólo han traído pérdidas millonarias al gobierno federal y por ende, a los millones de mexicanos

*El Segundo Informe de Andrés Manuel López Obrador será, en toda la extensión de la palabra, una burla para los mexicanos, porque estará lleno de mentiras, números apócrifos y señalamientos vagos, pero con mucho protagonismo

SOL QUINTANA ROO / SOL YUCATÁN / LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- ¿Y dónde está el cambio? El Segundo Informe de Gobierno Federal se convertirá nada más y nada menos que en un trámite burocrático, un documento más que se destinará al archivo muerto. Un pseudo-documento que no trae nada importante o de interés general para los mexicanos.

Andrés Manuel López Obrador, como presidente de México, por segundo año consecutivo no tendrá nada que informar. Sin embargo, sí un mensaje de rencor que intentará disfrazar de benevolente y tradicionalmente político, con tintes partidistas y encaminado a las futuras elecciones.

Contradictorio a su mensaje se podrá observar como no se ha cumplido una sola de sus promesas de campaña, de sus faraónicas obras emblemáticas que hoy por hoy están empañadas con errores que sólo han traído consigo pérdidas millonarias al gobierno federal y por ende, a los millones de mexicanos a quienes intenta comprar con programas sociales inservibles.

Andrés Manuel López Obrador continúa gobernando a través de las redes sociales y medios de comunicación afines, sin dirección, sin capacidad, demostrando que lo único que sabe hacer es campaña –y sí que sabe, lleva 20 años en eso- no le ha caído el veinte de que ya es el Presidente de un México subdesarrollado que está llevando al tercer mundo de manera vertiginosa.

No ha podido contralar la corrupción, misma que hoy hasta salpica a su familia como es el caso de Pío López Obrador; la gasolina va en aumento y ahora de nueva cuenta ya se tasa cerca de los 20 pesos el litro; la caída de la economía y la falta de inversión de la Iniciativa Privada es evidente y eso sin dejar de mencionar los miles de millones de pesos que se han perdido gracias a la cancelación de proyectos de clase mundial y primer mundo.

Lo último, entregó millones de pesos a las empresas televisoras para la transmisión de clases en línea que están resultado un fracaso por el mal contenido educativo y que hasta el momento han tenido la crítica directa de los padres de familia y mismos estudiantes.
¿Qué se puede informar? Que el número de muertos por Covid-19 continúa en aumento; que pese a que el país colapsa por esta pandemia su gobierno haya decidido “apoyar” con ventiladores a los países de Sudamérica…

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador no sólo ha perdido alrededor de 20 puntos de aceptación, desde que ganó la presidencia, sino que además sus colaboradores han demostrado no tener el interés por el país y menos cumplir con las indicaciones que él mismo anuncia a donde quiera que vaya.

Miguel Torruco Márquez, secretario federal de Turismo, fue el primer en darle la espalda y dejar en claro que el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador es una parafernalia. Ya dejó en claro que jamás se mudará a Chetumal, Quintana Roo, donde
supuestamente estaría su sede.

Lo nunca visto e inédito hoy se puede ver en México. No hay inversión, no hay crecimiento, existe una pérdida de empleos como nunca en la historia había habido, pero para el Presidente eso sólo un momento difícil.

Su necedad por llevarle la contraria a los mexicanos es superlativa. No usa cobrebocas, prefiere ser el promotor en la venta de boletos para un rifa del avión presidencial –en la cual no se rifará el avión-, acusar a todo mundo de corrupción y no ver detrás de él, evadir todos los días los problemas de la nación y dedicarse a pelearse con la prensa y hasta dirigir sus proyectiles en contra de quién lo critica con bases, que atenderlos.

Fue un informe de verborragia, insulso, sin fuerza. Dedicado a sus seguidores más que a los mexicanos. Dos años y la refinería Dos Bocas sigue ahí; Dos años y el Tren Maya continúa con cientos de dificultades; Dos años llenos de mentiras, de revanchismo, de rencor, de coraje…

Dos años que ha perdido México y ha sufrido un retroceso abismal, donde por primera vez una gobierno se ha convertido en rehén de las causas. Un gobierno que habla con la progenitora del más grande narco de México –“El Chapo” Guzmán-, un gobierno que suelta a Ovideo Guzmán para evitar muertes, un gobierno donde el narcotráfico aumenta…

El Segundo Informe de Andrés Manuel López Obrador fue, es y será una burla para los mexicanos, porque estuvo lleno de mentiras y números apócrifos, de señalamientos vagos, pero de mucho protagonismo… La cortina de humo fabricada con Emilio Lozoya Austin, ex titular de Pemex, es lo del momento…

NULO GOBIERNO

México es el tercer país a nivel mundial con más muertes a causa del Covid-19, sólo por debajo de Estados Unidos y Brasil y el séptimo en contagios, detrás de estas dos naciones, India, Rusia, Sudáfrica y Perú.

Con 1.2 millones de pruebas realizadas, una de las cifras más bajas del mundo, nuestro país registra una tasa de letalidad de 10 por ciento, el doble del promedio a nivel global.

Para el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, el que México haya superado las 60 mil muertes se debe al tabaquismo, diabetes, hipertensión, obesidad, al sistema alimentario, a la desigualdad social, al déficit de médicos, a los medios de comunicación, a la corrupción y hasta a un discurso de encono de farmacéuticas.

El problema es que la estrategia de salud implementada por el presidente López Obrador y las autoridades sanitarias parece estar cada vez más sustentada en la retórica y la ocurrencia que en evidencias científicas.

El pasado 4 de junio, el subsecretario López-Gatell dijo que en el escenario más catastrófico para el país, el número de muertes por Covid-19 podría llegar hasta las 60 mil, cifra que se rebasó el 22 de agosto.

“El número mínimo de muertes estimadas era seis mil, otro escenario contemplaba ocho mil, uno más 12 mil 500; teníamos así hasta 28 mil, que se redondea a los 30 mil, incluso un escenario muy catastrófico que pudiera llegar a 60 mil″, dijo en esa ocasión.

Pese a las cifras alarmantes de decesos, según el funcionario, México se encuentra en un descenso sostenido y de manera consistente, ya que en la mayoría del territorio está disminuyendo la cantidad de casos diarios y muertes.

El pasado 29 de febrero, López-Gatell había asegurado que “el coronavirus no cumple con características para considerar una emergencia sanitaria”.

Seis meses después, las estadísticas de muertes y contagios de Covid-19 lo ubican como un irresponsable en el manejo de la pandemia.

La estrategia puesta en marcha por el presidente López Obrador para frenar los contagios ha sido seriamente cuestionada por los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de universidades privadas tanto por la falta de pruebas de diagnóstico masivas como por el poco énfasis en el uso de cubrebocas.

Un grave error ha sido que los máximos responsables del combate a la pandemia, el subsecretario Hugo López-Gatell y el presidente López Obrador, se han negado reiteradamente a aparecer en público con cubrebocas, lo que ha dado un mal ejemplo a la población.

Para la OMS, la situación de la pandemia en México está subestimada y una de las razones por lo que esto ocurre es por el bajo número de pruebas de diagnóstico que se hacen en este país.

«Lo más probable es que la epidemia en México está subestimada, los test son limitados con tres por cada 100 mil personas por día, que se puede comparar con más de 150 por cada 100 mil personas en Estados Unidos», afirmó el director del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan.

El directivo de la OMS cuestionó el número limitado de pruebas practicadas por el gobierno de López Obrador y dijo que la positividad de los exámenes realizados es muy alta, hasta de 50 por ciento.

Ryan resaltó que hay una gran diferencia de mortalidad entre los distritos más ricos y los municipios más pobres.

Algunos pronósticos, como el del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, Estados Unidos (IHME), estiman que para el 3 de septiembre México completará las 70 mil muertes, el 1 de noviembre las 103 mil y para diciembre alcanzaría los 130 mil fallecimientos a causa del Covid-19.

Para Rafael Lozano, director de Sistemas de Salud y Análisis Estratégico de la citada Universidad, en nuestro país el gobierno intentó controlar la epidemia desde el escritorio y ha sido omiso en sus acciones en la materia.
En su opinión, el gobierno mexicano nunca se atrevió a predecir un escenario pesimista.

Las apreciaciones de los especialistas coinciden en que la estrategia puesta en marcha por el gobierno de López Obrador, no ha sido la adecuada para contener la ola de contagios y fallecimientos, lo cual se confirma con las cifras rebasadas del escenario catastrófico que desde un principio se consideraron.

En ese sentido, el economista del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Jorge Torres, dijo que las proyecciones fueron superadas porque el gobierno federal al inicio utilizó modelos matemáticos anticuados, diseñados para la influenza.

Además, las autoridades subestimaron el contagio y se dio un gran subregistro de los casos.
David Contreras, especialista en ciencias de datos y consultor de la firma Aporta, consideró que el gobierno mostró proyecciones muy conservadoras, con la finalidad de evitar generar temor entre los ciudadanos, lo que le restó credibilidad.

Los expertos coinciden que otro de los errores ha sido que el gobierno determinó iniciar la desescalada antes de tiempo, cuando debió extender el confinamiento por lo menos un mes más, justo en las primeras semanas en que la gente comenzó a salir a las calles los contagios y muertes aumentaron.

PANDEMIA FUERA DE CONTROL

En ese mismo sentido, una encuesta publicada a principios de agosto señala que más de dos de cada tres mexicanos consideran que la emergencia sanitaria por el coronavirus Covid-19, ha rebasado la capacidad de respuesta del gobierno de López Obrador.

La encuesta del periódico Reforma da cuenta de cómo el 67 por ciento de los ciudadanos consultados piensa que la pandemia se encuentra fuera de control.

De acuerdo con la encuesta, el mal manejo de la pandemia del coronavirus también afectará a Morena el partido de AMLO en las próximas elecciones de 2021 en las que estarán en juego más de 21 mil cargos de elección popular, entre éstos la renovación de la Cámara de Diputados y 15 gubernaturas.

Eso fue lo que consideró un 53 por ciento de los mexicanos encuestados, aunque un 32 por ciento apuntó lo contrario.

El 51 por ciento de los entrevistados opinó que México estará entre los peores países que han manejado la pandemia, mientras que el 25 por ciento consideró lo contrario.

Al respecto, el estudio arrojó que una mayoría de los entrevistados piensa que estas cifras se deben a un mal manejo del gobierno (40 por ciento), a la gravedad del virus (31 por ciento) y a ambas situaciones (18 por ciento).

El 77 por ciento de los consultados está en desacuerdo con que el presidente López Obrador no use cubrebocas en sus actos públicos, pese a la emergencia sanitaria, aunque el 17 por ciento dijo respaldar la actitud del Presidente.

En ese sentido, el 78 por ciento indicó que el uso de cubrebocas es efectivo para prevenir el contagio del coronavirus y el 93 por ciento respaldó que su uso sea obligatorio en lugares públicos.

A pesar de que la mayoría de los entrevistados está a favor del uso del cubrebocas, solo el 68 por ciento de los encuestados reconoció que siempre lo utiliza al salir de casa; un 10 por ciento dijo que casi todo el tiempo; el 18 por ciento, solo cuando es necesario y el tres por ciento, nunca o rara vez.

Respecto a las afectaciones económicas para este mes de agosto, el 51 por ciento de los entrevistados respondió que han dejado de recibir ingresos; el 42 por ciento declaró que les redujeron el sueldo y el 23 por ciento que ha perdido su empleo.

La encuesta apunta que el porcentaje de personas que conoce a alguien afectado por el Covid-19 ha aumentado desde abril, pues pasó de un cuatro por ciento en ese mes, a un 61 por ciento en agosto.

Una vez que México rebasó el escenario catastrófico en las cifras de mortandad, lo que debería seguir es un ajuste a las acciones del gobierno para enfrentar esta situación, según Jorge Castañeda Sánchez, investigador del departamento de Sistemas Biológicos de la Universidad Autónoma Metropolitana.

En su opinión, el manejo de la epidemia sí adquiere el calificativo de catastrófico porque tener en aislamiento social a las personas no es de lo más sano.

“Si revisamos los números de las personas que han necesitado atención psicológica o psiquiátrica ha ido en aumento, la violencia intrafamiliar ha aumentado, la violencia contra las mujeres se ha incrementado en específico; esto muestra no sólo los números de los decesos por coronavirus, sino los efectos colaterales que ha dejado la pandemia, entonces definitivamente sí ha sido catastrófico”.

Alejandro Macías, ex comisionado para atender la pandemia por influenza hace más de una década, dijo que la consecuencia de esta proyección errónea se explica porque se hizo sobre cifras confiables, se estaba haciendo sobre una medición escasa y la dinámica de transmisión fue distinta que en las regiones del mundo cuando se hicieron las proyecciones.

En medio de este escenario dantesco naciones como Rusia y Estados Unidos, Italia, hablan ya de una vacuna contra el Covid-19 que ayudaría salir de esta pesadilla que aqueja a la humanidad.

Sin embargo, de acuerdo con algunos expertos, el principal desafío de los países que accedan a la vacuna será garantizar su aplicación a toda la población, lo que en México podría darse a mediados de 2021.

Samuel Ponce de León, coordinador de la comisión de respuesta a la epidemia Covid-19 en la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo que no se trata solo de la vacuna, sino de la capacidad que tendrá el país para vacunar a la población.

El epidemiólogo aseguró que la vacuna es una de las esperanzas de la población para acabar con la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, señaló que «no está a la vuelta de la esquina» y que en el mejor escenario «llegará a finales del segundo semestre del siguiente año».

Los expertos coinciden en que debe haber prudencia en las esperanzas sobre la vacuna, pues no evitará necesariamente que la gente enferme.

Prevén que a finales del presente año o principios de 2021, haya pruebas de antígenos más rápidas, económicas y útiles.
Rogelio Pérez Padilla, internista del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, exhortó a trabajar no sólo en aumentar las pruebas rápidas, sino también en mejorar la sanidad.

«Se requiere una mejora en el sistema de salud, que sea más resistente a este tipo de eventos», señaló.
Lourdes García, especialista en medicina interna y enfermedades infecciosas, sugirió por su parte buscar pruebas que detecten no solo el coronavirus, sino también la influenza o tuberculosis, porque esa información mejorará las decisiones médicas.

Los especialistas recalcaron que una de las principales herramientas con eficacia demostrada para prevenir el contagio de Covid-19 es el uso correcto del cubrebocas, por lo que pidieron una campaña para incentivar su uso.

«En este país por la densidad de la población es indispensable el uso de cubrebocas, me sorprende que no se haga más énfasis y que los mensajes sean contradictorios», manifestó García.

La experta dijo que las autoridades sanitarias deberían dar el ejemplo «porque esto no hace daño y parece que puede disminuir de manera eficiente la probabilidad de que una persona se infecte».

A pesar del escenario apocalíptico provocado por la terrible enfermedad, el presidente López Obrador afirmó el pasado 24 de agosto que la pandemia de Covid-19 va cediendo.

“En las últimas semanas ya está perdiendo fuerza, hay menos contagios y lo que es más importante, menos fallecidos”, dijo AMLO cuando las predicciones de universidades privadas y expertos coinciden en que al ritmo actual el número de muertes podría llegar a los 130 mil en diciembre próximo.

Resulta inadmisible que tanto el presidente López Obrador como el subsecretario López-Gatell, emitan declaraciones como si los mexicanos carecieran de suficiente información para comprobar que la pandemia se encuentra fuera de control y las muertes y contagios van en aumento.

Ante las decenas de miles de fallecimientos, buscan evadir su responsabilidad al culpar de la elevada tasa de mortalidad a la existencia de altos índices de obesidad, sobrepeso, hipertensión y diabetes, cuando en el fondo es notorio que la estrategia gubernamental ha sido errónea.

AMLO Y SUS VIDEOESCÁNDALOS

El sermón anticorrupción del presidente López Obrador se va desmoronando de manera por demás irremediable conforme transcurre el gobierno de la Cuarta Transformación.

Desde aquellos tiempos (marzo de 2004) en que fungía como jefe de gobierno del Distrito Federal (hoy Ciudad de México) cuando sus operadores político y financiero fueron filmados en sendos actos de putrefacción política, AMLO ha atribuido, primero a la mafia del poder y ahora a sus adversarios, la autoría de videos que evidencian que su gobierno en nada es diferente a los de sus antecesores del PRI y del PAN.

Dos grabaciones publicadas el pasado 20 de agosto por el portal de noticias Latinus, muestran a Pío López Obrador, hermano del Presidente, recibiendo bolsas de papel con dinero de parte de David León Romero, ex titular de la nueva distribuidora de medicamentos del gobierno de la 4T y cercanísimo colaborador del ex gobernador de Chiapas y actual senador del Partido Verde, Manuel Velasco Coello.

Los videos datan de 2015 y contienen la entrega de apoyos económicos para actividades electorales en Chiapas del entonces dirigente de Morena, Pío López Obrador, en la entidad sureña.

Según las imágenes, David León Romero llevaba año y medio haciendo estas entregas al hermano de AMLO, según declara en las mismas grabaciones.

En uno de los vídeos de junio de 2015, David León, que en esa época trabajaba como consultor privado pero bajo las órdenes directas del gobernador de Chiapas Manuel Velasco Coello, acude a casa de Pío López Obrador para entregarle un paquete que asegura contiene un millón de pesos.

Según se percibe en el video, Pío López Obrador y David León hablan de la próxima entrega de un segundo millón. León le pide entonces que informe a su hermano (AMLO) del origen del dinero.

“Hazle saber al licenciado a través de tus medios que lo estamos apoyando. El chiste es que él vea que hay apoyo”, dice.

“Hermano, hermano. Lo sabe, lo sabe perfectamente bien.

Además ya mandé yo mensajes”, responde Pío.
En otra grabación de mayo de 2015, el hermano incómodo de AMLO y David León se reúnen en un restaurante para otra entrega de dinero, envuelto en un paquete de color anaranjado.

En esa ocasión, Pío López Obrador toma notas en una libreta negra, mientras se queja de los retrasos en el pago y de que la cantidad no está completa. Faltan 30 mil pesos. “Se entrega el mes”, dice.

David León se justifica: “He estado tarde algunas veces, pero estamos hoy…”. “Sí, sí, yo entiendo hermano. Ok”, afirma el otro.

Estos videoescándalos echan por tierra una de las principales banderas del presidente López Obrador, que es el combate contra la corrupción, aunque haciendo un poco de historia se suman a los ya existentes de cercanísimos colaboradores que en el pasado fueron filmados recibiendo fajos de dinero de dudosa procedencia y destino cuestionable.

El 3 de marzo de 2004, René Bejarano Martínez, entonces coordinador del PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (hoy Congreso de la Ciudad de México) considerado operador político de López Obrador, fue filmado guardándose en los bolsillos del pantalón y amarrando con ligas abultados fajos de billetes que recibía de manos del empresario argentino Carlos Ahumada.

La grabación lo llevó a prisión en noviembre de ese año; sin embargo, en julio de 2005 fue absuelto y obtuvo su libertad, con una dañada imagen política que a la fecha no ha podido limpiar, pero ello no ha sido obstáculo para seguir realizando en el clandestinaje “encargos especiales” del presidente López Obrador.

El 2 de marzo, un día antes de que se conociera el video de Bejarano, se difundió el de Gustavo Ponce, secretario de Finanzas del entonces Distrito Federal, apostando fuertes cantidades de dinero en un casino de Las Vegas.

Ponce fue destituido del cargo, se dio a la fuga y fue capturado en octubre de 2004. Fue liberado en agosto de 2011.

Estos videoescándalos alcanzaron a Carlos Ímaz, también cercano a AMLO y ex esposo de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador dijo desconocer las actividades turbias de dos de sus principales operadores: René Bejarano en el área política y Gustavo Ponce, en el terreno financiero.

Igual sucedió en esta ocasión con la difusión de los videos de su hermano incómodo. AMLO dijo que desconoce el origen del dinero y que no sabe si se declaró ante el Instituto Nacional Electoral (INE), algo obligado en estos casos.

“Solo sé que mucha gente aportaba recursos”, dijo AMLO. Se trataba, señaló, de apoyos de la gente para financiar la campaña de Chiapas, gasolina, equipos de sonido, entre otros gastos.

David León, quien recientemente había sido nombrado responsable del organismo estatal distribuidor de medicamentos y que hasta hace poco fungía como coordinador de Protección Civil, reconoció la validez de los vídeos.

“De noviembre de 2013 a noviembre de 2018 yo fui consultor, no servidor público. Mi manera de apoyar al movimiento fue recolectar recursos entre conocidos para la realización de asambleas y otras actividades”, afirmó en su cuenta de twitter.

Antes del videoescándalo, el presidente López Obrador lo había catalogado como “uno de los mejores cuadros del gobierno”.

AMLO afirmó que la filtración de los vídeos de su hermano y David León, se debe a las acciones tomadas por su gobierno en el caso del ex director de Pemex, Emilio Lozoya, en particular las filmaciones en que aparecen sobornos de millones de pesos entregados a personal cercano a algunos legisladores.

En un claro intento por minimizar el golpe de las grabaciones para la reputación e imagen de su gobierno, el Presidente hizo hincapié en las diferencias cuantitativas entre el escándalo de corrupción del caso Lozoya y el vídeo de su hermano Pío.

En el primero hay 200 millones de dólares en “mordidas” y corrupción de dinero público y en el segundo se trata de unos dos millones de pesos, dijo cínicamente AMLO.

DINERO ILEGAL EN MORENA

En opinión de Leonardo Núñez González, investigador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, dinero que se entrega a un partido político sin ser declarado a las autoridades electorales (INE), sin importar su origen o destino, es dinero ilegal.

“Entregarlo, aceptarlo, o utilizarlo configura un delito. No importa si es mucho o es poco”.

En un sólo evento, explicó Leonardo Núñez, el discurso de combate a la corrupción y de la honestidad incuestionable quedó por los suelos ante la evidencia de la repetición de una conducta tan nociva, conocida y, paradójicamente, padecida por el propio López Obrador.

Peor aún: la respuesta oficial para tratar de explicar los hechos parece más una justificación. El presidente López Obrador dijo el 21 de agosto: “En este caso del video de mi hermano con David León, hay notorias diferencias con relación a los otros asuntos. No sólo es lo cuantitativo, no sólo es el monto del dinero, que no es comparable. En aquel caso, en aquellos casos, que los tiene muy molestos a nuestros adversarios, sin duda es extorsión, es ‘mordidas’ para obtener de manera ilícita recursos públicos, es corrupción. En el otro caso, en el de mi hermano con David León, son aportaciones para fortalecer el movimiento en momentos en que la gente era la que apoyaba básicamente. Nosotros hemos venido luchando durante muchos años y nos ha financiado el pueblo, como ha sucedido cuando se han llevado a cabo revoluciones”.

El investigador de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad destacó en un artículo publicado en la revista Nexos, que el primer elemento que llama la atención es la explicación de que no estamos ante un acto de corrupción porque se trataba de “aportaciones” para fortalecer al movimiento en momentos de necesidad.
Y añade: Tal necesidad resulta paradójica. Para 2015, momento en que se grabó el video, Morena ya tenía registro como partido político, quedando obligado a respetar las leyes que le prohibían recibir dinero sin declararlo y le permitió tener acceso a recursos públicos.

Ese año, el Instituto Nacional Electoral (INE) entregó a Morena 78.1 millones de pesos para sus actividades ordinarias, 23.4 millones para sus gastos de campaña y, en total, 120.8 millones de pesos de financiamiento público. El Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas, entidad para la que, según declaraciones del Presidente, se utilizaron los recursos, también entregó a Morena 2.8 millones de pesos de financiamiento público ese año.

“Si, a pesar de contar con financiamiento público, el movimiento seguía recolectando dinero a espaldas de las autoridades estamos ante una flagrante violación de la ley: un delito electoral. La evidencia de que estas actividades se dieron por debajo de la mesa es contundente si analizamos otra fuente de información: los reportes de ingresos y gastos de los partidos”.

Al consultar los reportes que los partidos enviaron al INE, encontraremos que Morena informó que para la campaña local de Chiapas tuvo un total de seis millones 521 mil 499.03 pesos como ingresos, de los cuales un millón 81 mil 628.63 pesos fueron reportados como aportaciones de simpatizantes.

Hay que contrastar dicha cantidad con los videos: una primera entrega por un millón de pesos, seguida de otro encuentro en el que se dan 400 mil. En conjunto, las dos entregas de recursos documentadas son superiores a lo que Morena declaró legalmente como apoyo ciudadano.

A esto hay que sumar los otros apoyos que Pío López Obrador registró en una libreta de cuentas, cuya dimensión desconocemos; además, la declaración de David León de que esas entregas se realizaban mensualmente desde un año y medio antes, nos permite imaginar que los 1.4 millones son sólo la punta del iceberg de una recaudación que no se declaró a la autoridad electoral.

Digámoslo sin tapujos: Morena, en ese momento bajo la dirección de Andrés Manuel López Obrador, violó la ley y abiertamente le mintió a la autoridad electoral al operar un esquema de financiamiento paralelo. La información actual nos impide conocer la dimensión real de esta operación, pero el hecho es incontrovertible.

Si los recursos vinieron de un esquema de aportaciones ciudadanas, como asegura el Presidente, o si llegaron por el desvío de recursos de Chiapas, como sugiere que David León era entonces un operador del Partido Verde muy cercano al gobernador Manuel Velasco Coello, es un detalle irrelevante para la violación a la ley.

De cualquier manera fueron deliberadamente ocultados a las autoridades.

Adicionalmente, el destino electoral de estos recursos también fue reconocido por el Presidente, pues dijo que “se utilizaban para la gasolina, para el apoyo de quienes trabajaban en la organización del movimiento. De esta manera, es claro que estamos ante una abierta y flagrante comisión de delitos electorales.

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