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NARCOCULTURA: LA NUEVA ATRACCIÓN DE LOS NIÑOS EN MÉXICO

*Nos estamos acostumbrando a este tipo de criminalidad: Jorge Mariné

*Alarmante crueldad en violencia de adolescentes por la descomposición social

*Todo parece indicar que estamos viviendo un videojuego social

*Todo se debe a una cuestión de educación y valores y no jurídico: Martha Preciado.

STAFF SOL YUCATÁN

Ciudad de México.- No ya no se sueña con ser piloto aviador, bombero, doctor, piloto de autos de carreras, astronauta. Tampoco ser un super héroe de cómic y mucho menos ser policía o soldado. Ahora los niños sueñan con ser narcotraficante, tener los bolsillos llenos de billetes verdes, dólares, camionetas de lujo, chicas hermosas. Ser como Aurelio Casillas, El Chacorta, El Chema, El superJjavi, El CochilocoEl Benni, o ya de perdida “El Diablito”. Y claro, no se conformaran con una «beca» de 3 mil pesos mensuales cuando pueden ganar miles de dólares.

¿Político, policía o narcotraficante? No lo duda José Manuel Valenzuela, especialista en narcocultura: si a un joven mexicano le ofrecen estos destinos, elegiría “el mundo del narco y sus placeres”.

El doctor Valenzuela es investigador del Colegio de la Frontera Norte, autor del libro Jefe de Jefes, corridos y narcocultura en México… Además de sus propios muestreos, tiene bases oficiales para apostar a favor de esta elección: en la última Encuesta Nacional de la Juventud, los encuestados no detectaron diferencias cualitativas entre un policía y un narco. Y, por mucho, la política fue considerada la actividad “más degradada” en México.

“Las actividades relacionadas con el negocio de las drogas han cobrado relevancia en la vida social y se han transformado en un proyecto de vida para grupos variados de personas que por esta vía buscan resolver necesidades y acceder al poder.

En nuestro país, las visiones personales en torno al narco son más positivas que negativas, se perdió el sentido de quiénes son los buenos y quiénes los malos”, dice.

Según Valenzuela, un elemento extra de seducción es la impunidad: las redes de protección que se generan en torno al negocio.

“Y de ahí la característica primordial en la actualidad: el despliegue de la violencia. La narcocultura moderna encierra historias siniestras: decapitados, torturados, muertes arteras, encobijados, cabezas rodantes, cuerpos amordazados, ocultos en automóviles de esquina. 

La disputa del mercado interno y externo, la cantidad de actores involucrados y las complicidades han modificado las reglas de juego. Lo más fácil es matar”.

Manifestó que en todos los ámbitos de la sociedad se da una mayor seducción de los menores, esto ya no es de pobres o de ricos… El narco se ha infiltrado en el propio Ejército: ahí está el caso del general Jesús Gutiérrez Rebollo; en la política, que ejemplifican Mario Villanueva y Sergio Estrada Cajigal, cuya gestión quedó en duda… También ha corroído el clero, desde las famosas narcolimosnas hasta reuniones que se han hecho públicas entre sacerdotes y líderes de cárteles; la clase alta, el mundo empresarial: los narcojuniors. El narcotráfico ya es una empresa global.

La imaginación delinea a narcos con sombrero y botas, hebillas doradas, despilfarradores, inclinados a la música norteña. Es el estereotipo, pero el narco también ha conquistado ámbitos con aceptación social: entre los narcos de hoy hay figuras institucionales, hombres de traje fino y corbata, van desde personalidades con vida pública santificada y respetable hasta especimenes toscos, que provienen de la vida no refinada.

El investigador asegura que “los machos con collares y pulseras de oro, mujeres y autos de lujo se pueden ver en poblados donde el nivel de impunidad les permite liberar todas sus artes y presumir su vida sin riesgos”.

En el narco la capacidad de consumo es ilimitada: no hace mucho se difundió una noticia en Cali, Colombia: a un narco de aspecto ríspido le fue negada la entrada a un club de diversión… Al poco tiempo, construyó frente a ese club otro igual, donde se convirtió en amo y señor. Aquí, la exclusión no tiene ninguna consecuencia en el nivel de vida.

En su libro, identifica 16 códigos del narcomundo, entre los cuales están: machismo, droga, autoridades policiacas, Estados Unidos (como el lugar de las oportunidades), corridos, religión, violencia, poder, mujeres…

Crueldad por descomposición social

Tras asesinato de un niño de 6 años por parte de cinco menores de entre 12 y 15 años de edad,  en supuesto “juego al secuestro” en la colonia Laderas de San Guillermo, en Chihuahua, la alarma sobre la violencia entre los  adolescentes ha tomado más relevancia.

Al respecto, el doctor en psicología Jorge Mariné González, manifestó que es alarmante como se está tomando con naturalidad este tipo de acciones antisociales.

“Nos estamos acostumbrando a este tipo de criminalidad que son tema de los encabezados de los periódicos”.

Se trata en este caso, dijo, de juegos poco edificantes que no muestran ningún tipo de resonancia emocional por hacer daño, siempre liderados por alguien, sometiéndose al líder, quien tiene que ser cruel y malvado.

Agregó que estos niveles dramáticos de crueldad se da en persona que no buscan ser constructivos en la sociedad, sino en base a la crueldad que pueden experimentar.
En el caso de estos adolescentes, señaló que no tienen desarrollado el bloqueo mental que les alerta sobre lo que están haciendo, sino al contrario se exaltan y su crueldad es más.

Indicó que mucho se ha dicho que este tipo de comportamientos se debe a los videojuegos o películas que ven los adolescentes, sin embargo, se puede decir que se debe a la gran impunidad que existe en nuestro país.

“Todo parece indicar que estamos viviendo un videojuego social”.

Ahora se busca ser el más cruel, el más agresivo que ser el más inteligente y exitoso.
En este sentido manifestó que ahora se busca ser rico y poderosos por medio de actividades antisociales como el narcotráfico, la corrupción o el crimen organizado que por medio del estudio.

“Ser abogado, médico o empresario exitoso ya no es lo importante, ahora se busca obtener poder y riqueza aunque sea a costo de la propia vida. Ser una figura de adoración social”.

Por su parte, la licenciada Martha Preciado Rosas señaló que todo se debe a una cuestión de educación y valores y no jurídico.

Señaló que por muy duras que sean las penalidades que se apliquen a los infractores, la descomposición social que se está viviendo en la actualidad es el problema.

“No es si la pena se hace más rígida o coercitiva, sino a la hora de aplicar la ley y hasta que edad bajar la edad penal. Sino replantearnos el sistema de sanciones”.

En su opinión los centros de readaptación social no están haciendo su tarea, pues salen peor de como entran. Mientras no haya un sistema de justicia efectiva.

Sucesos como el de los adolescentes de Chihuahua, dijo, son el reflejo de la descomposición social que se está viviendo en la actualidad donde los menores son llamados a integrarse al crimen organizado o bien delinquen por su parte, y no como consecuencia de un deterioro jurídico de si se tienen buenas o malas leyes.

De acuerdo con el artículo “Así Aprende un Niño la Conducta Antisocial” publicado en  la revista Crminociencia, algunos de los principales factores criminógenos que influyen en los menores a desarrollar conductas antisociales son:

– Valores y Antivalores. Si los niños ven que los padres no aplican lo que quieren que ellos apliquen en la vida, ellos no tomarán en serio los consejos.

– Maltrato Infantil. Maltratar a los niños, en pocas palabras no educarlos bien, tiene ciertas consecuencias a corto plazo, como la delincuencia, la transmisión intergeneracional de la violencia y problemas de desarrollo.

– Lenguaje Altisonante. Los niños aprenden a hablar y repetir más fácil, si escuchan palabras altisonantes las repetirán y más si se menciona una grosería riendo o gritándola.

– Contenidos Sexuales o Violentos En La Televisión. Existen estudios científicos que comprueban que es posible que el niño realice conductas antisociales futuras  si ve constantemente contenido sexual o violento.

– Problemas Familiares. Dejando que el niño se entere de los problemas, y más si estos son graves, les generará frustración.

– Videojuegos Violentos. Existen investigaciones que afirman que el niño al divertirse con la agresividad y violencia de los videojuegos, le genera efectos significativos en él, como problemas conductuales, especialmente el comportamiento violento.

– Consentir y Permitir. Darle lo que desea sin ningún esfuerzo emanado por él, le desarrollará pereza y malicia.

– Desempleo de los Padres. En una investigación en el contexto familiar se indicó que el desempleo de los padres es un factor de riesgo como motor hacia la conducta antisocial futura del niño.

– Escenas Violentas. Si el niño percibe escenas violentas en el hogar o en el exterior, es posible que en un futuro realice conductas violentas.

– Pautas No Consistentes. Si los padres no ponen buenos ejemplos a sus hijos por más de una sola vez, este no los aprenderá.

El comportamiento criminal es aprendido por medio de la comunicación

Un estudio realizado por Rubén Guerrero para Criminociencia, en una escuela primaria del Estado de Tamaulipas sobre los aspectos de identificación de los niños con la estructura social del narcotráfico, el 98% de los niños se identificaron y solamente el 2% no se identificaron.

La Teoría de la Asociación Diferencial de la Criminología dejó en claro que el comportamiento criminal es aprendido por medio de la comunicación e interacción con las personas que nos rodean y que también se aprende por medio de las técnicas delincuenciales que observamos.

Sutherland menciona que un joven se volvería delincuente más fácil cuando las actitudes positivas frente al comportamiento antisocial son más fuertes que los juicios negativos hacia el mismo.

Señala que la narcocultura, aunque provenga de múltiples daños a la sociedad, puesto que el narcotráfico engloba un sinfín de conductas antisociales, la sociedad ha ido aceptándola.

“Vivimos en una actualidad donde el poder y el dinero están siendo las fuertes atracciones de jóvenes, adolescentes y niños, la fascinación por aprender lo que los narcotraficantes usan, portan, realizan se ha vuelto un fomento cultural.

“El individuo se asocia a una u otra cultura por un proceso de aprendizaje, conforme el cual se asimilan los valores culturales, de tal manera que la conducta criminal se asimila o aprende como cualquier otra forma de comportamiento.

El aprendizaje y asimilación diferencial de normas culturales se efectúa por la palabra, los gestos, las actitudes, y en menor escala por los medios masivos de comunicación, que se traducen en conductas antisociales consecuencia de lo aprendido”.

De acuerdo a los resultados y conclusiones del estudio los niños están aprendiendo de la estructura social del narcotráfico; donde la sociedad que los rodea tiene más juicios positivos hacia ella que juicios negativos, esto quiere decir que si el niño sigue con esos ejemplos, en un tiempo futuro el niño tiene muchas probabilidades de tomar el camino hacia las conductas antisociales, ya no con las posibilidades que había antiguamente en la sociedad, sino como algo más impactante que existe en nuestro presente, debido a la narración criminológica de los siguientes aspectos con los que más se identificaron los niños en el estudio:

Las Armas de Fuego. Son vistas no como en el pasado donde ver, tener y usar un arma era casi un tabú, ahora no, en estos tiempos de violencia cualquiera puede tener un arma y mostrársela a un niño personalmente, en televisión, en los videojuegos para adultos o en la música donde cantan para el narcotráfico. Y no solamente queda ahí, sino que, parte de la sociedad hace apología con ello al narcotráfico, de ahí el niño lo ve y lo aprende.

Los Carros Ostentosos. Con forme pasó el tiempo la estética de los automóviles fue cambiando debido a la personalidad del ser humano.

Los carros ostentosos antes eran un lujo que solamente algunos podían tener, ahora no, la facilidad con la que el criminal del narcotráfico puede obtener uno es bastante fácil y los niños lo ven aún más fácil, sintiéndose motivados para un futuro, con carros de estética del narcotráfico como lo son las llantas con rines llamativos, la pintura impecable, los vidrios ahumados, el blindaje, etcétera, preferidos por los niños porque son usados por los narcotraficantes.

Las Drogas Ilegales. La mayoría de los niños de la frontera, por el morbo han podido alcanzar a ver las drogas en las manos de sus padres, familiares, amigos, etcétera.

Y cabe destacar que el niño aprende no solamente lo que ve, sino que descifra el ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿para qué? de las cosas, puesto que son pensantes como las personas adultas y su percepción e identificación los lleva a crear motivación para poseer, consumir o vender drogas ilegales. Los Videojuegos Violentos.

 Actualmente los videojuegos violentos son únicamente para adultos, pero la mayor parte de la sociedad y la falta de prohibición obligatoria del Gobierno, ha llevado a compartir la violencia a los niños mediante juegos rodeados de conocimientos de técnicas del narcotráfico y de cualquier conducta antisocial.

Es por ello que en su debido momento el niño aprende y reafirma lo que ve en sociedad y lo que ve en los videojuegos, siendo estos factores criminógenos un encaminamiento que influiría para motivar su identificación.

Narcocorridos y el narcorap. En la sociedad contemporánea la divulgación del crimen, sus técnicas, sus usos, practicas, etcétera, esta al oído de todos. La música lleva al niño a interpretar que los héroes son los criminales y no los policías ni el gobierno, de ahí desciende la máxima apología del crimen en el País.

Los niños al escuchar todo esto están siendo atraídos indirectamente por los criminales, o los capos grandes, y cierto error proviene de la indecorosa sociedad, ya que muchas veces los padres, familiares y amigos del niño tienen ese gusto y se lo transmiten.

La Ropa de Marca. El narcotraficante posee una personalidad donde quiere llamar la atención de la sociedad, y más aún, disfruta cuando alguien lo imita, sintiéndose ufano. Lo que antes era difícil de obtener para muchos ahora es para pocos, la ropa usada por el narcotraficante es ya como una de las necesidades de quien se identifica con él.

 Lo que antes era necesidad, como el comer bien, quedo atrás para ellos y lamentablemente se está transmitiendo a los niños, que ni siquiera aun llegan a la edad adulta donde sustentan sus gastos.

Muchos niños salen abandonan sus estudios y sus hogares para luchar solos, consiguiendo dinero llamado “dinero fácil”, solo para poderse comprar ropa y así poderse ver como el narcotraficante a quien admira y se identifica con él.

Por último y como conclusión de acuerdo al estudio, se hace notar que los niños, adolescentes y jóvenes merecen ser rescatados de esta maldad, que cabe destacar la importancia de una urgente prevención de este tipo de identificación sobre todo en la niñez, ya que es el origen, el tronco, el semiento de una conducta antisocial futura.

No estamos en los tiempos de agarrarnos a balazos, esos tiempos fueron porque no había ciencia, ahora la hay y se llama Criminología, son tiempos de usar las mentes brillantes o las personas de verdadera vocación para una nueva innovación, una modernización, creando inteligentes estrategias orientadas más a prevención que a represión.

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