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SSP: 6 MILLONES PARA CURSOS

*La Secretaría pagó la millonaria cifra a una sola empresa, Consultoría de Soluciones Integrales en Prevención y Seguridad Privada Althair. Las capacitaciones policíacas no se reflejan en la seguridad ciudadana de los yucatecos. Feminicidios, homicidios y abusos sexuales infantiles van en aumento

Redacción/Sol Yucatán

Mérida.- Los recientes actos polémicos protagonizados por elementos de la policía municipal y estatal ponen en entredicho la efectividad de los cursos de capacitación que reciben los uniformados, pues tan sólo en 2020 la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) gastó 6.1 millones de pesos en beneficio de 425 agentes.

El asesinato de José Eduardo Ravelo Echeverría, originario de Veracruz, provocó que los yucatecos perdieran la confianza hacia la policía, fenómeno que en breve confirmará el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), cuando presente los resultados del respectivo censo.

Incluso, tanto el gobernador Mauricio Vila Dosal como el alcalde Renán Barrera Concha presumían tener a los elementos policíacos mejor preparados del país, pero se deslindan del tema, para no caer más en polémica.

Sol Yucatán halló el contrato número GEY-SSP-136/2020, para el Curso de Capacitación Formación Inicial en Activo para Policía Estatal y Municipal, que fue impartido por personal del Instituto de Formación Policial del Estado de Yucatán en coordinación con la empresa Consultoría de Soluciones Integrales en Prevención y Seguridad Privada Althair, Sociedad Anónima de Capital Variable.

Para ello, la SSP erogó seis millones 119 mil 998.47 pesos, para capacitar a 425 agentes, de los cuales, 125 eran elementos de la policía estatal, el 29.4 por ciento, y 300 municipales, el 70.6 porcentual restante, aunque no se especificó los ayuntamientos beneficiados, entre ellos, el de Mérida.

El costo del curso por cada elemento fue de 12 mil 413.79 pesos, por lo que por los uniformados estatales se pagó un millón 551 mil 723.75 pesos y por los municipales fue de tres millones 724 mil 137 pesos.

La suma es de cinco millones 275 mil 860.75 pesos, pero al anexar el 16 por ciento del IVA, el monto supera los seis millones.

El objetivo del curso, con duración de 486 horas, es formar a los policías, mediante la adquisición de conocimientos, técnicas, tácticas y habilidades que les permitan responder de manera eficiente con su actuación.

Sin embargo, no todos comprendieron la importancia de la capacitación, tal el caso del agente que recientemente fue asesinado por sicarios de Quintana Roo.

Asimismo, está el caso del extinto Ravelo Echeverría, quien fue detenido violentamente por la policía municipal de Mérida y posteriormente perdió la vida en manos de los agentes de la SSP.

La estructura curricular del curso está dividido en seis unidades: “Desarrollo y acondicionamiento físico”, con duración de 101 horas, el 20.8 por ciento; “Función policial”, 75 horas, el 15.4 por ciento, “Marco normativo de la función policial y protocolos de actuación policial”, 90 horas, el 18.5 porcentual.

También se contempla la “Prevención y vinculación social”, con una duración de 30 horas, el 6.2 por ciento; “Técnicas y tácticas policíacas”, 130 horas, el 26.7 por ciento, y “Formación complementaria”, 60 horas, el 12.3 porcentual.

De igual forma, el documento establece que con el curso se busca “contribuir al establecimiento de la Carrera Policial y de la profesionalización de los integrantes de las instituciones policiales, mediante procesos educativos que garanticen una formación y capacitación equivalente y homogénea, fundamentada en requerimientos sociales e institucionales prevalecientes en el país, en su entidad y en su municipio.

Sin embargo, la realidad es otra, pues son numerosas las denuncias públicas que proliferan en las redes sociales, y anualmente son diversas las recomendaciones que emite la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey), aunque sólo una mínima parte son acatadas, entre las que destaca el abuso de la fuerza pública, lesiones, etc.

En cuanto al perfil del egresado, debe cumplir con 16 parámetros, tal es el caso de “tomar decisiones apropiadas en situación bajo presión” y el “actuar proactivamente por el bienestar y la seguridad de la sociedad, con el fin de salvaguardar la vida e integridad física de las personas y sus bienes para lograr un México en paz”.

Pero ambos preceptos no se reflejan en incidentes protagonizados por los policías estatales, así como los de Kanasín, Umán, Progreso y Mérida, entre otros municipios.

Asimismo, un buen policía “debe actuar dentro del marco de la legalidad, respetando y aplicando las normas jurídicas que regulan la función del policía preventivo en su ámbito de competencia, y “ejercer la función policial con estricto respeto de los derechos humanos, cultura de la legalidad, perspectiva de género, ética policial y dignidad de las personas en la doctrina policial.

Sin embargo, ocurrió todo lo contrario durante la manifestación efectuada en 1999, durante el primer informe de gobierno de Vila Dosal, cuando elementos de la SSP lanzaron gas lacrimógeno en contra de las marchas, en su mayoría eran mujeres y senescentes.

También, un buen agente debe “trabajar en coordinación con los tres niveles de gobierno”, “detectar vulnerabilidades dentro del tejido social que generen riesgos a la seguridad pública”, y “efectuar patrullaje policial preventivo y de persecución en sus diferentes modalidades”.

Incluso, “aplicar en su actuación, el uso racional de la fuerza”, “emplear apropiada y responsablemente armas de fuego”, e “identificar los requisitos legales para realizar detenciones en flagrancia”, etc.

Finalmente, cabe destacar que al menos en Yucatán es totalmente diferente el conocimiento teórico y el práctico que realizan los agentes policiales, es decir, lo que aprenden no lo llevan a la práctica.

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