Narcotráfico

VIDA DE LA REINA

*Nació en Mexicali y entre sus conquistas: “El Chapo”, “El Mayo” y “Nacho” Coronel; Cargaba un millón de dólares en su bolso “para lo que se ofrezca”

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México 

(Tercera de cinco partes) 

Ciudad de México.- La Reina del Pacífico” nació el 11 de octubre de 1960, en Mexicali, Baja California, en el seno de una familia de contrabandistas y narcotraficantes y desde jovencita dio muestras de ser digna sucesora de esa casta de narcotraficantes.

Incluso, estando tras las rejas, seguía siendo considerada como uno de los personajes más poderosos dentro del gang de las drogas, merced a sus vínculos familiares y amistosos con capos mexicanos y colombianos.

Es hija de María Luisa Beltrán Félix, prima de Miguel Ángel Félix Gallardo, uno de los más poderosos narcotraficantes, fundador del Cártel de Guadalajara, donde comenzaron aquellos que a la postre se convertirían en grandes capos, y de Alfonso Ávila Quintero, primo de
Rafael Caro Quintero, calificado como “El Narco de Narcos” en la década de los ochentas.

No obstante su primer mote no fue el de “Reina”, sino el de “La Venada” impuesto por su tío, Miguel Ángel Félix Gallardo, porque decía que sus ojos grandes y expresivos, así como lo elástico y ágil de sus movimientos la hacían parecer como “una venadita”.

Su infancia y su vida transcurrieron entre incipientes narcotraficantes, que sin embargo al paso de los años llegarían a convertirse en verdaderos capos del narcotráfico y en sus mejores maestros.

Aprendió a alternar lo mismo con famosos narcotraficantes que con policías corruptos, irónicamente encargados de combatir al narcotráfico, aunque en realidad estaban bajo las órdenes de diferentes narcos.

Para desarrollar mejor sus ilícitas actividades, la seductora mujer utilizaba los alias de María Luisa Beltrán Ávila, Sandra Ávila López, Sandra Luz Arroyo Ochoa, Karla Orozco Lizárraga, Andrea Medina Reyes y el de María Ávila Beltrán.

Uno de sus primeros novios formales fue Fidel Morán Guevara, comandante de la desaparecida Policía Judicial Federal; era supervisor de un grupo de agentes antinarcóticos integrado por 150 elementos que, en teoría, estaban destinados a la destrucción de plantíos de drogas descubiertos en diferentes zonas del país, principalmente en el llamado “Triángulo Dorado”: Sinaloa, Durango y Chihuahua, el de mayor producción de mariguana y amapola.

Su primer marido, en 1986, fue José Luis Fuentes, también comandante de la Policía Judicial Federal, quien le cambió el apodo por el de “Mi Reina”, ello por múltiples regalos en joyas, condominios, ropa y prendas de marca, adquiridas principalmente en París, Estados Unidos,
Puerto Vallarta y otros centros turísticos, obsequios que, aseguraba, “son para mi reina”.

Con José Luis Fuentes, quien fuera ejecutado en Navolato, Sinaloa, en un ajuste de cuentas, el mismo año del 1986 fue con quien procreó a su único hijo, Silvestre Luis Fuentes Ávila, secuestrado en 2002 por un grupo antagónico al Cártel de Sinaloa y por el que tuvo que pagar
millonario rescate.

Una vez que logró recuperarlo con vida lo envió a estudiar al extranjero y desde entonces se desconoce su paradero.

Posteriormente, Sandra volvió a casarse con otro comandante federal, Rodolfo López Amavizca, que también operaba para una organización criminal y que también sería ejecutado por narcotraficantes rivales en un cuarto de hotel, en la ciudad de Hermosillo, Sonora.

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