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PARALÍMPICO DEL TERROR

*Deportistas exigen la destitución inmediata de su titular, René Ledezma Abdala, así como el «descongelamiento» de las denuncias que hay en su contra, tanto en la FGE como en la Codhey

*El administrador del centro deportivo, Ledezma Abdala, es un agresor de los deportistas con discapacidad, entrenadores y personas de la tercera edad. Presume ser protegido de Cecilia Patrón Laviada

*En la cafetería del Paralímpico, la cual es de su propiedad, ha nombrado como encargado a una persona de pantalla, un prestanombres. En la nómina está su progenitora

*Ha dejado a los deportistas sin instalaciones gratuitas, pues les cobra mensualidades para entrenar y, lo peor de todo, los dejó sin entrenadores, psicólogos y físico-terapeutas, ya que los despidió

Redacción/Sol Yucatán

Mérida. – El Centro Paralímpico de Yucatán se ha convertido en un verdadero lugar del terror para los deportistas yucatecos, denunciaron diversos afectados, quienes exigieron la destitución inmediata de su titular, René Ledezma Abdala, así como el «descongelamiento» de las denuncias que hay en su contra, tanto en la Fiscalía General del Estado (FGE) como en la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey).

De continuar la problemática, en un corto plazo, en Yucatán desaparecería el deporte adaptado, debido a la falta de apoyo, la corrupción y, sobre todo, el desinterés del Instituto del Deporte de Yucatán (IDEY).
Los inconformes aseveraron que «entre las tantas estupideces del titular del IDEY, Carlos Sáenz Castillo, está el nombrar como administrador del Centro Paralímpico a Ledezma Abdala, ya que es un agresor de los deportistas con discapacidad, entrenadores y personas de la tercera edad».

Incluso, en todo momento, el también jefe del departamento de Deporte Adaptado y Adulto Mayor presume que «es intocable y haga lo que haga nada le pasara, porque es el protegido de Cecilia Patrón Laviada».

El Centro Paralímpico está muerto y enterrado desde que entró Ledezma Abdala, ya que este sujeto pudre todo lo que toca, con odio y rencor a la sociedad, odia a toda persona que puede caminar porque él no puede, además que es corrupto, ladrón y mentiroso. No tiene autoridad propia, ya que siempre da órdenes de parte de Mauricio Vila y de «Calín» Sáenz.

También es protegido de Jorge Esteban Abud, director de Vinculación Institucional y Unidades Deportivas del IDEY, «otro inepto bueno para nada, borracho y drogadicto».

A pesar de las diversas quejas que hay en su contra ante la Codhey, presume que nada la pueden hacer, ya que tiene la protección de su amigo Eduardo Osorno Kuyoc, oficial de quejas y orientación de tal institución.
Desafortunadamente, Osorno Kuyoc está al servilismo y tapadera de los funcionarios corruptos, motivo por el cual aún no se emiten las respectivas recomendaciones.

Por ende, se lamentó que la institución esté en contra de la aplicación de la ley, pues en el caso del IDEY, constantemente se violan los derechos humanos de los deportistas, sobre todo, en el paralímpico.
Asimismo, desafortunadamente, como la FGE está a cargo del Gobierno Estatal, de manera inmediata se da carpetazo a las denuncias en contra de los funcionarios.

Todo ello, como una medida para proteger la deteriorada imagen del Gobernador Mauricio Vila Dosal, la cual se hunde más gracias a su personal de confianza.

Otra de las anomalías también destaca que en la cafetería del Paralímpico, la cual es de su propiedad, ha nombrado como encargado «a una persona de pantalla, un prestanombres».

Serio problema de salud mental

Ledesma Abdala tiene un trastorno bipolar, motivo por el cual consume antipsicóticos y antidepresivos, para que pueda estar en un estado de ánimo neutral, pero todo parece indicar que requiere de una dosis mayor, ya que no hay efectos favorables en su comportamiento.

Sin embargo, se niega a separarse de su cargo para someterse a un tratamiento psiquiátrico y los que pagan los platos rotos son los deportistas, así como el personal que labora en el paralímpico, y se ejemplificó el caso de un velador, al cual lo dejó encerrado durante todo un fin de semana, sin que tenga acceso a comida.

En los eventos oficiales, el titular del Paralímpico establece que ante todo busca el «beneficio de las personas con discapacidad», pero la realidad es otra.

«Miente desde que entró, no tiene proyectos para el beneficio de las personas con capacidad limitada, muy al contrario es un mercenario de la discapacidad, ya que cada vez que puede pide dinero y material deportivo para los deportistas del Paralímpico, pero el apoyo es para su beneficio personal», enfatizó.

En una ocasión intentó cerrar el estacionamiento del Paralímpico, bajo el pretexto que habrían obras a favor de las personas con capacidad limitada, por lo que recomendó que acudieran al área del CRIT Yucatán, el cual es pagado, todo ello previo acuerdo con la directora de dicho instituto, Claudia Ponce Miranda, con quien se dividiría las ganancias.

Pero los usuarios del Paralímpico lo mandaron por un tubo, no le hicieron caso, por lo que su negocio fracasó, al mismo tiempo que se demostró que nunca hubo la intensión de mejorar las instalaciones.

Gimnasio público convertido en empresa

Ledesma Abdala ha dejado a los deportistas con discapacidad sin instalaciones gratuitas, pues les cobra mensualidades para entrenar y, lo peor de todo, los dejó sin entrenadores, psicólogos y físico-terapeutas, ya que los despidió.

Por ende, los deportistas dejaron de tener terapia gratuita y les dijo que si querían el respectivo servicio, pues podían acudir a una clínica de rehabilitación deportiva, ubicada en Jardines del Norte, porque ahí cobra una comisión.

Para el colmo, de la noche a la mañana, el gimnasio público se transformó en particular, por lo que se le denominó «Ímpetu», el cual está a cargo de Heimdall Ceja Pliego, hijo de la señora Irina Pliego, prestanombres de René Ledesma, encargada de la cafetería del Paralímpico.

Ledezma Abdala dice que entre las estrategias más contundentes de esta administración en el tema está la creación del Instituto para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (Iipedey) y de la Liga de Básquetbol por la Inclusión, que sería la primera en su tipo en el país.

Por ende, reunió a más de 20 equipos de gran nivel, con niños y jóvenes de todo el territorio.

Sin embargo, esta «inclusión» excluye a los atletas con discapacidad de Alto Rendimiento, quienes han aportado al Estado medallas nacionales e internacionales, y que muchos son seleccionados nacionales.
Irónicamente, el IDEY contrató a Marisol Ponciano, metodóloga con especialidad en discapacidad de ciclismo.

Pero, en Yucatán, no hay deportistas con discapacidad que practican ciclismo y mucho menos se cuenta con una pista.

El denunciado colocó a su progenitora, Guadalupe Abdala Pereyra, de aviadora en el Paralímpico, quien sólo va a cobrar cada quincena, pero no trabaja.

Campeón sin corona

Cabe remarcar que su paso por el atletismo fue un golpe de suerte, pues fue «campeón» de 100 y 200 metros, en el campeonato internacional de la especialidad celebrado en 2013, en Alemania, pero los resultados y las medallas se anularon al comprobarse que compitió en una categoría que no le correspondía, ya que presentó un cuadro falso de discapacidad.

Cuando la federación mexicana lo inscribió en la categoría que le corresponde, según su discapacidad, se acabó su carrera deportiva, ya que no tiene el nivel técnico ni el entrenamiento adecuado para ganar.

Incluso, el Presidente de la Federación Mexicana de Deportes sobre Sillas de Ruedas, Alfredo Espinoza de los Monteros, confirmó que carece del nivel técnico, así como del entrenamiento adecuado, incluso afirmó que no está afiliado a dicha asociación.

En una ocasión, Ledesma Abdala tildó de rateros a todos los directores de las asociaciones de sillas de ruedas.

De manera inmediata le llovieron los reclamos al titular del IDEY, específicamente de las asociaciones de Deportistas Sobre Sillas de Ruedas, Deportistas con Discapacidad Auditiva (ADDAEY); de Deportistas con Discapacidad Intelectual de Yucatán (ADIY); de Deportistas con Parálisis Cerebral (ADPC), y la Yucateca del Deporte para Ciegos y Débiles Visuales, A.C. (AYDCVAC).

Todos ellos le advirtieron a «Calín» Sáenz que de continuar con las ofensas, los deportistas dejarían de competir por Yucatán.

En numerosas ocasiones han pedido su destitución, pero el titular de la IDEY solapa todas las arbitrariedades.

Crisis deportiva

El dirigente de la Asociación de Deportistas con Discapacidad Intelectual de Yucatán (ADIY), Helio Blanco, advirtió que actualmente el deporte yucateco vive una «severa crisis» ante la falta de apoyo por parte del IDEY, puesto que nada ha hecho en los dos años que lleva al frente de la dependencia.

Lo peor de todo, el deporte adaptado está en riesgo de desaparecer en la Entidad, pues «Ledezma Abdala se ha encargado de cavar la tumba de esta actividad».

Aclaró que en ningún momento tiene problemas con el titular del Centro Paralímpico de Yucatán, pero es la persona más inadecuada para ocupar tal cargo, ya que «es una persona prepotente, grosera y pedante».
Remarcó que, de 2018 a la fecha, se ha enfocado a hundir más el deporte adaptado, con el bloqueo de apoyos, así como también por provocar conflictos con las diversas asociaciones.

«En las administraciones anteriores nos daban recursos, viajes, uniformes, entrenadores e, incluso, un apoyo económico, el cual aliviaba en mucho a todos los deportistas», acotó.

Sin embargo, con la presencia de Ledezma Abdala, la situación ha cambiado de manera radical, al grado que muchas asociaciones han desaparecido y han dejado de acudir al paralímpico.

«La crítica situación que se vive en el IDEY provocará la pronta desaparición del deporte adaptado, por lo que Yucatán ya no tendrá representantes en eventos paralímpicos», advirtió.

Por ende, «los deportistas viven un futuro incierto con la administración de Sáenz Castillo», por lo que pidió a las autoridades que tomen cartas en el asunto para la evitar una «catástrofe deportiva».

Indicó que tras la asignación de Sáenz Castillo como titular del IDEY, «de manera personal hablé con él y le comenté que Ledezma Abdala no es la persona adecuada para estar al frente del Centro Paralímpico de Yucatán, dado que no tiene el carácter adecuado para ocupar tal puesto».

Recordó que la respuesta que recibió fue que, por ser una persona con capacidad limitada y por tener experiencia deportiva, comprende la situación del deporte adaptado en la Entidad, por lo que resolverá los problemas que surjan.

«Me pidió que le diéramos una oportunidad a Ledezma Abdala, pero ha salido contraproducente el mantenerlo en el puesto, debido a las numerosas irregularidades que ha causado», abundó durante la entrevista concedida.

Ejemplificó el caso de la metodóloga Marisol Ponciano, quien cobra sin trabajar, pues nada hace por el deporte de alto rendimiento, pues no tiene un plan ni estrategia para desarrollar.

Aseveró que está en el cargo debido a que es amiga de Ledezma Abdala, pero tal actitud sólo provoca que los deportistas con capacidad limitada opten por abandonar la actividad.

«En el IDEY nadie tiene idea de lo que es el deporte y mucho menos tienen un programa de trabajo. La situación se complicó aún más con la aparición del Covid-19», subrayó.

La realidad de la problemática se verá cuando de nueva cuenta se reactiven las competencias deportivas, por lo que Yucatán ya no tiene representantes y, los que hay, pues no tienen la preparación adecuada, pues son los recomendados de los mismos titulares del IDEY.

Nido de ladrones

Ledezma Abdala tiene como su mano derecha a Yair Falla Canché, acusado de robar 800 mil pesos, en la administración pasada de Juan Sosa, ya que cobraba a gente de la tercera edad a dos mil por clases de natación, cuando ni siquiera sabe nadar.

Para garantizar el puesto a su amigo en el Paralímpico, corrió a Modesto Martínez Cue, quien tiene una buena trayectoria deportiva.

En el Paralímpico también está Cecilia Meza Rodríguez, quien era la Jefa de los Centros Regionales deportivos con Juan Sosa.

La susodicha entregó su renuncia en septiembre de 2019, porque era operadora política del PRI, pero por «recomendaciones» la colocaron en noviembre de ese mismo año en el Paralímpico y con un sueldo de ocho mil pesos quincenales, es decir, un buen sueldo por trabajar cinco horas.

«René Ledesma ya se siente dueño del Paralímpico: es el primero en beneficiarse al ir a entrenar pesas al gimnasio a las 6 de la mañana; después pasa para que le den masajes, utiliza la alberca, consulta con la nutrióloga y después pasa a desayunar y comer en su cafetería», se denunció

De acuerdo con los entrevistados, Ledesma Abdala anuncia en los grupos de Whatsapp y Facebook el menú del día de la cafetería, y obliga a los empleados a consumir en su negocio.

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