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VERACRUZ: EL COGOBIERNO MORENA-NARCO

Ricardo Ravelo/Sol Yucatán

–Imparable la guerra entre Zetas y el Cártel de Jalisco

El hallazgo de una mujer decapitada, cuyo cuerpo apareció embolsado ayer en el municipio de Río Blanco, Veracruz, fue visto por las autoridades veracruzanas como el inicio de una guerra entre Los Zetas y el Cártel de Jalisco Nueva Generación, pero no es así: se trata de la continuidad de un conflicto por el control de esa entidad que lleva poco más de tres años sin tregua.

Los Zetas, uno de los cárteles más perniciosos, comenzaron a dominar el estado de Veracruz en el año 2010. Antes, en 2004, durante el gobierno de Miguel Alemán Velazco, el cártel de Juárez era el grupo hegemónico: lo encabezaba Albino Quintero Meraz, Don Beto, quien entonces controlaba la ruta Cancún-Veracruz-Tamaulipas.
Don Beto –quien según su expediente tuvo nexos con Mario Villanueva Madrid, exgobernador de Quintana Roo –operaba el tráfico de cocaína: introducía la droga a México por Guatemala y Chiapas; luego la transportaba a Veracruz y posteriormente la entregaba a Osiel Cárdenas Guillén, entonces poderoso jefe del cártel del Golfo, su socio, quien la introducía a Estados Unidos, el voraz mercado de consumo.
Albino Quintero vivió una etapa de pujanza durante el gobierno de Patricio Chirinos en Veracruz. Tuvo arreglos con altos funcionarios de esa administración, a quienes pagó hasta 15 millones de dólares por el control de la plaza. Por eso lo respetaron y se mantuvo impune durante ese sexenio y buena parte del gobierno de Alemán Velazco, en cuyo periodo no sólo operó con libertad sino que se convirtió en vecino del gobernador: tenía una casa junto a la de Alemán Velazco en el fraccionamiento Costa de Oro, en Boca del Río.

Quintero fue detenido en mayo de 2002 en el puerto de Veracruz, durante un operativo implementado por la Sedena. Fue recluido en el penal del Altiplano, en el Estado de México y en 2012 salió de prisión después de que un juez le impuso una sentencia de doce años por tráfico de enervantes, pero al momento en que fue dictado el fallo el capo ya había compurgado la pena.
Después de concluir el gobierno de Alemán, en 2004, siguió el de Fidel Herrera Beltrán, en cuyo periodo se afincaron Los Zetas en el estado. Operaron impunemente.
De esta manera, el cártel de Los Zetas comenzó a controlar las principales rutas para el trasiego de droga: Tamaulipas-Nuevo León-Coahuila-Durango, así como Tamaulipas-Veracruz-Tabasco-Chiapas-Guatemala y la ruta del Caribe, clave en el tráfico, Venezuela-Cancún-Veracruz-Tamaulipas y Venezuela-Cuba-Miami.

La hegemonía de Los Zetas duró doce años: tras finalizar el gobierno de Herrera siguió el de Javier Duarte, donde se mantuvieron intocados, aunque fue el periodo durante el cual empezó la guerra con el Cártel de Jalisco Nueva Generación.
Fue un escándalo internacional aquel evento belicoso en el que el cártel de Jalisco ejecutó a decenas de Zetas cuyos cuerpos luego fueron aventados en una rotonda de Boca del Río donde se exhibe una figura alusiva a los voladores de Papantla.
En plena carpeta asfáltica yacían los cuerpos de una veintena de Zetas que la noche anterior habían sido “levantados” por gente del Cártel de Jalisco. Se cuenta que los interrogaron y los tablearon; algunos presentaban estallamiento de riñones y estaban decapitados. Después, como si fueran costales, fueron amontonados en un camión de redilas que, al filo del mediodía, se dirigió a la rotonda citada donde un grupo de personas encapuchadas arrojó los cuerpos a la carretera.

Otro de los casos más escandalosos ocurrió en el municipio de Minatitlán, al sur de Veracruz, a principios de este año, cuando un grupo del Cártel de Jalisco empezó a buscar al dueño de un bar porque debía dinero de drogas.
El dueño del bar desoyó el llamado, a pesar de que le habían advertido que irían por él. Y así fue. En una fiesta familiar, los sicarios arribaron al lugar y asesinaron a 14 personas, entre ellas al vendedor de alcohol, por negarse a pagar la deuda. Debía droga que le habían fiado para su distribución y se negó a cubrir el costo.
Un testigo de ese rafagueo contó lo que vio aquella noche trágica:
“A los que estaban agachados les decían que voltearan a ver, y a los muertos les volvían a disparar, te decían que los miraras, lo hacías y te decían que voltearas. Fue algo espantoso, horrible, nunca en mi vida había visto tanto odio”.

Jorge Winckler, titular de la Fiscalía del Estado, resumió los hechos con estas palabras:
“Se trató de una venganza entre dos grupos delictivos que pelean por el control de la venta de drogas”. Se refirió a Los Zetas y al Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Después de estos hechos –que forzó al gobierno a poner en marcha a la Guardia Nacional –el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, declaró que Veracruz ya no le pertenecía a las autoridades.
–¿Entonces a quién? –le preguntaron
–Al narco –dijo
Y es que, de acuerdo con la información que otorgó el mandatario veracruzano, esa entidad, en efecto, está controlada por el crimen organizado. Son seis grupos en total los que, de acuerdo con la versión oficial, controlan el tráfico de drogas y operan varias modalidades delictivas.

Se trata del Cártel de Jalisco, Los Zetas, Sangre Nueva, Grupo Zeta, Grupo Sombra, cártel del Noreste y Cártel del Siglo
Durante los años 2004 a 2016, el narcotráfico se apoderó de la vida pública de Veracruz. Controlan desde entonces a todas las policías, las zonas portuarias en Veracruz, Tuxpan y Coatzacoalcos; también las aduanas marítimas.
Durante el gobierno de Javier Duarte, el crimen organizado asesinó a 14 periodistas, lo que se volvió escándalo internacional: Veracruz se convirtió en el estado más riesgoso para ejercer el periodismo.

Al principio, algunos crímenes se atribuyeron al propio gobierno estatal; luego aparecieron datos y evidencias respecto del presunto involucramiento de algunos comunicadores asesinados con el narcotráfico.
Y es que esta segunda línea de investigación cobró fuerza porque muchos de los periodistas asesinados estaban en la nómina de Los Zetas. Cuando el Cártel de Jalisco irrumpió en la plaza de la ciudad de Veracruz y Xalapa hallaron información que acreditaba tales vínculos.
Fue por esa razón que, al iniciarse el “barrido” de Zetas en esas plazas, los comunicadores fueron vistos como rivales, por lo que fueron asesinados con mucha saña: algunos fueron ejecutados en sus casas mientras dormían, a otros los desaparecieron, otro tanto terminaron “levantados” y después descuartizados y tirados en cañerías.
Todos los casos siguen impunes, a pesar de que la entonces PGR atrajo los casos de al menos ocho periodistas, pero hasta la fecha no hay conclusiones respecto al móvil de los crímenes. Tampoco hay detenidos.

La guerra entre el cártel de Jalisco y Los Zetas ha continuado en Veracruz y diversos episodios de violencia de alto impacto dan cuenta de ella. Las ciudades más disputadas por ambos grupos criminales son Veracruz (puerto), Xalapa, Poza Rica y Tuxpan.
También figuran entre las más violentas Minatitlán y Coatzacoalcos, el llamado corredor petrolero de la muerte porque todos los días ocurren crímenes. Y la zona azucarera Córdoba-Orizaba, donde apenas el miércoles 21 el cuerpo de una mujer desconocida fue aventada en una céntrica calle del municipio de Río Blanco.

La mujer –de acuerdo con los datos periciales –fue decapitada. Su cuerpo apareció por un lado y su cabeza, envuelta en una bolsa negra, fue recogida a unos pocos metros de distancia. Presenta huellas de tortura y, junto a su cuerpo, las autoridades hallaron varios mensajes dirigidos a personajes del crimen organizado, presuntamente Zetas, a quienes les declaran la guerra.

A partir de estos hechos, las autoridades veracruzanas consideran que en la zona Córdoba-Orizaba-Río Blanco puede desatarse una larga lucha por el control territorial, al más puro estilo Michoacán o Sinaloa, donde el cártel de Jalisco ya le declaró la guerra a sus rivales.
A pesar de que la Guardia Nacional comenzó sus operaciones en Veracruz, la violencia de alto impacto continúa. El narco ha penetrado fuerte en todo el estado, a grado tal, que se asegura que el crimen organizado cogobierna con Morena en esa entidad.

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