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QUERÍA SUS CINCO MINUTOS DE FAMA… Y LO LOGRÓ 

*Una de las fotos de Lee Harvey Oswald con el fusil italiano y el revólver, que asesinaron a Kennedy, había sido dedicada precisamente a De Mohrenschildt

*El joven trabajaba en un almacén de libros en la Plaza Dealey, por donde pasaría la caravana presidencial que en noviembre de 1963, que visitaría el presidente en Dallas

Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Segunda de siete partes)

Ciudad de México.- Por coincidencia, una de las fotos de Lee Harvey Oswald con el fusil italiano y el revólver, había sido dedicada precisamente a De Mohrenschildt, a quien le había comentado Marina que la compra de armas era dinero desperdiciado.

El fusil fue desenterrado por Lee, le ajustó la mira telescópica y comenzó a practicar tiro al blanco en un campo comercial de Dallas, Texas. Cientos de casquillos fueron usados y recargados por el joven enfermo, obsesionado por darse a conocer “a como diera lugar”.

Los problemas conyugales se incrementaron al margen del entrenamiento y Marina se refugió con unos amigos, de los pocos que tenían. La psicosis de Lee hizo crisis y comenzó a preparar “algo que de verdad despertara la conciencia de todos”.

Estaba tan obsesionado que no le importó que sus armas estuvieran registradas bajo el seudónimo de “Alec Hidell”, pero firmadas con puño y letra de Lee Harvey Oswald.

Menos se dio cuenta que Marina Oswald había guardado cuidadosamente la carta en ruso de abril de 1963 y menospreció la habilidad de los peritos del FBI, para analizar la originalidad de las fotografías donde Lee aparecía con el Mannlicher Carcano y el revólver de “Alec Hidell”.

El joven ya trabajaba en un almacén de libros en la Plaza Dealey, por donde pasaría la caravana presidencial que en noviembre de 1963, visitaría la ciudad de Dallas, Texas.

Oculto como si se tratara de un cortinero, el fusil italiano fue llevado al depósito de libros. Lee Harvey se rodeó con cajas llenas de libros, de manera que le cubrieran la espalda en el momento en que abriera fuego contra el Presidente John F. Kennedy. El joven exmarine había comprado piezas de pollo frito y no se dio cuenta de que, por la grasa, sus huellas digitales quedaron impresas en el fusil y papel con que había envuelto el rifle.

El traductor Javier Ortiz Monasterio narró en el resumen en español del Informe de la Comisión Warren, que el viernes 22 de noviembre de 1963, a las 11.40 de la mañana, hora del Centro, el Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy y su esposa, aterrizaban en Love Field, el aeropuerto de Dallas, Texas.

En la agenda del Presidente estaban inscritos para ese día un desfile en automóvil por las calles de Dallas, un discurso en el banquete que tendría lugar en el Trade Mart y un vuelo a Austin. El  desfile tenía por objeto fomentar la popularidad del Presidente en una ciudad que no le había dado su apoyo en las elecciones.

En vista del buen tiempo, el Presidente había ordenado que quitaran el toldo de su automóvil. El Presidente viajaba en el asiento posterior, a la derecha. A su izquierda iba su esposa. En los asientos plegables de la limosina se hallaban el señor Connally, gobernador del estado de Texas, y su esposa. William R. Greer, agente del Servicio Secreto, conducía el automóvil. A su derecha iba sentado otro agente del mismo servicio, Roy H. Kellerman.

En el automóvil que seguía inmediatamente al coche presidencial iban ocho agentes del Servicio Secreto, cuya misión consistía en vigilar a la multitud y descubrir cualquier detalle sospechoso en las ventanas de los edificios. En el tercer automóvil viajaban el vicepresidente Lyndon B. Johnson, su esposa y el senador Ralph W. Yarborough.

El reloj del depósito de libros marcaba las 12.30. El coche presidencial avanzaba aproximadamente a 18 kilómetros por hora.

  Unos cuantos segundos después se oyó una rápida sucesión de disparos. El Presidente se llevó las manos al cuello. Una bala acababa de perforarle  el cuello.

Otra bala había herido a Connally en el extremo derecho de la espalda, a la altura del pecho. El proyectil salió por debajo de la tetilla derecha, perforó el brazo del gobernador a la altura de la muñeca y le hirió todavía en el muslo izquierdo. La esposa del gobernador le recostó en su regazo.

Entonces, la tercera bala hirió al Presidente en la nuca. La herida era mortal. El Presidente se desplomó sobre su esposa.

El agente secreto Clinton J. Hill, que iba en el estribo del automóvil que seguía al del Presidente, oyó un ruido como de cohetes y vio que el Presidente se desplomaba hacia adelante y hacia la izquierda. Hill saltó del auto y se precipitó hacia la limosina presidencial. En el coche del Vicepresidente, el agente Youngblood oyó una explosión y advirtió una agitación desusada en la multitud. Inmediatamente se echó sobre el Vicepresidente para protegerle.

En ese mismo instante, el agente Kellerman, que iba en el asiento delantero del coche presidencial, se volvió para observar al Presidente. Viendo que éste estaba herido, dijo al chofer: “Vámonos de aquí. Ya nos pegaron”. En seguida ordenó por radio al auto que abría el desfile: “Vamos inmediatamente el hospital”.

Geer aceleró instantáneamente. En ese momento, el agente Hill consiguió trepar en la parte trasera del coche, adonde la señora Kennendy se había encaramado. Hill la empujó hacia el asiento trasero y cubrió al Presidente y a su esposa en tanto que el coche se dirigía a gran velocidad al Parkland Memorial Hospital, que distaba unos seis kilómetros.

A la 1 p.m., después de recibir la extremaunción, el Presidente Kennedy fue declarado muerto. El gobernador Connaly fue operado y salió con vida.

Al enterarse de la muerte del Presidente, el vicepresidente Johnson, perfectamente custodiado, partió del Hospital Parkland hacia Love Field y entró en el avión presidencial.

Poco después llegó al avión la señora Kennedy, acompañando el cadáver de su esposo. A las 2.38 p.m., Lyndon B. Johnson prestó juramento como trigésimo sexto Presidente de los Estados Unidos, en el avión. El avión despegó inmediatamente rumbo a Washington, D.C., y aterrizó a las 5.38 p.m., hora del Este. El cuerpo del Presidente Kennedy fue transportado al Centro Médico Naval Nacional, donde se procedió a la autopsia.

Entre tanto, en el sitio del asesinato, varios testigos declararon que habían visto disparar un rifle desde la ventana del extremo sudeste del edificio de la Texas School Book Depository, en el sexto piso. El testigo Howard L. Brennan, que presenciaba el desfile desde Elm Street, exactamente enfrente del edificio, comunicó inmediatamente a un policía que había visto a un hombre delgado, de unos treinta años y aproximadamente de 1.75 metros de estatura, disparar un rifle desde la última ventana del sexto piso en dirección del coche presidencial.

El testigo se juzgaba capaz de identificar a ese personaje, porque lo había visto en la ventana pocos minutos antes de la llegada del desfile. A las 12.34, el radio de la policía mencionó el edificio como uno de los sitios de donde podían haber procedido los disparos, y a las 12.45 horas comunicó una descripción del presunto asesino, basándose en la descripción de Brennan.

Un motociclista de la policía de Dallas, oyó el primer disparo y comprendió que se trataba de un disparo de rifle de alto calibre. Apenas habían pasado dos minutos después de los disparos, el motociclista vio a Lee Harvey Oswald cuando se dirigía a la salida, con un refresco en la mano derecha, el superintendente dijo que Lee trabajaba ahí, por lo que no fue interrogado.

Posteriormente, Oswald fue a su casa, se puso una chamarra y salió a toda prisa, armado con un revólver. La policía había transmitido por radio la descripción del sospechoso. El policía J. D. Tippit interceptó a Lee, como a la 1.15 p.m., Lee sacó su revólver y disparó cuatro veces contra el uniformado, luego se dio a la fuga tras tirar los cartuchos vacíos, mientras murmuraba algo así como “pobre policía idiota” o “pobre diablo de policía”, según dijo el testigo del homicidio, chofer William W. Scoggins.

Lee Harvey Oswald se metió a un cine sin pagar boleto y la cajera, Julia Postal, llamó a la policía y buscaron al intruso, quien dijo: “Bueno, esto es el fin” y sacó su pistola, jaló el gatillo pero el arma se embaló y un policía golpeó en el rostro al sospechoso, quien fue desarmado, esposado y conducido a la central de policía.

Entre 1 y 2 de la tarde la policía descubrió en el sexto piso del depósito de libros, frente a la última ventana, las cajas de cartón detrás de las cuales se había parapetado el asesino para disparar, y tres cartuchos vacíos. También descubrió, entre dos hileras de cajones, un rifle todavía cargado, sobre el que estaban grabados los datos siguientes: “C2766, 1940, MADE ITALY, CAL.6.5”.  Una vez desarmado, el rifle cabía perfectamente en un saco de papel, confeccionado a mano, que se hallaba muy cerca de los cartuchos.

  Lee Harvey Oswald había nacido en Nueva Orleáns, el 18 de octubre de 1939, dos meses después de la muerte de su padre. Su madre, Marguerite Claverie, tenía otros dos hijos, mayores que Lee, John Pic, medio hermano de Lee, era hijo del primer marido de Marguerite Claverie, de quien ésta se había divorciado. El otro, Robert Oswald, era cinco años mayor que Lee.

Cuando Lee tenía tres años, su madre lo había confiado a un orfanatorio, porque su trabajo no le permitía ocuparse de sus hijos. En 1945 se casó en terceras nupcias con Edwin A. Ekdahl, (tal vez, simbólicamente, Lee quiso matar a Ekdahl, cuando disparó contra Edwin A. Walker), quien supuestamente se encariñó con Lee. Poco antes de que Lee cumpliera nueve años su madre se divorció de Edwin A. Ekdahl. En agosto de 1952, Lee era un “niño problema” por lo que fue atendido en una institución siquiátrica para menores desadaptados. A una trabajadora social le confió Lee que su madre no se ocupaba de él y lo consideraba una “carga”.

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